Guardias de honor colombianos llevan el cuerpo de un ex miembro de las fuerzas de seguridad ejecutado por las FARC, durante una ceremonia en Bogotá el 27 de noviembre de 2011.

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(Washington, DC) –El asesinato de cuatro miembros de las fuerzas de seguridad colombianas mantenidos en cautiverio por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) muestra el absoluto desprecio de este grupo guerrillero por la vida humana y el derecho de guerra, señaló hoy Human Rights Watch.

El 26 de noviembre de 2011, luego de un combate entre integrantes de las FARC y el Ejército colombiano, fueron hallados en Solano, Caquetá, los cuerpos de cuatro miembros de las fuerzas de seguridad que este grupo guerrillero mantuvo cautivos durante más de 10 años, según informaron el Ministerio de Defensa y la Defensoría del Pueblo de Colombia. Tres de las víctimas habían recibido disparos en la cabeza y la cuarta mostraba impactos de bala en la espalda. Una quinta persona que se encontraba en cautiverio logró huir del campamento guerrillero y fue encontrada con vida por soldados del Ejército.

“El asesinato por las FARC de personas en cautiverio constituye un crimen de guerra”, afirmó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. “Los responsables de estos crímenes deben ser llevados ante la justicia y responder por las atrocidades que cometieron”.

Los Convenios de Ginebra de 1949 y otras normas del derecho de guerra aplicables prohíben la ejecución de personas en cautiverio por las partes de un conflicto. La ejecución deliberada de una persona en cautiverio constituye un crimen de guerra.

Son numerosos los casos en que las FARC han mantenido en cautiverio durante años a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado en condiciones degradantes. Es también común que las FARC cometan graves violaciones de las normas del derecho de guerra contra civiles, incluidos asesinatos, amenazas, desplazamiento forzado, reclutamiento de niños para el combate y uso generalizado de minas antipersonales.