La gente protesta contra el anuncio del presidente de EE.UU., Donald Trump, de que planea restablecer la prohibición de que las personas transgénero sirvan en cualquier capacidad en el ejército de EE.UU., en Times Square, en la ciudad de Nueva York, Nueva York, EE.UU., 26 de julio de 2017.

© 2017 Reuters

El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump ha propuesto una normativa que permitiría a las aseguradoras y a los proveedores de atención médica discriminar a los pacientes transgénero, lo que dificultaría aún más el acceso de estas personas a atención médica asequible e inclusiva en el país.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) debería rechazar esta propuesta, que limitaría la forma en que el departamento define la discriminación sexual.

Durante el gobierno de Obama, el HHS aclaró que la discriminación basada en la identidad de género, los estereotipos sexuales, el embarazo y la interrupción del embarazo son formas de discriminación sexual, y están prohibidas por la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible. Eso significaba que las aseguradoras no podían negarse a asegurar a alguien, aumentar sus tarifas o negarles cobertura para ciertas formas de atención médica simplemente por ser transgénero, y los proveedores no podían rechazar ni maltratar a los pacientes transgénero.

Un juez federal en Texas suspendió algunas de estas protecciones en 2016 en respuesta a una impugnación judicial, y el gobierno de Trump se negó a defenderlas en los tribunales. Ahora planea eliminarlas por completo, a expensas del colectivo LGBT y las pacientes embarazadas.

Human Rights Watch ha documentado las dificultades que enfrentan las personas transgénero en EE.UU. cuando buscan proveedores de atención médica que ofrezcan los servicios que necesitan sin discriminación o sin hacerles sentir indeseados. Las personas describieron dificultades para obtener un seguro para las necesidades básicas de atención médica, horas de viaje para encontrar proveedores cordiales, y haber sido blanco de burlas e humillaciones por parte del personal médico. También ha habido casos en que el servicio se negó de entrada a tratarles. La normativa propuesta haría aún más difícil cambiar este statu quo perjudicial.

Sin garantía federales, las personas tienen que buscar protección en los estados, y el panorama es sombrío. Solo 14 estados y el Distrito de Columbia prohíben expresamente a las aseguradoras privadas discriminar por motivos de identidad de género, mientras que solo 20 estados y el Distrito de Columbia les prohíben ofrecer planes que nieguen categóricamente la cobertura de atención relacionada con la transición de sexo. El impacto de la reversión federal de estas salvaguardias se sentirá rápidamente en lugares como Iowa, donde los legisladores anularon recientemente una decisión judicial que prohíbe la discriminación en la atención médica al excluir expresamente la atención relacionada con la transición de la política estatal de Medicaid, el seguro de salud en EE.UU. para personas con bajos ingresos.

Eliminar las protecciones existentes pondría en riesgo a las personas transgénero y a las mujeres embarazadas. El gobierno de Trump debería mantener estas salvaguardias, en lugar de hacer lo imposible para impedir que el gobierno federal luche contra la discriminación.