(Johannesburgo) - El gobierno de Sudáfrica debe reconocer que la represión política y las privaciones económicas han obligado a los zimbabuenses a huir de su país y debe poner fin inmediato a la deportación de ellos, Human Rights Watch dijo en un informe publicado hoy. Human Rights Watch instó al gobierno a conceder los zimbabuenses estancia temporal y derechos laborales en Sudáfrica.

El informe de 119 páginas, "Vecinos en necesidad: Zimbabuenses que buscan refugio en Sudáfrica," examina la decisión de Sudáfrica de tratar a los zimbabuenses meramente como inmigrantes económicos voluntarios y su incapacidad para responder con eficacia para detener las violaciones a los derechos humanos y la privación económica en Zimbabue que causa su escape y para atender sus necesidades en Sudáfrica. Human Rights Watch habló con casi 100 zimbabuenses en Sudáfrica acerca de su difícil situación.

"Sudáfrica se enfrenta a una dura elección: puede romper el derecho internacional al deportar a solicitantes de asilo e ignorar la dura realidad que enfrentan los cientos de miles de zimbabuenses en su territorio, o les puede conceder la estancia temporal y el derecho al trabajo", dijo Gerry Simpson, autor del informe e investigador sobre refugiados para Human Rights Watch. "Sin fallar, zimbabuenses en Sudáfrica hablaron de la desesperación absoluta que sentían en casa. La mayoría dijo que no tuvo más remedio que acudir a sus vecinos de Sudáfrica en busca de ayuda para sobrevivir, sin embargo, la respuesta de Pretoria es llamarles inmigrantes económicos y deportar a cientos de miles".

La llegada reciente a Sudáfrica de los zimbabuenses que huyen de la violencia política es sólo la última ola de migración forzada que incluye a decenas de miles de refugiados que escaparon los desalojos forzados en masa de 2005. Cientos de miles de personas más partieron para escapar de la privación económica y la violación sistemática de los principales derechos sociales y económicos causados por la destrucción del presidente Robert Mugabe de la economía de Zimbabue durante los últimos tres años.

El informe de Human Rights Watch "Vecinos en necesidad" presenta los testimonios de refugiados en Sudáfrica, cuyas vidas fueron arruinadas por los motivos políticos del gobierno de Zimbabue durante la campaña de desalojos forzados en masa de 2005, cuando arrasó las casas de 700,000 personas y destruyó sus medios de subsistencia. Es posible que decenas de miles de estas personas en Sudáfrica todavía tengan que ser reconocidas como refugiados.

Debido al sistema disfuncional de asilo de Sudáfrica, muchas solicitudes de interesados en asilo no son examinadas de manera adecuada y otros no pueden presentar sus solicitudes en lo absoluto. Debido a que sus prácticas de deportación también son arbitrarias y azarosas, muchos de las decenas de miles de zimbabuenses registrados como solicitantes de asilo en Sudáfrica están en peligro de expulsión, del regreso forzado a la persecución en Zimbabue, una violación fundamental del derecho internacional de refugiados. Como Estado parte en la Convención sobre los Refugiados, Sudáfrica está obligada por el principio de no devolución, y no puede enviar a gente de regreso para enfrentar persecución.

"La forma más segura para que el gobierno ponga fin a su violación del derecho internacional de los refugiados es poner fin a la deportación de todos los zimbabuenses, incluyendo a los que huyen de la violencia actual", dijo Simpson. "Sudáfrica debería adoptar una política global que temporalmente les concede el derecho a permanecer y trabajar".

El informe explica que regularizar la situación de los zimbabuenses también ayudaría a protegerlos contra la explotación y la violencia en Sudáfrica. Otorgar estancia temporal también ayudaría a aligerar el sistema de asilo de Sudáfrica, que ahora está obstruido con miles de solicitudes de Zimbabue. Permisos de trabajo alentarían a los zimbabuenses a valerse por sí mismos y a mantener a sus desesperadas familias en casa. Asegurar que los zimbabuenses ganen el salario mínimo podría también ayudar a los sudafricanos a competir lealmente con Zimbabue por empleos, y por consiguiente reducir los resentimientos que encienden la violencia xenófoba.

El informe "Vecinos en necesidad" también presenta las historias individuales de zimbabuenses que abandonaron su país por las terribles condiciones causadas por las destructivas políticas económicas de Mugabe. Zimbabue tiene la tasa de inflación más alta del mundo (100,000 por ciento); el 83 por ciento de su población vive en la pobreza, el 80 por ciento están desempleados, y 4.1 millones dependen de la asistencia alimentaria que los operarios de Mugabe retienen o manipulan para sus beneficios políticos. La expectativa de vida para las mujeres se redujo de 56 años en 1978 a 34 actualmente, el 66 por ciento de los 350,000 zimbabuenses en necesidad de medicamentos para salvar su vida del VIH/SIDA no tiene acceso a los mismos.

La mayoría de los zimbabuenses llegan y permanecen en Sudáfrica sin documentos y, por tanto, no tienen derecho a trabajar y cuentan con derechos y accesos limitados a la ayuda como servicios de salud. Muchos, como las personas que viven con el VIH/SIDA, los niños y los ancianos, son particularmente vulnerables y a menudo enfrentan obstáculos graves para encontrar la asistencia que urgentemente necesitan.

"Los zimbabuenses llegan a Sudáfrica indigentes y vulnerables y así permanecen", dijo Simpson. "Viven con el temor constante de que la policía los detenga y los deporte, de que los empleadores los exploten, y de que la gente en la calle los ataque."

Human Rights Watch dijo que al conceder estancia temporal a los zimbabuenses, el gobierno sudafricano enviará un mensaje claro a sus ciudadanos de que aquellos que ataquen extranjeros tendrán que rendir cuentas por ello y que los extranjeros no debe verse como un blanco fácil.

Human Rights Watch insta también a Sudáfrica a reconocer que la presencia de los zimbabuenses subraya el fracaso de una política exterior –la falla en utilizar la ventaja de Sudáfrica para abordar eficazmente las violaciones brutales de derechos humanos y el fracaso de las políticas económicas que han provocado su huida- y pide a Sudáfrica terminar con su fracasado y desacreditado enfoque de "diplomacia discreta" hacia Mugabe.

"El gobierno de Sudáfrica necesita una estrategia más eficaz para promover los derechos humanos y el Estado de derecho en el mismo Zimbabue", dijo Simpson. "Esta no es una alternativa a regularizar la situación de los zimbabuenses en Sudáfrica. Se debe abordar simultáneamente la causa de los desplazamientos forzosos en Zimbabue mientras se atienden las necesidades de sus vecinos zimbabuenses en Sudáfrica. "