Una patrulla marítima de Malta, que transportaba a 76 inmigrantes africanos que buscaban escapar de Libia, llegaron a Malta el 1 de junio de 2011.

© 2011 Reuters

(Milán) – Las muertes de decenas de migrantes y solicitantes de asilo en el Mediterráneo en las últimas 48 horas deberían instar a la Unión Europea a emprender medidas coordinadas para limitar futuras muertes en el mar, Human Rights Watch señaló hoy.

Sesenta y una personas, incluyendo tres bebés y otros 28 niños, fallecieron después de que su barco se hundiera en el Mar Egeo en las costas de Turquía el 6 de septiembre de 2012. Cuarenta y seis personas, que según las autoridades turcas eran de Siria y Palestina, fueron rescatadas. Además, los medios de comunicación italianos informaron que un hombre murió y que docenas siguen desaparecidas después de que otro barco cargado de migrantes y solicitantes de asilo se hundiera en las costas de Lampedusa, una isla italiana en el sur del Mediterráneo, la madrugada del 6 de septiembre. Las fuerzas de rescate italianas salvaron a 56 personas.

“La muerte de tantos niños debería ser una llamada de atención para los líderes de la UE”, señaló Judith Sunderland, investigadora sénior de Europa Occidental para Human Rights Watch. “Europa puede y debería hacer más para limitar tragedias como esta en el futuro”. Cada año, personas que huyen de la persecución o que salen en busca de una vida mejor se arriesgan a emprender la peligrosa travesía de cruzar el mar a Europa, a menudo en embarcaciones poco seguras y en manos de traficantes sin escrúpulos. En 2011, un estimado de 1,500 personas perdieron la vida en el Mediterráneo, la tasa más alta de todos los años con los que se cuentan registros. Con estas recientes tragedias, la tasa estimada de muertes para 2012 ha escalado a más de 300. El número real podría ser más alto, aseguró Human Rights Watch.

El análisis de Human Rights Watch de naufragios en los últimos dos años sugiere que las operaciones de rescate europeas en el Mediterráneo se ven socavadas por una escasa coordinación, disputas sobre responsabilidad, pocos incentivos para que las embarcaciones comerciales lleven a cabo rescates y un énfasis en la patrulla de fronteras. Human Rights Watch presentó sus hallazgos en un informe publicado en agosto.

Tanto Frontex, la agencia de fronteras exteriores de la UE, y la propuesta del nuevo Sistema Europeo de Vigilancia de Fronteras Exteriores (EUROSUR) contemplan los rescates en alta mar en sus obligaciones, pero carecen de directrices específicas y procedimientos para garantizar que el rescate sea la consideración primordial en las operaciones de la UE en alta mar.

Prevenir muertes en alta mar debería estar en el centro de un enfoque coordinado y que agrupe a toda la UE hacia la migración marítima, recomendó Human Rights Watch. La UE debería también coordinarse con las autoridades turcas para asegurarse de que no haya huecos en la cobertura de los rescates.

“Salvar vidas en el mar debería estar en el corazón del enfoque de la UE a la migración en barco”, dijo Sunderland. “Las abarrotadas embarcaciones de migrantes deberían considerarse en situación de emergencia y deberían ser rescatadas y llevadas a un punto seguro para su desembarque”.

Los pasajeros en el barco que se hundió en las costas de Turquía probablemente trataban de llegar hasta la cercana isla griega de Samos. Grecia se ha convertido en un importante destino europeo para migrantes y solicitantes de asilo de Asia y África, que llegan principalmente por tierra tras cruzar Turquía. Las llegadas vía marítima podrían aumentar ya que las personas y los traficantes buscan nuevas rutas, dijo Human Rights Watch. El gobierno griego recientemente solicitó una mayor asistencia de Frontex para patrullar el Egeo, donde según las autoridades se han registrado números más altos de llegadas por mar que en los últimos años.

En Grecia, los migrantes y solicitantes de asilo afrontan un sistema de asilo disfuncional, destitución y violencia xenófoba, señaló Human Rights Watch. Muchos tratan de adentrarse más en Europa en busca de una recepción más abierta y posibilidades de integración, a menudo poniendo nuevamente su vida y su integridad física en riesgo.

Cada vez más personas que huyen del conflicto en Siria podrían tratar de emprender el peligroso viaje a Europa. Más de 200,000 personas han salido de Siria para escapar a países vecinos; unas 80,000 personas han huido a Turquía. Una agencia de noticias de Chipre informó que una familia siria de siete miembros, incluyendo dos niños, se ahogó a finales de agosto cuando su embarcación, que había salido de Latakia, en Siria, se hundió en las costas de Chipre.

“Europa armó un escándalo el año pasado cuando miles de personas llegaron en barco huyendo del caos y el conflicto en el Norte de África”, apuntó Sunderland. “Esta vez debe encarnar los valores europeos y hacer todo lo posible para garantizar que aquellos que huyen de Siria lleguen a salvo”.