(Washington, DC) – Las autoridades de África y América Latina que acudan a la reunión interregional en Guinea Ecuatorial deben presionar a su anfitrión, el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasago, para que lleve a cabo serias reformas democráticas y en derechos humanos, antes de las elecciones parlamentarias previstas para mayo de 2013. Se prevé que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, entre otros mandatarios, asista a la Cumbre América del Sur-África, que se celebrará del 20 al 23 de febrero.

El presidente Obiang es el jefe de Estado que lleva más tiempo en el poder en todo el mundo. Desde que tomó el poder en 1979; se ha adjudicado al menos 95 por ciento de los votos en las últimas cinco elecciones presidenciales; elecciones empañadas por irregularidades, actos de intimidación y fraude electoral. Su partido gobernante y sus aliados controlan 99 de los 100 escaños del país en el Parlamento. Los cambios constitucionales aprobados en noviembre de 2011 reforzaron aún más los poderes ya considerables del presidente. Según la Constitución revisada, el país debe crear un parlamento bicameral mediante la adición de un Senado de 75 miembros. El presidente Obiang designará directamente 15 de sus miembros. Las elecciones para nombrar a los legisladores restantes y cubrir los puestos municipales han sido convocadas para el 26 de mayo.

“Los dignatarios extranjeros deberían desafiar al presidente Obiang en su decepcionante historial de derechos humanos y credenciales democráticas”, dijo Tutu Alicante, director ejecutivo de EG Justice, una organización no gubernamental que promueve los derechos humanos y el buen gobierno en Guinea Ecuatorial. “Con las elecciones legislativas tan cerca, se necesitan reformas profundas para garantizar el derecho a un voto libre y justo”.

El Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), actualmente en el poder, ejerce un monopolio sobre la vida política del país. La votación más reciente que tuvo el país, un referéndum en noviembre de 2011 sobre las reformas constitucionales, fue desacreditada por denuncias de fraude electoral, hostigamiento a los seguidores de la oposición e intimidación de los votantes. En los ciclos electorales recientes, la Comisión Nacional Electoral de Guinea Ecuatorial, que supervisa los comicios, ha sido encabezada por el ministro del Interior de Obiang, un funcionario de alto nivel del partido gobernante que actualmente también se desempeña como viceprimer ministro.

La oposición política del país es asediada de varias maneras, entre ellas las detenciones arbitrarias. Desde noviembre de 2011, el gobierno ha detenido al menos a cuatro prominentes miembros de la oposición. Un importante dirigente de la oposición, que también es médico y activista de derechos humanos, pasó cuatro meses en prisión en 2012 por cargos de naturaleza política.

EG Justice y Human Rights Watch instan a los mandatarios extranjeros que acudirán a la Cumbre América del Sur-África a que presionen al gobierno de Obiang para que establezca un organismo electoral independiente a fin de asegurar que todos los procesos electorales sean libres, justos y responsables. También dijeron que el gobierno debería defender las libertades políticas, respetando el derecho de los miembros de la oposición a viajar libremente, convocar reuniones, expresar sus puntos de vista y acceder a los medios de comunicación sin discriminación. El gobierno también debería conceder acceso ilimitado a los observadores electorales independientes a los puestos de votación.

Bajo la nueva Constitución, Obiang puede elegir de “dedazo” a su vicepresidente, quien lo sucederá automáticamente si Obiang se jubila, fallece en el cargo o es declarado incapacitado. En mayo, Obiang nombró a su hijo mayor, Teodoro Nguema Obiang Mangue (conocido como “Teodorín”), como segundo vicepresidente  (una posición que no está contemplada en la nueva Constitución), en lo que fue visto ampliamente como un paso previo a la entrega de las riendas del poder. Teodorín es actualmente blanco de múltiples investigaciones de corrupción en el extranjero y en su contra pesa una orden de detención internacional dictada por Francia por cargos de lavado de dinero.

Guinea Ecuatorial acoge numerosos eventos importantes en su centro de conferencias y resort de lujo, una construcción reciente a las afueras de la capital, Malabo, que costó US$830 millones, con el objetivo de presentar una imagen positiva tanto del presidente como del país.

“Si el presidente Obiang quiere mejorar su posición y reputación internacional, primero debería mejorar su historial de derechos humanos”, dijo Alicante. “La represión de la oposición política y el liderazgo por sucesión no son en absoluto atributos que identifiquen a un jefe de Estado”.