El mercurio se vierte en la roca triturada, donde se unirá a cualquier partícula de oro presente en el material, creando una amalgama de oro-mercurio que excluye todo lo demás.

© 2011 Brent Stirton/Getty images for Human Rights Watch

Los gobiernos de todo el mundo se reunieron recientemente en Nairobi, Kenia para negociar un tratado internacional sobre el mercurio, bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El mercurio, el metal plateado líquido que para muchos es conocido por los viejos termómetros, es una de las sustancias más tóxicas del planeta.

Sin embargo, un millón de niños en todo el mundo participan en la minería artesanal de oro trabajando diariamente con este mineral. Es peligroso el inhalar incluso cantidades muy pequeñas de su vapor. No hay ningún nivel seguro de exposición.

El contenido del tratado de mercurio, que será finalizado y adoptado para el año 2013, será de vital importancia para estos niños. Los gobiernos han realizado algunos progresos limitados, pero la redacción no es lo suficientemente fuerte.

La minería artesanal de baja tecnología es común en muchas partes de África, Asia y América Latina. Niños mezclan mercurio con las manos sin protección para crear una amalgama que posteriormente queman para hacer que el mercurio se evapore, separando así el oro. Según el derecho internacional, este trabajo se define como la peor forma de trabajo infantil y, por lo tanto, se encuentra prohibido.

Cuando estuve recientemente en Mali, África occidental, un niño de no más de 6 años de edad me dijo que él se encarga del mercurio: "Se mezcla en una taza y se pone al fuego. Esto es lo que hago en el sitio minero".

Luego añadió: "Me gustaría dejar este trabajo".

Otros niños me hablaron de la forma en que trabajan con el mercurio. Ninguno de ellos sabía de los riesgos para la salud. "Empecé a trabajar en la minería de oro muy chiquita", me dijo una niña de 15 años de edad. "Separo el oro, uso mercurio....también lo quemo. Nunca había escuchado que esto fuera peligroso. Trabajo con mercurio todos los días".

El mercurio es particularmente dañino para los niños, ya que sus sistemas están todavía en desarrollo, y el daño es irreversible. Ataca el sistema nervioso central y varios órganos, y en dosis elevadas puede conllevar la muerte. Los niños que trabajan con mercurio se encuentran en grave riesgo de intoxicación por mercurio, según han demostrado estudios científicos.

Los niños más pequeños, e incluso infantes todavía en el vientre de la madre, se encuentran también en riesgo de sufrir intoxicación por el mercurio utilizado en la minería de oro. Los mineros artesanales en diversas partes del mundo queman la amalgama en su hogar, con niños pequeños a su lado. El mercurio también puede llegar a los infantes a través de la leche materna, e incluso afecta el desarrollo del feto en el útero.

¿Cuál es la solución? La prohibición total del mercurio es poco probable que funcione, ya que no hay alternativas fáciles para que los mineros artesanales extraigan el oro y la actividad minera es el sustento de millones de personas.

Lo que se necesita en el tratado de mercurio es un texto más fuerte que exija a los gobiernos detener algunas de las peores prácticas, como el trabajo infantil con mercurio y el proceso de amalgamación en zonas residenciales. Para reducir el uso del mercurio por mineros adultos, los gobiernos deben introducir tecnologías sencillas como "retortas" —contenedores que atrapan los vapores de mercurio.

Los gobiernos también tienen que desarrollar una manera integral para hacer frente a los efectos del mercurio sobre la salud de las comunidades mineras artesanales y particularmente de los niños. Los gobiernos tienen que trabajar más activamente con las personas involucradas en la minería artesanal. Tienen que crear conciencia de los peligros, promover el desarrollo de capacidades e introducir tecnologías sencillas para mejorar y llevar a cabo inspecciones para hacer cumplir las leyes sobre trabajo infantil.

El hecho de que los gobiernos hayan acordado elaborar un tratado sobre esta cuestión es un avance. También es alentador que los gobiernos africanos hayan propuesto planes obligatorios de acción nacional para reducir el uso del mercurio en la minería artesanal del oro. Sin embargo, las negociaciones abordan las cuestiones de salud sólo como algo secundario.

En las rondas finales de revisión del texto antes de someter el tratado a ratificación, los gobiernos deben presionar para un texto que obligue a los países firmantes a tomar medidas tanto en cuestiones de salud como de medio ambiente. En particular, los países africanos, asiáticos y latinoamericanos deben asegurarse de que el nuevo tratado proteja los derechos de sus ciudadanos, incluidos los derechos de los niños a ser protegidos contra el trabajo peligroso.

Los países más ricos deben ser consistentes en su postura y ayudar a financiar este esfuerzo.

De esta manera, quitarán el mercurio de las manos de los niños y les ayudarán a vivir una vida más sana.