Amman, un joven de 16 años de edad con discapacidad física, usa su triciclo para ir a la escuela. Su escuela no cuenta con un inodoro que Amman puede utilizar de forma independiente, por lo que debe abstenerse de ir al baño durante todo el día o tiene que pedir a otro niño que corra a su casa en busca de su madre para que ella pueda asistirle.

© 2011 Shantha Rau Barriga/Human Rights Watch

(Katmandú) – Los niños con discapacidad de Nepal se enfrentan a diversos e imponentes obstáculos para obtener una educación básica, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Las escuelas no son físicamente accesibles, los maestros no están formados adecuadamente y a algunos niños con discapacidad se les niega la admisión a escuelas de su vecindario, Human Rights Watch descubrió.

El informe de 76 páginas, “Futures Stolen: Barriers to Education for Children with Disabilities in Nepal” (Futuros robados: Barreras a la educación para niños con discapacidad en Nepal), documenta los obstáculos a los que se enfrentan los niños con discapacidad para obtener una educación de calidad en Nepal. Algunos niños con discapacidad experimentan maltrato y abandono en sus casas y sus comunidades, lo que dificulta aún más su acceso a la escuela. Estas barreras provocan un bajo nivel de asistencia y altas tasas de deserción escolar entre los niños con discapacidad, en comparación con sus compañeros sin discapacidad.

“El sistema escolar de Nepal excluye o abandona a decenas de miles de niños con discapacidad”, dijo Shantha Rau Barriga, investigadora y defensora de los derechos de las personas con discapacidad en Human Rights Watch. “El sistema de educación nepalés tiene que ofrecer una educación apropiada y de calidad para todos los niños, incluso para los que sufren alguna discapacidad”.

El informe de Human Rights Watch está basado en entrevistas con cerca de un centenar de activistas de derechos personas con discapacidad, maestros, funcionarios gubernamentales y niños o jóvenes con discapacidad y sus familias.

Amman, de 16 años, uno de los jóvenes entrevistados por Human Rights Watch, vive en la región del extremo occidental de Nepal.  Dado que su escuela local cuenta con dos escalones y ninguna rampa de entrada, Amman tiene que arrastrarse para llegar a su clase. No puede usar el baño sin asistencia y no recibe ayuda del personal de la escuela, por lo que tiene que esperar hasta llegar a casa o que otro niño corra a su casa por su madre para que le ayude. Otros niños de su clase tienen miedo de sentarse a su lado, por lo que está se sienta solo en una esquina.

Los funcionarios del Ministerio de Educación reconocen que un número significativo de los más de 329,000 niños que no asisten a la escuela primaria en Nepal son niños con discapacidad. El Gobierno promueve una política educativa inclusiva y exige a todas las comunidades que ofrezcan educación para todos los niños sin discriminación. Sin embargo, muchos menores con discapacidad no reciben el apoyo que necesitan para asistir a las escuelas comunitarias, y muchas escuelas no están preparadas para enseñar a niños con discapacidad.

Los estudios demuestran que una estrategia educativa inclusiva puede fortalecer el aprendizaje de todos los estudiantes y combatir estereotipos perjudiciales sobre las personas con discapacidad. No obstante, el Gobierno de Nepal asigna clases segregadas, y con frecuencia de inferior calidad, a los niños con discapacidad, así como escuelas separadas para los niños con discapacidad física, sensorial o intelectual.

Human Rights Watch descubrió que algunas escuelas rechazan directamente a muchos niños con discapacidad. Más de las mitad de las familias con niños con discapacidad entrevistadas por Human Rights Watch señalaron que escuelas tanto públicas como privadas habían negado a sus hijos el ingreso. Muchos padres desconocían el derecho de sus hijos a asistir a la escuela.

Asimismo, los donantes internacionales y los organismos de las Naciones Unidas están aparentemente conscientes de la falta de iniciativos específicos para garantizar la asistencia a la escuela de los niños con discapacidad. Sin embargo, no han hecho lo suficiente para asegurar que el financiamiento a la educación se distribuya sin discriminación, y que los niños con discapacidad disfrutan de los mismos beneficios, afirmó Human Rights Watch.

“A medida que van llegando los fondos para los programas de Educación para Todos en Nepal, el Gobierno, la ONU y los donantes internacionales tienen que asegurarse de que no se excluya a los niños con discapacidad”, dijo Barriga. “El Gobierno y sus socios necesitan un plan claro de integración de los niños con discapacidad, especialmente de tipo intelectual o del desarrollo, en las escuelas ordinarias”.

El plan de estudios de las escuelas de Nepal no considera diferencias en la capacidad de aprendizaje, por lo que los niños con discapacidad en escuelas ordinarias reprueban una y otra vez, y tienen más probabilidad de repetir curso. Un niño de 15 años con una discapacidad psicosocial dijo a Human Rights Watch: “Pasé tres años en el primer curso, después tres años en el segundo curso y tres años en el tercer curso. Pero no sé el alfabeto. El maestro me contestaba los exámenes. Así es cómo aprobaba”.

Como consecuencia de la falta de opciones educativas para algunos niños con discapacidad, la falta de información sobre las opciones y la negativa de las escuelas a admitir a niños con discapacidad, algunos padres dijeron que no vieron otra alternativa más que encerrar en una habitación a sus hijos con discapacidad o atarlos a un poste.

La madre de un muchacho con una discapacidad del desarrollo dijo a Human Rights Watch: “Le ofrezco comida y le llevo té. Si hace sus necesidades en la habitación, lo limpio. Tengo que ocuparme de toda la casa; no puedo cuidarlo sólo a él. “Si me paso todo el día con él, mi otro hijo perdería el autobús, sería todo un desastre”. La madre deja a su hijo salir de la habitación una o dos veces al día para que vea la luz del sol.

El Gobierno de Nepal debe revisar los materiales de formación del profesorado, capacitar a todos los maestros acerca de métodos educativos inclusivos, y supervisar de mejor manera acceso y la eficacia de la educación para los niños con discapacidad, señaló Human Rights Watch. El Gobierno y los donantes tienen que desarrollar conjuntamente campañas educativas y de sensibilización sobre el derecho a la educación y otros derechos de las personas con discapacidad. El Parlamento, en consulta con las organizaciones de personas con discapacidad, debe examinar detenidamente toda la legislación nacional y modificarla para que cumpla totalmente con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, dijo Human Rights Watch.

Aunque va a llevar tiempo que el sistema escolar se vuelva totalmente inclusivo para todos los niños, el Gobierno necesita empezar a adoptar medidas para lograr este objetivo, señaló Human Rights Watch.

El Gobierno tiene que replantearse, por ejemplo, el uso de clases con recursos especiales cuya finalidad es facilitar la transición a escuelas ordinarias, pero que, en la práctica, perpetúan la segregación. Los niños que asisten a estas clases van de los 6 a los 17 años de edad, y algunos tienen incluso más de 20 años, y suelen permanecer en ellas durante años.

“Nepal tiene que cumplir su obligación de proteger los derechos de todos los niños con discapacidad a una educación segura, accesible y en un entorno sin discriminación”, afirmó Barriga. “Los niños con discapacidad no deben quedarse atrás, o excluidos de la escuela y el aprendizaje”.