La puerta de una celda de prisión en Lusaka. Con apenas unos cuantos pequeños orificios para la ventilación y la luz, la tuberculosis se propaga rápidamente.

© 2010 João Silva

(Lusaka) - Los prisioneros en Zambia sufren de desnutrición, hacinamiento, atención médica insuficiente y el riesgo de sufrir violaciones o torturas, dijeron en un informe publicado hoy la Asociación para la Atención y Asesoramiento de Presos (PRISCCA), la Alianza de Derechos y el SIDA para el Sur de África (ARASA) y Human Rights Watch. Algunos prisioneros son detenidos por años en estas condiciones, incluso antes de que sean llevados a juicio, según los grupos.

El informe de 135 páginas, "Unjust and Unhealthy: HIV, TB, and Abuse in Zambian Prisons" (Injusto e insalubre: El VIH, la tuberculosis y el abuso en las prisiones de Zambia), documenta el fracaso de las autoridades penitenciarias de Zambia para proporcionar una nutrición básica, saneamiento y vivienda para los presos, así como del sistema de justicia penal para garantizar juicios rápidos y apelaciones, y utilizar al máximo las alternativas no privativas de libertad. Las malas condiciones en que viven los presos y la poca atención médica que reciben conducen a la transmisión del VIH y la tuberculosis (TB) - incluyendo las cepas resistentes a los fármacos y difíciles de tratar que son potencialmente mortales – y ponen en peligro la vida de los reclusos y del público en general, dice el informe.

"Los prisioneros en Zambia se están muriendo de hambre, apiñados en celdas inhabitables y enfrentando golpizas a manos de los guardias o de algunos reclusos", dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. "Niños, mujeres embarazadas, individuos en prisión preventiva y criminales ya sentenciados están condenados a un trato brutal y se encuentran en grave riesgo de ser infectados por tuberculosis y VIH resistentes a los fármacos".

Los grupos instaron al Gobierno de Zambia y a sus asociados a lograr mejoras inmediatas en las condiciones carcelarias, la atención médica, y el sistema de justicia penal, tanto para respetar los derechos de los presos como para proteger la salud pública.

El informe dice que los prisioneros con frecuencia pasan años en prisión en espera de la resolución de sus casos. Más de un tercio de los reclusos en Zambia no están cumpliendo una condena, sino están en la cárcel en prisión preventiva, en espera de juicio u otra acción legal. Con frecuencia no tienen acceso a un abogado o a libertad bajo fianza y pueden incluso esperar meses para una primera comparecencia ante un juez. Los detenidos en inmigración a menudo permanecen en la cárcel sin un debido proceso.

En parte como resultado de tales injusticias, el hacinamiento es endémico en las cárceles de Zambia. Tanto niños como adultos, individuos en detención preventiva, inmigratoria y condenados están todos juntos en espacios tan pequeños que, en algunas cárceles, se ven obligados a dormir sentados o por turnos. Los alimentos proporcionados por el Gobierno son tan inadecuados que los alimentos se han convertido en una mercancía objeto del comercio sexual. El agua es sucia, no se proporciona jabón y los baños son escuálidos. A muchos presos no se les proporcionan uniformes o cuberturas. Las cobijas están infestadas de piojos.

Las enfermedades infecciosas - en particular la tuberculosis y la tuberculosis resistente a los medicamentos - son un serio problema de salud en las prisiones y de salud pública como resultado de estas condiciones. Las circunstancias en las celdas de aislamiento de tuberculosis son potencialmente mortales, sin embargo, los reclusos que han terminado el tratamiento de tuberculosis optan por seguir durmiendo en las celdas con presos con tuberculosis activa debido a que están menos hacinadas que las celdas de la población general. Las tasas de prevalencia del VIH son altas, del 27 por ciento en la última evaluación. A pesar de que las pruebas y el tratamiento han mejorado en algunas cárceles, sigue habiendo graves deficiencias, sobre todo en las cárceles más pequeñas y rurales. La prohibición de los condones hace imposible la prevención del VIH.

"La gente está muriendo", dijo Godfrey Malembeka, un ex preso y activista de los derechos de los prisioneros quien es el director ejecutivo de PRISCCA. "Zambia tiene la obligación de garantizar un trato humano para los prisioneros. Los seres humanos no pueden vivir de la forma en que estos presos viven - es intolerable".

El abuso físico sólo agrava los problemas de salud de los reclusos. Algunos funcionarios penitenciarios golpean rutinariamente a los prisioneros, o los obligan a permanecer desnudos en pequeñas celdas oscuras donde se les da un mínimo de comida. Los oficiales inundan con agua las celdas para agravar el castigo. Los prisioneros suelen también ser golpeados por otros reclusos, especialmente en las prisiones de granjas. El abuso sexual es común y los niños son especialmente vulnerables a ser violados por los reclusos adultos en sus celdas.

La atención médica es casi inexistente. El Servicio de Prisiones de Zambia sólo emplea 14 trabajadores de la salud para servir a 15,300 reclusos, y sólo 15 de las 86 cárceles del país cuentan con clínicas o enfermerías. Con frecuencia se impide a los presos el acceso a los centros de salud fuera de la cárcel con base únicamente en el juicio de los funcionarios no médicos y de otros reclusos, o por falta de transporte o temores de seguridad por parte de funcionarios penitenciarios.

Los autores del informe piden al Gobierno de Zambia tomar medidas rápidas para mejorar la atención médica mediante la instalación de un oficial de clínica en cada una de 86 cárceles del país, y disminuir el hacinamiento mediante la ampliación del uso de la libertad bajo fianza, la libertad condicional, y las opciones de sentencia no privativas de libertad. El informe también pide al Gobierno de Zambia, en colaboración con los organismos internacionales y los donantes, aumentar los servicios médicos dentro de las cárceles a fin de incluir en el sitio exámenes y tratamiento del VIH y la tuberculosis, mejorar el acceso a los servicios de sanidad externos, y mejorar las condiciones generales, terminar con el abuso físico y acelerar el progreso de los casos de los presos a través del sistema de justicia.

"Zambia necesita actuar ahora para mejorar las condiciones en las cárceles y atender las necesidades de salud de los presos", dijo Michaela Clayton, directora de ARASA. "Abordar la salud de los prisioneros también es fundamental para abordar eficazmente la salud de la comunidad, ya que los presos y el personal regresan a las ciudades y las aldeas. Ignorar la justicia y la salud de los prisioneros nos pone en peligro a todos".