(Nueva York) - La absolución del único oficial militar acusado en el juicio de los “exámenes de virginidad” el pasado 11 de marzo es un duro golpe para la justicia en torno a los abusos en contra de mujeres por militares egipcios en el transcurso del último año, señaló hoy Human Rights Watch. El Ejército no ha investigado las denuncias creíbles de otros casos de violencia en contra mujeres a manos de sus miembros, ni castigado a los responsables. Entre estos abusos se encuentran golpizas y torturas perpetradas por militares sobre mujeres manifestantes el 9 de marzo y 16 de diciembre de 2011.

 

La investigación y el juicio sobre este caso, en el que mujeres manifestantes detenidas declararon que un médico militar las sometió a “exámenes de virginidad”, enfatiza la falta de independencia del sistema de justicia militar para enjuiciar estos casos, señaló Human Rights Watch. El fiscal militar no convocó a ningún testigo de la fiscalía para establecer los cargos por los que había referido el caso a la corte, ni presentó objeciones a los testimonios aparentemente inconsistentes de los testigos de la defensa. Pese a las afirmaciones de los altos jefes militares de que el incidente tuvo lugar, el juicio no abordó quienes ni en qué grado ordenaron estos exámenes.

 

“El veredicto en el juicio de los ‘exámenes de virginidad’ es sólo un ejemplo más del fracaso de los militares para castigar los abusos graves contra las mujeres y un recordatorio de que el sistema de justicia militar carece de la independencia fundamental para poner remedio a los abusos de los derechos humanos por los militares”, dijo Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente de Human Rights Watch.

 

En la tarde del 9 de marzo de 2011, miembros del Ejército destruyeron el campamento de un grupo de protesta en el jardín central de la plaza Tahrir, y detuvieron al menos a 190 manifestantes. El 10 de marzo, de acuerdo a cinco mujeres que contaron sus experiencias, un oficial del Ejército entró en la celda de la prisión donde 17 mujeres se encontraban detenidas y les preguntó si estaban casadas. Un médico de la prisión militar, Ahmed Adel, luego procedió a llevar a cabo "exámenes de virginidad" a 7 mujeres que negaron ser casadas, utilizando sus dedos para examinarles  el himen.

 

Tres de las mujeres, Samira Ibrahim, Rasha Abdel Rahman y Salwa al Hosseiny, dijeron a Human Rights Watch que una guardia de la prisión de mujeres y otros individuos estuvieron en el pasillo cuando el médico realizó los “exámenes de virginidad”. Más tarde ese mismo día, después de los juicios de no más de 30 minutos de duración, un tribunal militar condenó a las 17 mujeres a una sentencia suspendida de un año de cárcel por “vandalismo”. Los oficiales del Ejército las liberaron el 12 de marzo.

 

Sin embargo, tomó nueve meses a los fiscales militares remitir el caso de los presuntos exámenes de virginidad a los tribunales. El único oficial militar acusado y llevado a juicio fue Adel, bajo los cargos de “indecencia pública” y “desacato de órdenes”.  Fue absuelto completamente el 11 de marzo de 2012. A pesar de que tanto Ibrahim como Abdel Rahman declararon en juicio que Adel las había sometido exámenes de virginidad, el tribunal basó su decisión en la negación del de los hechos por parte del médico y los testimonios contradictorios de dos guardias de la prisión. El fiscal militar no presentó objeciones por estas inconsistencias ni buscó investigar a nadie en la cadena de mando que puedo o debería haber tenido conocimiento de que estos exámenes ocurrieron y no hicieron nada para evitarlos.

 

El abogado de Ibrahim, Ahmad Hossam, dijo a Human Rights Watch que el fiscal tampoco convocó a ningún testigo para comprobar los cargos que figuran en su acta de acusación que refiere el caso a los tribunales, y que Abdel Rahman y otros tres testigos de la acusación pudieron testificar solo por una petición al juez. Ibrahim había testificado en su calidad de demandante, ya que el caso se había iniciado como consecuencia de la denuncia que había presentado.

 

A pesar de que inicialmente negó que hubiese ocurrido violación alguna en marzo de 2011, los generales del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF) confirmaron más tarde, por lo menos en dos ocasiones, que las pruebas de virginidad habían ocurrido el 10 de marzo y que esto era una práctica de rutina. En una entrevista con la periodista Shahira Amin, el 27 de mayo, el general Ismail Etman, jefe de Asuntos de Moral del Ejército, dijo: “No queríamos que dijeran que las violamos o asaltamos sexualmente, por lo que quisimos demostrar que para empezar no eran vírgenes”.

 

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