A woman carries her child near Bamiyan, Afghanistan.

© 2007 Reuters

(Nueva York) – Los partidarios de Afganistán con influencia internacional deben insistir en que el presidente Hamid Karzai actúe a fin de modificar la famosa ley que formaliza la discriminación contra las mujeres chiitas, dijo Human Rights Watch hoy.

Human Rights Watch se enteró el día de hoy que la modificación del proyecto de ley se publicó en el Boletín Oficial el 27 de julio de 2009 (Gaceta 988), con lo que la ley entró en vigor.

"Karzai ha hecho lo impensable para vender a las mujeres afganas a cambio del apoyo de los fundamentalistas en las elecciones del 20 de agosto", dijo Brad Adams, director de Asia para Human Rights Watch. "Demasiado para las credenciales que afirmó tener como moderado en las cuestiones de la mujer".

Una copia de la última versión de la ley, vista por Human Rights Watch, muestra que muchos artículos regresivos se mantienen, lo que elimina los derechos de las mujeres que están consagrados en la Constitución de Afganistán. La ley otorga al marido el derecho a retirar la manutención básica a su esposa, incluyendo los alimentos, si ella se niega a obedecer sus exigencias sexuales. Concede la tutela de los niños exclusivamente a sus padres y abuelos. Requiere que las mujeres obtengan el permiso de sus maridos para trabajar. También permite a un violador evitar eficazmente el enjuiciamiento pagando "dinero de sangre" a una mujer que resultara herida cuando la violaron.

"Los derechos de las mujeres afganas están siendo arrancados por hombres poderosos que utilizan a las mujeres como peones en las maniobras para obtener el poder", dijo Adams. "Este tipo de leyes barbáricas se supone que debieron ser relegadas al pasado con el derrocamiento de los talibanes en 2001, sin embargo, Karzai las ha revivido y les ha dado su sello oficial de aprobación".

Karzai firmó la Ley del estatuto personal chiita en marzo, causando una tormenta de protestas a nivel nacional e internacional. La ley regula los asuntos personales de los musulmanes chiitas - que constituyen entre el 10 y el 20 por ciento de la población - incluyendo el divorcio, la separación, la herencia, y la edad mínima para contraer matrimonio. La versión inicial de la ley incluyó artículos que imponían restricciones drásticas s sobre las mujeres chiitas, incluyendo el requisito de pedir permiso para salir de su casa, excepto en situaciones urgentes, y el requisito de que una mujer debe relaciones sexuales con su marido al menos una vez cada cuatro días.

La ley fue diseñada en secreto por un líder chiita duro y poderoso, el ayatola Asif Mohseni, y contó con el apoyo de los líderes chiitas conservadores en el Parlamento. Muchas mujeres activistas han acusado a Karzai de abandonar su posición anterior de moderados puntos de vista sobre los derechos de la mujer para ayudarse a conseguir votos en la elección presidencial.

En un raro movimiento, las mujeres afganas se lanzaron a las calles para protestar en abril, enfrentando amenazas y violencia. El presidente de los Estados Unidos Barack Obama, el primer ministro de Canadá Stephen Harper, el primer ministro del Reino Unido Gordon Brown, el secretario general de la OTAN Jaap de Hoop Scheffer y muchos otros líderes mundiales condenaron la legislación. Como resultado de la presión, Karzai presentó la ley a un proceso de consulta con grupos de la sociedad civil en mayo, lo que resultó en algunas mejoras. Sin embargo, la legislación aún contiene algunas de sus medidas más represivas.

Human Rights Watch dice que la ley contraviene directamente los derechos previstos en la Constitución afgana, que prohíbe cualquier tipo de discriminación y distinción entre los ciudadanos de Afganistán. El artículo 22 establece que los hombres y las mujeres "tienen derechos y deberes iguales ante la ley". La ley también contraviene la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, de la cual Afganistán es parte.

"El Parlamento de Afganistán debería revocar esta ley, y su tribunal constitucional debería eliminar las disposiciones que violan la Constitución y las obligaciones jurídicas internacionales", dijo Adams. "Y los otros candidatos presidenciales deberían prometer a las mujeres afganas que, en caso de ser elegidos, van a dar prioridad a modificar o derogar esta ley abominable".