Bolivia celebró el 7 de agosto su primer matrimonio civil entre dos mujeres. Se trata de un hito histórico para los derechos de las parejas del mismo sexo en un país donde el matrimonio igualitario aún no está garantizado a nivel nacional.
La boda, celebrada en Santa Cruz de la Sierra, fue el resultado de casi cuatro años de litigio. Con la representación de IGUAL Bolivia, la pareja tuvo que afrontar un largo proceso administrativo y presentó dos recursos de amparo constitucional. En marzo de 2026, un tribunal de garantías falló a su favor y ordenó al registro civil reconocer su unión como matrimonio civil.
Aunque el fallo se refiere únicamente a esta pareja, podría tener implicaciones más amplias. Conforme a la legislación boliviana, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) deberá revisar la decisión, lo que podría sentar un precedente para otras parejas del mismo sexo que reclamen el mismo derecho a contraer matrimonio. Actualmente, la Constitución limita el matrimonio a las parejas de distinto sexo.
El caso culmina años de litigio e incidencia en favor del reconocimiento jurídico de las distintas formas de familia en Bolivia. Tras una prolongada batalla judicial, en 2023 el Tribunal Constitucional Plurinacional confirmó el reconocimiento de las uniones libres entre personas del mismo sexo e instó al poder legislativo a adecuar la legislación nacional a las normas internacionales de derechos humanos.
Este primer matrimonio representa un paso más en esa lucha por la igualdad. En 2017, una histórica opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos confirmó que todos los derechos reconocidos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos que se derivan de los “vínculos familiares” de las parejas heterosexuales se extienden también a las parejas del mismo sexo. La opinión constituye una interpretación autorizada de la Convención para los Estados de las Américas que la han ratificado, entre ellos Bolivia.
El reconocimiento del matrimonio igualitario ha seguido avanzando en América Latina. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, México y Uruguay lo reconocen en todo su territorio. El primer matrimonio entre personas del mismo sexo en Bolivia representa un nuevo paso en el reconocimiento de la diversidad y del principio de no discriminación en la región.
Sin embargo, este hito también pone de manifiesto las desigualdades que aún persisten. Nadie debería tener que librar durante años una batalla legal para que su familia obtenga reconocimiento y protección jurídica. El ejercicio de los derechos no debería depender de la capacidad de una pareja para sortear negativas administrativas, conseguir representación legal y emprender un litigio constitucional.
El 7 de agosto fue un día histórico para Bolivia, pero alcanzar la igualdad exige más. Las autoridades bolivianas, incluida la Asamblea Legislativa, deberían aprovechar este precedente para garantizar el matrimonio igualitario en todo el país, de modo que todas las parejas y sus familias gocen del mismo reconocimiento y protección ante la ley.