(Bangkok) - La policía y las milicia local en Vientiane, la capital de la República Democrática Popular Lao, están deteniendo por la fuerza a personas que usan drogas en un supuesto centro de tratamiento donde corren el riesgo de sufrir palizas y otros abusos, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Con frecuencia, en este centro también son detenidas personas sin hogar, niños de la calle, personas con discapacidad mental y otras consideradas "indeseables, dijo Human Rights Watch.

El informe de 76 páginas titulado “Somsanga’s Secrets: Arbitrary Detention, Physical Abuse, and Suicide in a Lao Drug Detention Center” (“Los secretos de Somsanga: Detenciones arbitrarias, maltrato físico y suicidio en un centro de detención de personas que usan drogas en de Laos”), examina las condiciones en el Centro de Rehabilitación y Tratamiento de Somsanga, mismo que por una década ha recibido el apoyo internacional de Estados Unidos, la ONU y otros donantes. A los detenidos se les niega el debido proceso, y muchos están encerrados en celdas dentro de compuestos rodeados de alambres de púas. Algunos ex detenidos dijeron a Human Rights Watch que habían sido retenidos por períodos de tres meses a más de un año. La presencia guardias y miembros de la policía es constante, y los que tratan de escapar pueden ser golpeados brutalmente.

"Los donantes internacionales afirman que Somsanga es un centro de tratamiento legítimo para personas que usan drogas ", dijo Joe Amon, director de salud y derechos humanos de Human Rights Watch. "La realidad es que las personas, incluyendo niños y aquellas sin hogar, son detenidas en Somsanga en contra de su voluntad, encerradas en cercos de alambres de púas, así como golpeadas y maltratadas".

"Sahm," un ex detenido, describió una paliza que atestiguó propinada a cinco detenidos que habían tratado de escapar: "Los guardias detenidos los golpearon hasta que quedaron inconscientes. Algunos fueron pateados, algunos [golpeados] con un palo de madera".

Abatidos por estar encerrados y desmoralizados por haber sido abandonados por sus familiares, algunos de los detenidos protestan por su detención intentando suicidarse. Ex detenidos describen tanto intentos de suicidio fracasados como suicidios exitosos, que han involucrado la ingesta de vidrios, de jabón o colgamientos. De los 12 ex detenidos entrevistados, cinco dijeron haber presenciado directamente suicidios o intentos de suicidio.

Los detenidos en Somsanga fueron ya sea detenidos por la policía o la milicia local, o enviados a este lugar por sus familiares, quienes enfrentan una intensa presión para hacer de sus pueblos lugares "libres de drogas". También se detiene en Somsanga a mendigos, personas sin hogar, niños de la calle y personas con discapacidad mental, especialmente antes de las fiestas nacionales y eventos internacionales, Human Rights Watch concluyó.

"Mankon", quien declaró haber "sido un mendigo toda mi vida", dijo: "Las milicias de la aldea me arrestaron porque me encontraron en la calle demasiado tarde: yo y mis amigos estábamos paseando... estuve allí durante nueve meses".

Con antelación a los Juegos del Sudeste Asiático en Vientiane, en diciembre de 2009, el gobierno llegó incluso a establecer una línea telefónica gratuita nacional para que la población denunciara a mendigos, para que fueran recogidos y puestos en Somsanga, informaron medios oficiales de Laos.

"Somsanga se utiliza como un basurero", dijo Amon. "Las personas más vulnerables y marginadas de la sociedad laosiana son recogidas y se les mantiene ahí para 'limpiar las calles'".

Independientemente de cómo llegaron allí, ex detenidos dijeron a Human Rights Watch que fueron enviados al centro sin una audiencia ni juicio formal legal, y sin haber visto a un abogado o un juez. Dijeron que no estaban al tanto de medio alguno para revisar o apelar la decisión de detenerlos. No se les permitía abandonar el lugar.

El Gobierno de la República Democrática Popular Lao debe cerrar de manera permanente el centro de Somsanga, dijo Human Rights Watch. El gobierno debe realizar inmediatamente una investigación exhaustiva e independiente sobre las denuncias de detenciones arbitrarias y tratos crueles, inhumanos o degradantes en Somsanga. El Gobierno de Laos debe desarrollar tratamientos voluntarios contra el uso de las drogas, basados en la comunidad, así como otros servicios sociales que respeten los derechos humanos y en conformidad con las normas internacionales.

Al menos desde 2002, los donantes internacionales han apoyado el centro de Somsanga con la construcción o rehabilitación de edificios, la formación de personal y ofreciendo cursos de entrenamiento en el centro. El apoyo de los donantes ha llegado del gobierno de EE UU, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, y un puñado de otras embajadas en Vientiane y organizaciones externas. Algunos ex detenidos dijeron a Human Rights Watch que la utilidad de tales cursos de formación profesional se vio empañada por la desolación y la crueldad de meses de detención en celdas atestadas de Somsanga.

Human Rights Watch instó a los donantes y sus organismos de ejecución a revisar toda la asistencia a Somsanga para asegurarse de que no haya fondos que apoyen las políticas o programas que violen el derecho internacional de los derechos humanos, lo que incluye la prohibición de detenciones arbitrarias.

"Los donantes internacionales han construido los edificios y las vallas", dijo Amon. "Ellos están subsidiando la detención ilegal de personas que el Gobierno de Laos considera indeseables y que quiere bajo llave".