Prisión Estatal de California, Centinela, en el Condado Imperial, California.

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(Sacramento) – La Asamblea de California aprobó, el 6 de septiembre de 2013, un proyecto de ley que ofrece esperanza y una oportunidad trascendental para la libertad condicional de más de 5.000 jóvenes condenados por delitos en el estado, dijo hoy Human Rights Watch.

La Ley 260 del Senado (Hancock) fue aprobada en la Asamblea con apoyo bipartidista tras una votación de 51 contra 21. La semana que viene la propuesta volverá al Senado, donde una versión anterior fue aprobada con una mayoría de dos tercios, para una votación concurrente.

El proyecto de ley crearía un proceso de libertad condicional que tendría en cuenta la edad del joven acusado al momento del delito y se centraría en la subsiguiente rehabilitación como un factor clave para determinar si es apto para recibir la libertad condicional.

“La ley de California no reconoce lo que todo padre y maestro saben: los niños son diferentes de los adultos”, señaló Elizabeth Calvin, defensora sénior de derechos del niño de Human Rights Watch. “Si se convierte en ley, este proyecto ayudará a colocar a muchos jóvenes que cometieron delitos en el camino adecuado para que se conviertan en miembros productivos de la sociedad”.

California sentencia a muchos jóvenes como adultos, incluso cuando la persona era menor de 18 años en el momento del delito. Más de 6.500 ofensores juveniles se encuentran en cárceles estatales de California. Algunos tenían apenas 14 años cuando cometieron el delito y más de la mitad está cumpliendo condenas de cadena perpetua.

El proyecto de ley proporcionaría la oportunidad de una revisión para los ofensores juveniles que fueron condenados como adultos y que hayan cumplido por lo menos 15 años de su sentencia. Muchos, sin embargo, tendrían que cumplir 20 o 25 años antes de ser entrevistados por la junta de libertad condicional.

El proyecto de ley llega después de que varios casos de la Corte Suprema de EE.UU. y California reconocieran las diferencias de desarrollo entre los adultos y los niños. En tres casos recientes, la Corte Suprema de EE.UU. falló que los delincuentes juveniles “no pueden clasificarse con fiabilidad entre los peores delincuentes” porque tienen mayor capacidad para cambiar que los adultos, y sus acciones son menos propensas a ser evidencia de una “personalidad irremediablemente depravada”. La Corte Suprema de California se basó en un dictamen del año pasado que consideró una condena de 110 años para un delincuente de 16 años inconstitucionalmente “cruel e inusual”. El alto tribunal de California invitó a la asamblea legislativa a ajustar las leyes estatales para que cumplan con su dictamen.

“Los tribunales están recordando a las autoridades encargadas de definir las políticas que se trata de niños, y que los niños merecen una consideración especial, incluso cuando han cometido delitos graves”, dijo Calvin. “Condenas de prisión extremadamente largas crean desesperanza entre los jóvenes. Este proyecto ofrece a los jóvenes la motivación para enderezar su camino en la cárcel y esforzarse por la posibilidad de una libertad condicional”.

El apoyo a la aprobación de la ley fue inusualmente diverso: comunidades religiosas, asociaciones médicas, activistas de derechos humanos y grupos de derechos de los niños se unieron a los familiares de las víctimas, la policía y muchos otros. Entre quienes respaldaron la promulgación del proyecto también figuran notables conservadores, entre ellos el ex presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., Newt Gingrich, y el ex líder republicano de la Asamblea de California, Pat Nolan.

El año pasado, California promulgó una ley que crea un proceso de revisión para los casos en que las personas menores de 18 años habían sido condenadas a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. California consideró conveniente revisar las sentencias de los jóvenes condenados por los delitos más graves, señaló Human Rights Watch. Entonces, tiene sentido conceder la oportunidad de revisión también a los jóvenes condenados por delitos menos graves.

Desde 2004, Human Rights Watch ha investigado el uso de sentencias de cadena perpetua para las personas menores de 18 años en el momento del delito, y en 2008 publicó un informe sobre el uso en California de las sentencias a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, con una actualización de la investigación de California en 2012, así como con un informe nacional sobre las condiciones carcelarias que afrontan los jóvenes condenados a cadena perpetua sin libertad condicional.

“Hay razones válidas para que las leyes no permitan que las personas menores de 18 años firmen contratos de alquiler u operen equipos peligrosos, sin embargo, California juzga como adultos y dicta largas penas de prisión a niños algunos de tan sólo 14 años”, dijo Calvin. “En lugar de encerrar a los adolescentes y olvidarse de ellos, este proyecto de ley permitiría una cuidadosa revisión de estas personas a medida que crecen”.