Las fuerzas de seguridad en un enfrentamiento con manifestantes en esta imagen de video del 28 de septiembre de 2009.

© 2009 Reuters

(Nueva York) - Las fuerzas de seguridad guineanas deben cesar inmediatamente los ataques violentos contra manifestantes que protestan contra el Gobierno militar, Human Rights Watch señaló hoy.

Human Rights Watch instó al Gobierno a hacer rendir cuentas a las fuerzas responsables de disparar y matar a decenas de manifestantes generalmente pacíficos, en la capital de Guinea, Conakry, el 28 de septiembre de 2009. Estos manifestantes se encontraban entre decenas de miles de personas que protestaban contra el gobierno del capitán Moussa Dadis Camara, quien había tomado el poder en un golpe de Estado incruento en diciembre.

"El asesinato de decenas de manifestantes desarmados es sorprendente incluso para los niveles abusivos del Gobierno del golpe de Estado de Guinea", dijo Corinne Dufka, investigadora principal de África del Oeste para Human Rights Watch. "Los líderes de Guinea debe ordenar el cese inmediato de los ataques contra los manifestantes y llevar ante la justicia a los responsables del derramamiento de sangre", agregó.

Los manifestantes, que protestaban contra la presunta candidatura de Camara en las elecciones presidenciales de Guinea programadas para enero de 2010, tomaron las calles de Conakry el 28 de septiembre y se dirigieron a un estadio de 25,000 asientos para asistir a un mitin político. Con el respaldo de las fuerzas de seguridad, el ministro responsable de la lucha contra el tráfico de drogas y delitos graves, el capitán Moussa Tiegboro Camara (sin relación con el Presidente), pidió a los manifestantes que no entraran al estadio. Sin embargo, sus tropas no pudieron impedir a los manifestantes forzar la apertura de las puertas e inundar el interior.

La policía supuestamente respondió primero con disparos al aire, y luego dirigidos a la multitud. Un testigo dijo a Human Rights Watch:

"Aproximadamente al mediodía, nuestros líderes políticos [de oposición] llegaron a hablar en el mitin. Poco después de su llegada, los militares comenzaron a disparar. Nuestros dirigentes ni siquiera tuvieron la oportunidad de hablar. Vi a los hombres armados disparando directamente contra la multitud y al aire - hubo gases lacrimógenos y disparos y un pánico total, corrimos por nuestras vidas".

Testigos y personal médico dijeron a Human Rights Watch que muchos de los cuerpos de los manifestantes estaban llenas de agujeros de bala. Otros tenían perforaciones de cuchillos y bayonetas. Un número de mujeres que participan en la manifestación fueron desnudadas y asaltadas sexualmente por las fuerzas de seguridad, afirmaron víctimas y testigos.

Un segundo testigo de la violencia, dijo:

"Vi que los Boinas Rojas [una unidad de élite dentro del Ejército] capturaron a algunas de las mujeres que trataban de huir, les arrancaron la ropa y metieron sus manos en sus partes privadas. Otros golpearon a las mujeres, incluso en sus genitales. Fue patético - las mujeres estaban gritando".

Otro testigo dijo: "Vi a varias mujeres ser desnudadas e introducidas en camiones militares donde se las llevaron. No sé qué pasó con ellas".

Las víctimas de la violencia informaron que había tanta gente en el hospital local, que esperaron durante horas sin ser atendidas. Un joven que había recibido un disparo en la pierna, describió la escena en el hospital: "Esperé ser atendido desde poco después de 11am hasta las 4pm, pero había tantos heridos que ni siquiera tuvieron tiempo para tratarme. Vi a gente morir enfrente de mí".

Los testigos también hablaron de los saqueos generalizados de los miembros de las fuerzas de seguridad, algunos describieron el robo de vehículos y el saqueo de bienes, incluso de los hogares de los líderes de la oposición.

El 27 de septiembre el Gobierno prohibió las protestas hasta después de las celebraciones de la independencia nacional previstas para el 2 de octubre, pero una coalición de activistas de la oposición decidió seguir adelante con la manifestación que habían planeado para el día siguiente. Según informes, algunos de los manifestantes se involucraron en acciones violentas contra la policía.

Las fuerzas de seguridad en Guinea tienen una historia de uso de la fuerza excesiva, y a menudo innecesariamente letal contra los manifestantes.

Guinea, rica en recursos y extremadamente pobre, se ha visto afectada desde la independencia en 1958 por regímenes autoritarios, brutales y corruptos. En diciembre de 2008, un grupo de oficiales del Ejército de Guinea que se hacen llamar el Consejo Nacional para la Democracia y el Desarrollo (CNDD) tomó el poder horas después de la muerte de Lansana Conté, presidente de Guinea por 24 años. Los nueve meses en el poder del Gobierno del golpe de Estado han sido caracterizados por arrestos y detenciones arbitrarias, restricciones a la actividad política pacífica, actos delictivos impunes por parte de los militares, y peticiones de justicia a manos del pueblo.

Poco después de asumir el poder, Cámara se comprometió a celebrar elecciones en 2009 y prometió que ni él ni nadie en el CNDD se postularía para presidente. Después de meses de retraso en la organización de las elecciones, y bajo una creciente presión de los principales Gobiernos extranjeros, el 17 de agosto Cámara anunció el 31 de enero de 2010 como la fecha para las elecciones presidenciales. Poco después modificó su compromiso de no postularse para presidente, una decisión que alentó el declive de su popularidad.

"El Gobierno del golpe de Estado se comprometió a romper con el pasado de abusos de Guinea, pero estos actos mortales de represión y uso excesivo de la fuerza muestran la falsedad de esas promesas", Dufka dijo.