(Washington, DC) – El gobierno de Trump debería aprovechar el anuncio sobre la salida de Stephen Bannon como principal estratega de la Casa Blanca para distanciar rápidamente sus políticas inmigratorias y de derechos civiles de la política del nacionalismo blanco, señaló hoy Human Rights Watch. La Casa Blanca anunció que el jefe de Gabinete John Kelly y Bannon han llegado al “acuerdo recíproco” de que el 18 de agosto de 2017 será el último día de Bannon.

El asesor principal de la Casa Blanca, Steve Bannon, asiste a una reunión que realizó el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con líderes de la industria automotriz en el Centro Americano de Movilidad en Ypsilanti Township, Michigan, 15 de marzo de 2017.

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“La salida de Steve Bannon de la Casa Blanca podría reducir la influencia nociva de la política del nacionalismo blanco en la Casa Blanca, pero esto solo será posible si la medida va acompañada de un cambio genuino en las políticas del gobierno en materia de derechos civiles e inmigración”, apuntó Jasmine L. Tyler, directora de incidencia del Programa de EE. UU. de Human Rights Watch. “Sin embargo, el mismo presidente Donald Trump debe cambiar su retórica y expresar el compromiso de su gobierno de proteger los derechos humanos de todas las personas en Estados Unidos, en todo el abanico de razas, si pretende recuperar credibilidad y distanciarse de los neonazis y los supremacistas blancos que lo han apoyado”.

Human Rights Watch se opuso al nombramiento de Bannon en razón de su histórica proximidad con el movimiento nacionalista blanco, y ha pedido reiteradamente su destitución.

En el futuro, el gobierno de Trump debería reivindicar los valores fundamentales de igualdad y no discriminación, destacó Human Rights Watch. El gobierno de Trump debería revertir su decisión de quitar el mandato y el presupuesto a instituciones estadounidenses de derechos civiles; desistir de su intento de excluir al nacionalismo blanco de los programas del gobierno federal para Combatir el Extremismo Violento; y acabar con las políticas sobre inmigración y refugiados fundadas en un espíritu antimusulmán y contrario a la inmigración.