El senador de los Estados Unidos, Jesse Helms, puede estar furioso contra el tribunal penal internacional, pero no puede detenerlo.
 
El legislador ha llamado a audiencia para el miércoles catorce de junio al Comité de Relaciones Exteriores del Senado, del cual es dirigente, con el fin de oír el testimonio de un solo punto de vista contra la corte penal internacional. Esta semana 110 países se reúnen en Naciones Unidas para terminar de definir los detalles finales de las reglas de procedimiento y pruebas para la corte.  
 
En julio de l998 Estados Unidos fue uno de los únicos siete paises, incluyendo a Iraq y la República Popular de China, que votaron en contra del tratado que establecía la corte. Ciento veinte naciones votaron a favor. Un número cada vez mayor de gobiernos ha denunciado el esfuerzo hecho por Estados Unidos para reabrir y debilitar el tratado. El mes pasado la Unión Europea rechazó la iniciativa estadounidense como "inaceptable."  
 
"El senador Helms está peleando una batalla que va a perder", dijo Richard Dicker, abogado de Human Rights Watch y director de la campaña a favor del tribunal penal internacional. "Docenas de gobiernos en todo el mundo están sólidamente a favor de la corte penal internacional, incluyendo los aliados más cercanos de Estados Unidos. Esta corte va ser una realidad asi el senador Helms quiere o no."
 
El gobierno de Estados Unidos quiere tener la seguridad de que ninguno de sus ciudadanos pueda ser procesado ante la corte. En anteriores rondas de negociaciones, Washington consiguió múltiples salvaguardias para evitar la posibilidad de procesamientos por motivaciones políticas de los ciudadanos de Estados Unidos. La corte sólo actuará cuando los gobiernos protejan a las personas de sus cortes nacionales. 
 
Human Rights Watch dijo que las garantías exigidas por Estados Unidas darán impunidad a tiranos acusados de genocidio, de crímenes contra la humanidad y de crímenes de guerra.  
 
Noventa y siete países han firmado ya el tratado del tribunal penal internacional. Doce países ya lo han ratificado, incluyendo a Francia, que lo ratificó el viernes 9 de junio. 
 
"Este audiencia de Helms agranda la separación entre Estados Unidos y sus aliados más próximos", dijo Dicker. Tambien informó que la Organización de Estados Americanos ha aprobado la ratificación temprana del tratado, mientras que la Comunidad de Desarrollo de África del Sur y CARICOM también han dado un fuerte apoyo a la corte. 
  
Dicker dijo que la preocupación de que un ciudadano estadonidense sea victíma de un procesamiento motivado por cuestiones políticas es equivocada. El tratado no permitirá que la corte tenga jurisdicción sobre asuntos en los que las cortes nacionales ya hayan iniciado una investigación.   
 
""Esta corte está diseñada para personas como Foday Sankoh y para situaciones como la de Sierra Leona, en donde el sistema judicial no funciona durante tiempos de crisis y guerra civil", dijo Dicker."Estos individuos necesitan ser hechos responsables de sus crímenes. En muchas partes del mundo se necesita una corte fuerte e imparcial y Estados Unidos, que ha tenido tanta influencia en la formación de esta corte, no debería impedirlo". 
 
Las negociaciones de las Reglas de Procedimiento y Prueba y Elementos del Crimen de la corte terminarán el 30 de junio en Nueva York, después de lo cual se acelerará el ritmo de ratificación del tratado. El tratado tiene que ser ratificado por 60 estados para poder ser aplicado. Human Rights Watch dice que esta meta tiene que ser lograda para el año 2002.