Naâma Asfari.

© 2008 Human Rights Watch

(Washington, DC) - La condena y el encarcelamiento del activista pro derechos humanos del Sáhara Occidental, Naâma Asfari, el 27 de agosto de 2009, por "desacato a un agente público" demuestra que Marruecos continúa castigando a los activistas pacíficos que demuestran su respaldo a la independencia de la región, señaló hoy Human Rights Watch.

Asfari lleva detenido desde que, el 14 de agosto, un control en un retén policial a las afueras de la ciudad de Tantan, en el sur de Marruecos, se tornara en un intercambio dialéctico acalorado que, según Asfari, empezó cuando un agente de policía le ordenó que quitara una bandera del Sahara Occidental de su llavero. El Tribunal de Primera Instancia de Tantan condenó a Asfari a cuatro meses de prisión y Ali Roubiou, un primo de 21 años que le acompañaba durante el incidente, recibió una condena suspendida de dos meses de cárcel. Se trata de la tercera condena contra Asfari en tres años.

"Las autoridades marroquíes continúan buscando nuevas escusas para encerrar a Asfari, pero parece que la razón detrás de todas las detenciones es su activismo pacífico a favor del Sáhara Occidental", señaló Sarah Leah Whitson, directora para Oriente Medio y Norte de África de Human Rights Watch.

En 2007, Asfari recibió una condena suspendida de dos meses de cárcel y, en 2008, tuvo que pasar dos meses en prisión, en ambos casos por acusaciones originadas aparentemente por el deseo de las autoridades de castigarlo por sus actividades políticas.

Asfari es el copresidente del Comité para el Respeto de Libertades y Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CORELSO), con sede en París. Viaja frecuentemente a Marruecos y la región del Sáhara Occidental controlada por Marruecos, con frecuencia acompañando a delegaciones extranjeras que quieren conocer la situación de los saharauis. Estaba acompañando a una de estas delegaciones cuando lo detuvieron.

Marruecos reclamó el Sáhara Occidental después de que España renunciara a su control del territorio en 1975. Desde entonces, Marruecos ha ejercido la soberanía de hecho sobre el territorio, aunque pocos países han reconocido legalmente su soberanía. Un movimiento de liberación saharaui, conocido como el Polisario, y muchos saharauis continúan reclamando un referendo popular para determinar el futuro estatuto de la región, una opción que Marruecos aceptó en el pasado pero a la que ahora se opone. La ciudad de Tantan está cerca, aunque no forma parte, del Sáhara Occidental; y su población incluye a muchos saharauis.

En el episodio ocurrido el 14 de agosto, la policía detuvo el automóvil de Asfari y Roubiou cerca de la entrada de Tantan para comprobar su documentación. Asfari contó a Human Rights Watch que un policía notó que el llavero de Asfari tenía la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), una entidad no reconocida por Marruecos, y le ordenó que se quitara "esa cosa". Asfari respondió sugiriendo que el policía se quitara "esa cosa", señalando la bandera marroquí en su uniforme. Se entabló una discusión, se pidieron refuerzos policiales y Asfari y Roubiou fueron arrestados.

Asfari alega que, durante el arresto, los policías le arrojaron al suelo, le propinaron patadas y le rompieron las gafas. Roubiou alega que los policías le golpearon en la espalda.

El 16 de agosto, el tribunal puso en libertad provisional a Roubiou, pero ordenó la detención preventiva de Asfari. Roubiou dijo a Human Rights Watch que, ese día, le enseñó al fiscal los moratones en su espalda provocados por los golpes. Después de obtener la libertad provisional, divulgó fotografías intentando mostrar dichas contusiones. También habló de los golpes durante el testimonio en su juicio 11 días después, aunque para entonces los moratones ya habían desaparecido.

Cuando Asfari estaba bajo custodia policial, le pidieron que firmara una declaración (procès verbal), que recogía presuntamente sus propias palabras admitiendo haber insultado y atacado físicamente a agentes de policía mientras se resistía a la detención.

Asfari se negó a firmar la declaración porque no reflejaba lo que había dicho a la policía. En su juicio testificó que eran los policías quienes le habían atacado físicamente y no al revés, como sugería la declaración escrita. La versión escrita de la policía también omitió su explicación de que el incidente había comenzado cuando el agente objetó contra la bandera de la RASD en su llavero.

Asfari también señaló a Human Rights Watch que, cuando la policía le devolvió los efectos personales confiscados durante el arresto, recibió todas sus pertenencias salvo el llavero con la bandera de la RASD.

El fiscal acusó a Asfari de "desacato" y asalto a un funcionario civil (artículos 263 y 267, respectivamente, del Código Penal). En sus juicios, tanto Asfari como Roubiou proclamaron su inocencia e insistieron en que ninguno de ellos había atacado a ningún policía.

Aunque Asfari se negó a firmar la declaración redactada por la policía, ésta se introdujo como prueba en el juicio. Otras pruebas judiciales fueron los testimonios de cuatro policías que afirmaron que Asfari les había atacado físicamente y verbalmente. Dado que declararon como víctimas, no como testigos, los agentes no tuvieron que hacer una declaración jurada. Uno de ellos presentó un certificado médico señalando que las lesiones que había sufrido durante el incidente requerían 25 días de reposo.

Hasta donde ha podido determinar Human Rights Watch, el tribunal no abrió una investigación de las denuncias, reiteradas por Asfari y Roubiou en el juicio, de que la policía les había maltratado durante el arresto.

Después de transcurridos 30 minutos del juicio de tres horas, el juez anunció el veredicto de culpabilidad y las condenas. No se sabe si los dos acusados fueron condenados por los dos cargos contra ellos porque todavía no se emitido la sentencia por escrito. Ambos tienen derecho a recurrir sus condenas. Mientras tanto, Asfari sigue en la prisión de Tantan.

El juicio se celebró con fuertes medidas de seguridad, aunque pudieron asistir observadores extranjeros. En la mañana del juicio, la policía en Tantan interceptó a varios activistas pro derechos humanos saharauis que habían viajado desde el Aiún para presenciar el proceso, a los que mantuvo detenidos todo el día y puso finalmente en libertad sin cargos. Entre ellos estaban Brahim Dahhan, Brahim Sabbar, Mohamed Mayara y Ahmed Sbaï, de la Asociación de Víctimas Saharauis de Graves Violaciones de los Derechos Humanos; Saltana Khaya del Foro para el Futuro de las Mujeres Saharauis; y Bachir Khadda, Hassan Dah y Sidi Sbaï.

Asfari dijo hoy a Human Rights Watch que la policía estaba vigilando abiertamente la casa de su padre en Tantan, donde habían pasado la noche algunos de los observadores extranjeros del juicio.

Aunque se han producido mejoras notables en la protección de la liberta de expresión en Marruecos durante las últimas dos décadas, la defensa de la independencia del territorio disputado del Sáhara Occidental continúa siendo ilegal. Los activistas pro derechos humanos saharauis que simpatizan con la causa de la independencia están sometidos a la vigilancia policial, el hostigamiento y, en ocasiones, a juicios por motivos políticos.

"No hay duda de que un control de tráfico resultó en un duro intercambio de palabras", señaló Whitson. "Pero desde el enfrentamiento por una bandera en un llavero hasta la condena de cuatro meses de prisión dictada apresuradamente, la cadena de acontecimientos sugiere que el activismo pro saharaui de  Naâma Asfari se ha saldado una vez más con su encarcelamiento", agregó.