(Washington, DC) – La muerte del disidente de 31 años Wilman Villar Mendoza el 19 de enero de 2012, tras una huelga de hambre que se extendió durante 50 días, demuestra que en Cuba persiste la represión, señaló hoy Human Rights Watch. El gobierno cubano debería poner fin inmediatamente a las amenazas dirigidas contra su esposa, Maritza Pelegrino Cabrales, y contra la organización Damas de Blanco de la cual recibe apoyo, así como  desistir de medidas que impidan que ella y otros disidentes asistan al funeral de Villar Mendoza. 

Villar Mendoza fue detenido el 2 de noviembre de 2011, luego de participar en una manifestación pacífica en Contramaestre, Cuba, para reclamar mayor libertad política y respeto de los derechos humanos, según indicó su esposa a Human Rights Watch. Villar Mendoza integraba la Unión Patriótica de Cuba (UMPACU), un grupo disidente que el gobierno cubano considera ilegítimo debido a que sus miembros expresan opiniones críticas.

“El caso de Villar Mendoza demuestra que el gobierno cubano castiga el disenso”, afirmó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. “Para silenciar a los críticos se recurre a tácticas como arrestos arbitrarios, procesos judiciales que no son más que una farsa, encarcelamiento en condiciones inhumanas y persecución de familiares de disidentes”.

Villar Mendoza fue acusado de desacato y  condenado a cuatro años de prisión tras una audiencia que duró menos de una hora, señaló su esposa a Human Rights Watch. Si bien ella pudoasistir al juicio, a otros disidentes que intentaron ingresar a la sala se les negó el acceso. Villar Mendoza no tuvo oportunidad de hablar en su defensa ni contó con representación de un abogado defensor, aseveró la esposa.

Su esposa dijo, además, que Villar Mendoza había iniciado la huelga de hambre como protesta por las injustas condiciones en que se llevó a cabo el juicio y se dispuso su encarcelamiento.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, una organización dedicada al monitoreo de los derechos humanos que no ha sido reconocida por el gobierno, calificó a Villar Mendoza como preso político en diciembre pasado.

Según manifestó su esposa, los guardias penitenciarios habrían sometido a Villar Mendoza a reclusión en condiciones de aislamiento luego de que iniciara la huelga de hambre el 25 de noviembre. Villar Mendoza contó a su mujer que lo habían desnudado y confinado a una celda de aislamiento minúscula y fría.  La última vez que se le permitió visitar a su esposo fue el 29 de diciembre, señaló.

La esposa también contó a Human Rights Watch que funcionarios gubernamentales la habían hostigado en varias oportunidades por su relación con las Damas de Blanco, una organización de derechos humanos integrada por esposas, madres e hijas de presos políticos. Indicó que miembros de las fuerzas de seguridad del Estado amenazaron expresamente con quitarle a las hijas que tuvo con Villar Mendoza, de 7 y 5 años, si continuaba trabajando con las Damas de Blanco.

Según manifestó su esposa, Villar Mendoza fue trasladado a un hospital en Santiago de Cuba pocos días antes de su muerte. La esposa indicó que las autoridades no le avisaron sobre su muerte y que se enteró de lo ocurrido a través de contactos fuera de Cuba, que leyeron la noticia en la prensa internacional. Afirmó que aún no se le ha permitido ver el cuerpo y que tampoco se le proporcionó información sobre los preparativos para el funeral.

El 23 de febrero de 2010, otro preso político cubano, Orlando Zapata Tamayo, murió luego de una huelga de hambre de 85 días que había iniciado en repudio a las condiciones inhumanas de detención a las cuales estaba siendo sometido y para exigir tratamiento médico.