Ethnic Shan from Burma work on a construction site in Chiang Mai.

© 2007 John Hulme

(Dacca)—Los ministros de los países asiáticos con importantes flujos de emigración de trabajadores reunidos esta semana en Dacca deberían apoyar conjuntamente la protección de los trabajadores migrantes, dijeron Human Rights Watch, el Foro de Migrantes en Asia, y la Coordinadora para la Acción en Investigación del Sida y la Migración en Asia (CARAM) en un comunicado publicado hoy. Estos países deberían darle prioridad a la protección de los trabajadores del hogar migrantes que corren un riesgo especialmente alto de sufrir abusos, y tratar de acabar con la explotación en los reclutamientos, recomendaron las organizaciones.

Desde el 19 al 21 de abril de 2011, Bangladesh acoge la cuarta cumbre del "Proceso de Colombo", una serie de reuniones regionales en la que los países asiáticos dialogan sobre la situación de los trabajadores migrantes. Bajo el lema de "Migración con dignidad", los delegados de 11 países asiáticos que envían un gran número de trabajadores al extranjero debatirán sobre estrategias para mejorar la coordinación entre países sobre la migración, optimizar sus beneficios y prevenir los abusos tanto dentro como fuera de su territorio. Varios países de Asia y Oriente Medio, receptores de estos flujos de trabajadores, asistirán como observadores.

"Los abusos contra los migrantes suelen relacionarse con la falta de información, una pobre coordinación y la competencia por puestos de trabajo. Por esto, es muy importante que estos gobiernos se sientan a la mesa y dialoguen en conjunto sobre estos problemas", dijo Nisha Varia, directora adjunta de la división de los Derechos de la Mujer en Human Rights Watch.

"La reunión de Dacca también es una oportunidad para compartir información sobre reformas exitosas con otros países de la región", añadió.
El comunicado, "Protecting Asian Migrants' Rights: Recommendations to Governments of the Colombo Process" ("Protegiendo los derechos de los migrantes asiáticos: Recomendaciones para los gobiernos del Proceso de Colombo"), urge a los delegados a que se comprometan a respaldar la propuesta de una convención internacional sobre estándares laborales para el trabajo doméstico, a incrementar la participación de la sociedad civil en las futuras reuniones regionales, a promocionar una mayor cooperación multilateral y a tomar medidas para eliminar las tasas de contratación que les cobran a los trabajadores migrantes.

"Nos alienta el hecho de que los gobiernos estén resucitando el Proceso de Colombo, pero las voces de los trabajadores migrantes también deberían escucharse en esta mesa [de negociaciones]", dijo William Gois, coordinador del Foro de Migrantes de Asia, una red regional de 200 grupos dedicados a la protección de los derechos de los migrantes. "En nombre de las organizaciones y sindicatos que representan a los migrantes, nos gustaría tener un mayor acceso a las cumbres y más oportunidades para participar en el diálogo".

Unos 3 millones de asiáticos emigran cada año a otros países de Asia y del Golfo Pérsico para trabajar en el servicio doméstico, la construcción, en fábricas o como agricultores. Los trabajadores inmigrantes juegan un papel económico clave: satisfacen la demanda laboral en países de acogida y en 2010, los migrantes asiáticos enviaron a sus casas en torno a $175,000 millones de dólares en remesas. Los países del Golfo Pérsico en particular dependen en gran medida de la mano de obra asiática. Por ejemplo, en Kuwait, hay un trabajador inmigrante por cada dos kuwaitíes. Los emigrantes de Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka han alimentado los auges en la construcción en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.

Sin embargo, la falta de protecciones adecuadas significa que los trabajadores emigrantes se arriesgan a sufrir una amplia variedad de abusos, advirtieron los grupos, entre los que se incluyen deudas por el viaje hasta el país, estafas contractuales, salarios sin pagar, condiciones de trabajo peligrosas, violaciones y castigos físicos, e incluso el trabajo forzoso y trata de personas. Los reclutadores ilegales operan a menudo con total impunidad, los emigrantes disponen de escasa información sobre sus derechos y canales para pedir ayuda, y las políticas inmigratorias pueden obligar a los trabajadores a permanecer con un empleador abusivo.

"Cuando las altas, y a menudo infladas, tasas de reclutamiento dejan a los emigrantes gravemente endeudados, se vuelven especialmente vulnerables a sufrir abusos", dijo el Dr. Chowdhury Abrar, presidente del departamento de relaciones internacionales de la Universidad de Dacca. "Combatir las tarifas excesivas y las prácticas de contratación abusivas serán un ingrediente clave de cualquier reforma".

En los últimos años, varios gobiernos de Asia y Medio Oriente han introducido gradualmente reformas y la cumbre de este año brinda la oportunidad para compartir estas prácticas. Si bien algunos países han mejorado la supervisión de la migración laboral mediante acuerdos bilaterales, el desequilibrio de poder en las negociaciones entre los países que envían y los que reciben trabajadores se ha traducido en que muchos de los pactos resultantes son débiles. Dichas negociaciones también pueden tener consecuencias no buscadas, señalaron los grupos. Cuando Indonesia congeló la migración de trabajadores del hogar a Malasia en 2009 hasta que se concluyera un Memorando de Entendimiento que ofreciera mayor protección, los reclutadores de Malasia recurrieron a los trabajadores camboyanos.

"Aunque los migrantes de Asia se enfrentan a abusos similares cuando trabajan en el extranjero, sus gobiernos suelen gestionar estas cuestiones de forma bilateral, y el resultado ha provocado medidas protectoras más débiles que si se negociasen conjuntamente", dijo Mohammad Harun Al Rashid, coordinador regional de CARAM en Asia.

En vistas del gran número de migrantes de Libia que tuvieron que salir como consecuencia del conflicto armado, los gobiernos reunidos en Dacca discutirán sobre un plan de respuesta coordinado para gestionar esta clase de emergencias. Muchos migrantes bangladeshíes se encontraban en Egipto y Túnez sin poder volver a su país.

La Organización Internacional para las Migraciones aporta ayuda técnica al Proceso de Colombo y ejerce como su secretaría. Los países que envían grandes flujos de trabajadores y que participan en esta cumbre incluyen a Afganistán, Bangladesh, China, India, Indonesia, Nepal, Pakistán, Filipinas, Sri Lanka, Tailandia y Vietnam. Algunos países que acogen a estos trabajadores han acudido como observadores: Bahréin, Italia, Kuwait, Malasia, Qatar, Corea del Sur, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.