(Nueva York)-El progreso en la lucha contra el sida en el sur de Estados Unidos se ve socavado por leyes y políticas estatales que imponen enfoques ineficaces y alimentan el estigma y la discriminación contra las personas infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), Human Rights Watch señaló hoy.

En el informe de 23 páginas, "Southern Exposure: HIV and Human Rights in the Southern United States" ("El sur expuesto: El VIH y los derechos humanos en el sur de Estados Unidos"), publicado con antelación al Día Mundial del Sida el 1 de diciembre de 2010, Human Rights Watch documenta las prácticas que debilitan la salud pública y el avance en la lucha contra el VIH en la región, donde la epidemia está creciendo a la tasa más rápida de todo el país. Entre estas prácticas se destacan la negativa de los estados del sur a ofrecer una completa educación sexual en las escuelas, las leyes estatales que impiden el acceso a jeringas esterilizadas y las penas criminales por exponer a otros al VIH.

"El sur es el epicentro de la infección del VIH en Estados Unidos, pero los estados sureños se resisten a adoptar métodos probados de prevención del VIH y se niegan a otorgar los fondos necesarios para ofrecer cuidados y servicios a la gente portadora del virus", dijo Megan McLemore, investigadora principal de la división de Salud de Human Rights Watch. "Esto es un fracaso en el área de salud pública, pero también una violación fundamental de los derechos humanos de aquellos portadores del VIH o en riesgo de infectarse".

Human Rights Watch entrevistó a cientos de personas que viven con VIH y sida,  organizaciones que ofrecen servicios de apoyo a personas con el virus y a funcionarios públicos en toda la región.

El informe describe la alarmante propagación de la epidemia de VIH/sida en el sur de Estados Unidos. En torno a la mitad de aquellos que mueren de sida en el país son residentes del sur, una región compuesta por 17 estados tal como la define la organización federal Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Estos estados también registran los niveles más altos de nuevos infectados de VIH en todo el país. En el sur, la epidemia ha golpeado más duro a las minorías, especialmente a los afroamericanos, entre los que se registra una cantidad de casos desproporcionada del virus.

"Las disparidades raciales en las tasas de VIH/sida no son tan visibles en ningún lugar como en los estados del sur", dijo McLemore.

En Misisipi, por ejemplo, los afroamericanos representaban en 2008 el 37 por ciento de la población, pero 76 por ciento de los nuevos casos de VIH. En Carolina del Sur, los afroamericanos conformaban un 28 por ciento de la población, pero 72 por ciento de los pacientes con sida.

Human Rights Watch puso enfatizó el papel de los Gobiernos estatales a la hora de diseñar políticas educativas, promocionar la prevención del VIH y asegurar tratamientos adecuados para aquellos infectados con el virus. También destacó los enfoques poco eficientes que han tomado muchos estados de la región. Estos estados, que lideran el índice nacional de personas que viven en la pobreza, también llevan la delantera en la falta de acceso a salud pública y el número de personas que carecen de seguro médico, todos ellos factores que incrementan el riesgo de infectarse con el virus o de morir con sida. Los estados del sur también reportan las tasas más altas del país de clamidia, gonorrea y sífilis, enfermedades de transmisión sexual que también pueden aumentar significativamente el riesgo a contraer el VIH.

Pese a que el Gobierno federal ha reconocido la importancia de una completa educación sexual, muchos estados del sur siguen promoviendo métodos de protección poco eficaces y no comprobados basados en la abstinencia. El resultado, señala Human Rights Watch, es la denegación de información que podría salvar vidas de adolescentes en riesgo de infectarse con el VIH. Los programas basados en la abstinencia incluyen a menudo, y a veces hasta exigen, mensajes negativos sobre la homosexualidad, lo que puede estigmatizar a la juventud homosexual y alejar a personas que realmente necesitan información sobre el VIH de tratamientos básicos y otros servicios.

En muchas ciudades del sur, el uso de drogas inyectables sigue siendo un modo significativo de transmisión. Sin embargo, los programas para intercambiar jeringas usadas por limpias, un método probado que ayuda a reducir el riesgo de propagación del VIH por compartir jeringas, no están disponibles en la región. Leyes sobre parafernalia de drogas y distintas regulaciones sobre el acceso a jeringas generan incertidumbre legal y temor entre los grupos defensores de personas con VIH/sida.

El informe describe el intento de una directora de una organización de apoyo a personas con VIH/sida en Carolina del Sur de discutir con una autoridad local el establecimiento de un programa de intercambio de jeringas.

"Fue una reunión muy breve", recuerda Carmen Julious, directora ejecutiva de la organización Palmetto AIDS Life Support Services en Columbia, Carolina del Sur. "Me dijeron que me arrestarían y eso fue todo".

Human Rights Watch destacó las consecuencias negativas de las leyes en 12 estados del sur que persiguen a las personas que potencialmente exponen a otra al VIH. Tanto las directrices nacionales como internacionales de salud pública se oponen a semejantes leyes, que suelen definir inadecuadamente el concepto de "exposición" y pueden penalizar a aquellos que tienen conocimiento de su condición como portadores del VIH, creando un incentivo para que la gente evite hacerse las pruebas del VIH. Además de empeorar el estigma que rodea la enfermedad, el informe enfatiza que estas leyes promocionan desinformación sobre el virus ya que a menudo incluyen prohibiciones a ciertos comportamientos, como escupir, que no aparecen documentados como formas de transmisión del VIH.

Human Rights Watch también critica el hecho de que los estados y el Gobierno federal no conceden fondos suficientes a los programas de VIH/sida en el sur. Según el informe, el financiamiento federal de la lucha contra el VIH/sida a través del programa Ryan White ha sido consistentemente injusto con el sur debido a fórmulas anticuadas basadas en casos cumulativos de sida en vez de nuevos casos  de infecciones de VIH. Al mismo tiempo, la inversión por parte de muchos estados sureños en la prevención del VIH/sida, tratamientos y servicios básicos de apoyo, como alojamiento y transporte, ha sido muy escasa, si no inexistente, y los estados fallan a la hora aprovechar al máximo los fondos federales complementarios que están disponibles.

Las condiciones fijadas  por los estados del sur para recibir asistencia sanitaria, a través del programa Medicaid, son las más estrictas de todo el país, lo que tiene como resultado que muchas personas con VIH que no pueden costearse ninguna clase de tratamiento médico. En Alabama, Arkansas, Carolina del Sur, Luisiana, Misisipi y Georgia, entre 40 y 65 por ciento de la gente diagnosticada con VIH no recibe tratamientos regulares, en comparación con el promedio nacional de 30 por ciento.

"Es necesario que tanto el Gobierno federal como los estatales tomen medidas inmediatamente para solucionar la crisis del VIH en los estados del sur", dijo McLemore. "Los enfoques ineficaces, ideológicos y anticuados necesitan ser reemplazados por estrategias comprobadas que estén adecuadamente financiadas y que se aseguren de respetar los derechos humanos".