Excmo. Dr. César Gaviria y Sr. Lloyd Axworthy:

Nos dirijimos a Uds. para expresar nuestra profunda preocupación sobre su misión a Perú, la cual se llevará a cabo conforme a la resolución adoptada en la reunión de la Asamblea General de la OEA el 5 de junio del presente año en Windsor, Canadá. En nuestra opinión, la actitud defensiva del gobierno peruano frente a los objetivos de la misión pone en cuestionamiento si la misión recibirá de parte del gobierno peruano el nivel de cooperación necesaria para llevar a cabo su objetivo principal.

Como lo indica el mandato, el objetivo de la misión es el de explorar "con el Gobierno del Perú y otros sectores de la comunidad política, opciones y recomendaciones dirigidas a un mayor fortalecimiento de la democracia en ese país, en particular medidas para reformar el proceso electoral, incluidos la reforma de los tribunales judiciales y constitucionales y el fortalecimiento de la libertad de prensa". El gobierno peruano ha declarado, sin embargo, que considera que la definición excluye cualquier consideración sobre la legitimidad de las elecciones presidenciales del pasado mayo o cualquier recomendación que pueda considerarse como una "solución política" al actual predicamento electoral de Perú. En vez de enfrentar la grave situación que confronta el país, el gobierno peruano quiere limitar el papel de la misión a recomendar reformas democráticas, discusiones que el gobierno ya ha iniciado. Estas discusiones no son mas que una pantalla diseñada para superar la actual crisis de credibilidad que el gobierno afronta en los ojos de la opinión doméstica y mundial.

Consideramos fundamental que la misión examine recomendaciones concretas para restaurar el proceso democrático peruano que ha sido interumpido, en vez de limitarse a buscar reformas institucionales cuyos efectos pueden o no pueden ser sentidos en el futuro. Enfatizamos que la misión estará tratando con un gobierno que ha violado reglas democráticas y derechos políticos, hasta el momento con impunidad; no es un gobierno que puede considerarse estar llevando a cabo un esfuerzo legítimo para profundizar y fortalecer la democracia. En este contexto, si la misión se limita al mandato definido por el gobierno peruano correrá el riesgo de ser utilizada para darle legitimidad a un proceso electoral indefensible. Esto puede generar repercusiones graves para toda la región, en un tiempo en que los derechos democráticos corren el riesgo de ser socavados en otros países.

Tras años de venir observando atentamente la situación de derechos humanos en el Perú, estamos profundamente escépticos de la comisión recientemente establecida por el presidente Fujimori para estudiar las propuestas para la reforma democrática. Estas iniciativas llegan inmediatamente después de una elección considerada injusta y antidemocrática tanto por la misión observadora de la OEA y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como también por otros organismos internacionales. ¿Por qué el presidente Alberto Fujimori no reformó el proceso electoral antes de las elecciones de mayo, en vez de considerar las reformas ahora, cuando sólo darán fruto hasta las próximas elecciones presidenciales en cinco años? Indudablemente, el gobierno claramente ignoró muchas de las propuestas concretas de la misión observadora de la OEA para mejorar la credibilidad de las elecciones del 28 de mayo, aún cuando hubo suficiente tiempo para implementar dichas propuestas.

Notamos que el presidente Fujimori ha iniciado las discusiones sobre la reforma democrática cuando otras acciones del gobierno aparentan tratar de consolidar su cuestionable victoria electoral como un fait accompli. Estas incluyen una declaración prematura y aparentemente anticonstitucional por parte de las fuerzas armadas apoyando los resultados electorales durante una ceremonia pública el 8 de junio.

Les urgimos, que durante sus reuniones en Perú, no excluyan de consideración cualquier propuesta o recomendación que pueda restaurar la legitimidad al proceso electoral en Perú, incluyendo el llamado a nuevas elecciones, un referéndum, o una abreviación del periodo presidencial. Confiamos en que la misión expresará claramente sus puntos de vista y sin ambigüedades que puedan ser utilizadas por el gobierno para diluir o mitigar las graves preocupaciones subrayadas por la OEA con respecto a las recientes elecciones.

Atentamente,

José Miguel Vivanco
Director
División de las Américas
Human Rights Watch

George Vickers
Director
La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos
(WOLA)

cc:
Thomas Pickering
Embajador Luis Lauredo
Embajador Peter Romero
Dr. Harold Koh
Dr. Arturo Valenzuela
Embajador John Hamilton
Miembros del Congreso EE.UU.