Una patrulla marítima de Malta, que transportaba a 76 inmigrantes africanos que buscaban escapar de Libia, llegaron a Malta el 1 de junio de 2011.

© 2011 Reuters

(Londres) - Los operativos de rescate en el Mediterráneo se ven menoscabados por problemas de coordinación, desacuerdos sobre a quién corresponde esta responsabilidad, factores que desincentivan a las embarcaciones comerciales a efectuar rescates y un marcado énfasis en el control fronterizo, Human Rights Watch señaló en un documento informativo publicado hoy.

Numerosas personas que huyen de la persecución en sus países o buscan una vida mejor se lanzan a un arriesgado cruce desde la costa norte de África para llegar a Europa, a menudo en embarcaciones peligrosas que no son aptas para la navegación en alta mar. Un hombre de Eritrea, es el único sobreviviente del naufragio de un pequeño bote inflable ocurrido en aguas del Mediterráneo a principios de julio 2012, en el cual perecieron 54 personas. Con este accidente, la cantidad de muertes conocidas que se produjeron por estas causas en lo que va del año asciende a 170. Nada menos que 13,500 personas han muerto intentando cruzar estas aguas desde 1998. Según datos existentes, el saldo más dramático se produjo durante 2011, cuando se contabilizaron al menos 1,500 víctimas fatales.

“Resulta estremecedor pensar cuántas de estas muertes podrían haberse evitado”, expresó Judith Sunderland, investigadora sénior para Europa Occidental de Human Rights Watch. “La prioridad en el mar debería ser salvar vidas, no intentar desentenderse de responsabilidad”.

El ejemplo más resonante de un fallido operativo de rescate se produjo en abril de 2011, y trascendió posteriormente como el caso de la embarcación cuyos pasajeros fueron abandonados a una muerte segura (left-to-die boat). Una embarcación averiada con 72 migrantes que escapaban de Libia fue ignorada y dejada a la deriva durante dos semanas en el mar Mediterráneo, en un período en que estas aguas eran patrulladas activamente por fuerzas de la OTAN y surcadas de un punto a otro por buques mercantes.

Cuando la embarcación fue arrastrada nuevamente hasta la costa de Libia, ya habían muerto 61 personas, y otras dos perecieron poco después. Una investigación exhaustiva efectuada por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa identificó un “repertorio de omisiones” que redundaron en la muerte de estos pasajeros. Aún subsisten serias interrogantes sobre las razones por las cuales el barco no recibió asistencia pese a los avisos de auxilio emitidos y a que se estableció contacto con buques militares y mercantes, manifestó Human Rights Watch.

La Unión Europea está desarrollando un nuevo Sistema Europeo de Vigilancia de Fronteras (European External Border Surveillance System, EUROSUR). El sistema tiene como principal objetivo el rescate en alta mar, sin embargo, no incluye directrices o procedimientos específicos para asegurar el cumplimiento de dicho objetivo.

La prevención de muertes en el mar deberá ser el eje de una respuesta europea coordinada al problema de las embarcaciones con migrantes, aseveró Human Rights Watch. Durante la Primavera Árabe, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados indicó que debía presumirse que todas las embarcaciones abarrotadas de migrantes en el Mediterráneo necesitan ser socorridas. Esta idea debería inspirar el enfoque que adopte la Unión Europea respecto al rescate de embarcaciones de migrantes.

El documento informativo de 11 páginas presenta una serie de recomendaciones específicas destinadas a mejorar los operativos de rescate y salvar vidas, tales como:

  • Mejorar los mecanismos de coordinación de búsqueda y rescate entre los estados miembros de la UE;
  • Asegurar que EUROSUR adopte pautas claras sobre la obligación primordial de rescate en alta mar, y que su implementación se vigile rigurosamente;
  • Determinar claramente qué constituye una situación de emergencia y establecer la presunción de que las embarcaciones mal equipadas y que trasladen a una cantidad excesiva de personas deberán ser socorridas;
  • Resolver desacuerdos sobre puntos de desembarque;
  • Eliminar los factores que disuaden a buques mercantes y privados de efectuar rescates; e
  • Incrementar la distribución de responsabilidades entre estados miembros de la UE.