Kevin Emanuel Duarte Chon, de 21 años, es contundente acerca de lo que significaría para él la anulación del programa de Prórroga de Procedimientos Migratorios para Personas Llegadas en la Infancia (Deferred Action for Childhood Arrivals, DACA): “Básicamente significaría que mi vida ha terminado”.

Kevin Emanuel Duarte Chon, un “Dreamer”, habla con Human Rights[cf1]  Watch durante una protesta contra la decisión del gobierno de Trump de poner fin al programa Prórroga de Procedimientos Migratorios para Personas Llegadas en la Infancia (DACA) en Nueva York. © 2017 Human Rights Watch

© 2017 Human Rights Watch

Duarte Chon llegó a Estados Unidos desde Guatemala con sus padres, cuando tenía cinco años. “Si me deportan, sería como borrar todo lo que tengo”.

El Fiscal General de EE.UU., Jeff Sessions, anunció ayer la decisión de rescindir el programa DACA, creado en 2012 por orden ejecutiva del entonces presidente Barack Obama. La decisión del gobierno de Trump de poner fin a DACA pone a cientos de miles de personas, que llegaron a EE.UU. siendo niños y mantienen fuertes vínculos con el país, en riesgo de ser expulsados y sufrir daños. Todos ellos corrieron el riesgo de confiar en las promesas del gobierno cuando se presentaron para participar en el programa, y ​​ahora todos corren el riesgo de pagar un alto e injustificable precio por esa confianza.

“Trump nunca se comprometió a apoyar a nuestra comunidad”, dijo Sylvia Huerte, de 23 años, una “Dreamer” o soñadora que llegó a EE.UU. desde México cuando tenía seis años. La inminente desaparición del DACA amenaza el modo de vida de Huerte: trabaja en un hospital infantil de Filadelfia, un trabajo que sin el DACA habría sido imposible. Pero estaba protestando por algo más allá de ella misma y otros como ella. Ella quiere una reforma que “conceda dignidad y respeto por la familia y esto incluye a los padres y a cualquier persona que no calificó para el programa DACA”.

A la sombra de la Torre Trump, una multitud de varios cientos de personas se reunieron para protestar contra la derogación por Trump del DACA ayer. Varios “Dreamers” o soñadores compartieron sus reacciones con Human Rights Watch.

Sarai Bravo, un “Dreamer”, habla con Human Rights [cf1] Watch durante una protesta contra la decisión del gobierno de Trump de poner fin al programa de Prórroga de Procedimientos Migratorios para Personas Llegadas en la Infancia (DACA), delante de la Torre Trump, en Nueva York. © 2017 Human Rights Watch.

 

 

© 2017 Human Rights Watch

Sarai Bravo, de 24 años, que llegó a EE.UU. desde México con sus padres cuando tenía cuatro años, dice que la decisión de hoy es un llamado a la unidad y la acción: “Necesitamos centrar todas las emociones y rabia que sentimos en algo más grande, ayudando a todos los lados de la comunidad inmigratoria, indocumentados y Dreamers”.

“Nos han prometido durante los últimos 10 años que el Congreso y los políticos iban a aprobar una reforma migratoria integral, y eso no ha sucedido. Por lo tanto, creo que la esperanza que tenemos ahora está en nuestra comunidad, educándola y haciéndonos oír, y mostrándole a la gente de este país que 11 millones de personas tienen mucho poder”.

Human Rights Watch lleva años documentando los impactos de la deportación y la separación de la familia resultante del sistema de inmigración estadounidense. Desde su creación, casi 800.000 personas han recibido el estatus de DACA. El programa DACA ha proporcionado enormes ventajas a los beneficiarios. El programa cuenta con el apoyo popular: el 78 por ciento de los votantes dicen que los “Dreamers” deberían poder permanecer en EE.UU. El apoyo a los “Dreamers” se extiende incluso a los votantes de Trump,  con cerca de tres cuartas partes de sus partidarios asegurando que quieren que permanezcan en EE.UU.