(Kampala) - La Policía de Uganda debe dejar de usar la fuerza letal innecesaria contra los manifestantes en Kampala, donde decenas de personas resultaron heridas y al menos cuatro murieron el 10 de septiembre de 2009, Human Rights Watch dijo hoy. Human Rights Watch pidió una investigación inmediata e imparcial sobre el incidente, e instó a la policía a utilizar la moderación durante las protestas futuras.

La violencia surgió a partir de las tensiones causadas por las celebraciones previstas del Día Nacional de la Juventud en el distrito oriental de Kayunga el 12 de septiembre. Una delegación del reino de Buganda, Uganda acudió a observar los preparativos para las fiestas, donde el Kabaka, el rey de la gente de Baganda, fue a hacer una presentación formal. La policía les impidió entrar al distrito, donde una facción étnica disidente, la Banyala, rechaza la autoridad del Kabaka. Jóvenes de Baganda protestaron en las afueras y el centro de Kampala durante toda la tarde del 10 de septiembre. La policía reaccionó disparando gas lacrimógeno y munición real. No está claro si algunos de los manifestantes ejercieron violencia.

"La evidencia disponible plantea graves preocupaciones de que la policía utilizó fuerza excesiva para hacer frente a los manifestantes", dijo Georgette Gagnon, directora de África para Human Rights Watch. "Es necesaria una investigación a fondo para saber quién es responsable de la violencia de ayer".

Investigadores de Human Rights Watch fueron testigo de al menos 35 personas heridas que llegaron en moto-taxis y ambulancias al Hospital Nacional de Mulago, durante un período de dos horas en la tarde. La mayoría habían sido golpeados o apedreados. Otros habían recibido disparos y resultaron heridos de gravedad. Human Rights Watch vio el cuerpo de un hombre que según testigos había muerto en el centro a causa de una bala perdida. Un joven falleció por el impacto de una bala perdida cuando caminaba de la escuela a su hogar, afirmó un testigo del episodio.

La Estación Nacional de Radiodifusión televisó palizas graves de civiles en la tarde. En un caso, al menos 30 personas fueron agrupadas en una banqueta y la policía obligó a los hombres a quitarse la camisa. Un grupo de hombres vestidos de civil, de pie junto a la policía uniformada, golpeó a estas personas con palos grandes. Testigos dijeron que los hombres que llevaron a cabo las palizas son miembros de una milicia voluntaria informal conocida como la Brigada Stick Kiboko, que trabaja junto con la policía. Un portavoz de la policía negó que los miembros de la Brigada Stick Kiboko hubiesen sido desplegados.

El Consejo de Radiodifusión de Uganda, un organismo gubernamental encargado de supervisar los servicios de radiodifusión en el país, cerró la Estación Central de Radiodifusión, una estación de radio propiedad del reino de Buganda, supuestamente por participar en actos sectarios. Retirar la estación del aire evitó que la gente obtuviera información sobre la violencia alrededor de la ciudad. Fuentes bien informadas dijeron que el Consejo le dijo a otra emisora, Radio Simba, que dejara de cubrir los eventos del día o que enfrentaría el cierre.

Durante las manifestaciones, la policía debe respetar los Principios de las Naciones Unidas sobre el uso de fuerza y armas de fuego para los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, dijo Human Rights Watch. Los principios piden a los agentes del orden utilizar medios no violentos antes de recurrir al uso de la fuerza, utilizar la fuerza sólo en proporción a la gravedad de la ofensa, y usar la fuerza letal sólo cuando sea estrictamente inevitable para proteger una vida.

"La violencia durante las protestas podría requerir el uso de la fuerza policial, pero debe ser proporcional", dijo Gagnon. "Aquí parece que el uso de munición de guerra por parte de la policía provocó una escalada de derramamiento de sangre".