Activistas parados detrás de un cartel de Aung San Suu Kyi, frente a la oficina de la Liga Nacional para la Democracia (LND) en Rangún el 10 de noviembre de 2010.

© 2010 Reuters

(Nueva York)-La puesta en libertad de Aung San Suu Kyi, líder de la oposición democrática birmana, debería ser el primer paso para que las autoridades militares liberen a más de 2,100 presos políticos, señaló Human Rights Watch hoy. El Gobierno liberó hoy a Suu Kyi, laureada con el premio Nobel de la Paz, de acuerdo con la ley birmana que marcaba el 13 de noviembre de 2010 como la fecha de vencimiento de su arresto domiciliario.

"Para empezar, Aung San Suu Kyi nunca debería haber sido encarcelada", dijo Elaine Pearson, subdirectora para Asia de Human Rights Watch. "Su libertad en este momento es una estratagema profundamente cínica por parte del Gobierno militar para distraer a la comunidad internacional de sus elecciones ilegítimas".

La liberación de Aung San Suu Kyi llega poco después de las elecciones que se celebraron en Birmania el 7 de noviembre y que la junta gobernante diseñó con la meta de camuflar como civil lo que es una dictadura militar. Los mandatarios militares de Birmania encarcelaron repetidamente a Suu Kyi, hija del líder independentista birmano, el general Aung San, por su carismática promoción de la democracia y los derechos humanos en el país, y su papel de liderazgo en el partido de la oposición, la Liga Nacional para la Democracia (LND). El partido obtuvo una victoria arrolladora en los comicios de 1990, pero nunca fue autorizado a asumir el poder.

Tal como muestra la siguiente cronología, Suu Kyi ha vivido confinada en su domicilio durante 15 de los últimos 21 años. Fue arrestada por primera vez por el Gobierno militar de Birmania en 1989 y condenada a arresto domiciliario hasta 1995. La junta militar, el Consejo Estatal de Paz y Desarrollo (SPDC, por sus siglas en inglés), la volvió a condenar a arresto domiciliario en 2000 y la dejó en libertad en 2002. El SPDC la arrestó por tercera vez en 2003 tras un ataque contra su convoy cuando viajaba por el país. En mayo de 2008, su sentencia fue prolongada otro año y se suponía que la iban a volver a alargar de forma ilegal en mayo de 2009.

Sin embargo, el Gobierno militar utilizó el insólito episodio en el que un ciudadano estadounidense atravesó a nado un lago cercano hasta su casa en mayo de 2009 como excusa para juzgarla, por primera vez durante sus periodos de detención. En ese proceso fue condenada a otros 18 meses de arresto domiciliario. Los juicios políticos en Birmania son llevados a cabo por jueces que no son independientes y los procesos no se ajustan a los estándares internacionales de juicios justos.

"Suu Kyi lleva más de 20 años atrapada en una puerta giratoria que la lleva de la detención a la libertad, así que la pregunta real es cuánto tiempo permanecerá en libertad esta vez y bajo qué condiciones", señaló Pearson. "Si el Gobierno militar es serio en su intención de ampliar el espacio político después de las elecciones, entonces liberará a todos sus prisioneros políticos inmediatamente y sin condiciones".

Human Rights Watch señaló que las elecciones de este mes no fueron verosímiles: el acceso a Birmania estuvo prácticamente cerrado a los observadores internacionales y abundan los informes (especialmente de áreas étnicas) que denuncian serias irregularidades en las votaciones anticipadas, con fraudes electorales destinados a aumentar el apoyo a los partidos respaldados por los militares. Los resultados oficiales recientemente publicados de estos comicios reflejan una victoria abrumadora del partido militar, el Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo (USDP, por sus siglas en inglés), con más del 90 por ciento de los escaños de la cámara alta y 85 por ciento de los escaños nacionales de la cámara baja.

La campaña de Human Rights Watch "2100 in 2010: Free Burma's Political Prisoners" ("2,100 en 2010: Liberar a los presos políticos de Birmania") tiene el objetivo de incrementar la concienciación y presión internacional para que en 2010 sean liberados todos los prisioneros políticos en Birmania. He aquí algunos datos clave sobre los arrestos de líderes de la sociedad civil, periodistas, monjes, artistas, estudiantes y otros activistas contra el Gobierno militar de Birmania.

Human Rights Watch dijo que la atención debería centrarse ahora en los demás defensores de los derechos humanos y prisioneros políticos que permanecen entre rejas en las sórdidas cárceles birmanas. Entre ellos destacan:

  • - Zargana: El comediante más famoso de Birmania cumple una condena de 35 años por criticar la lenta respuesta del Gobierno al ciclón Nargis.
  • - Su Su Nway: La activista pro derechos laborales cumple una sentencia de ocho años y medio tras levantar una pancarta que criticaba al Gobierno de Birmania en el hotel donde se alojaba un enviado especial de las Naciones Unidas.
  • - U Gambira: El monje de 30 años fue uno de los líderes de las protestas pacíficas conocidas como la "Revolución Azafrán" en agosto y septiembre de 2007. Ahora cumple una condena de 63 años.
  • - Min Ko Naing: El antiguo líder estudiantil está cumpliendo actualmente una condena de 65 años de prisión.
  • - Nay Phone Latte: Este bloguero de 30 años utilizó su blog para difundir las noticias sobre las manifestaciones de 2007, por lo que fue condenado a 12 años de prisión.

Después de la puesta en libertad de Aung San Suu Kyi, Human Rights Watch instó a los líderes mundiales a que aumenten la presión para liberar a los más de 2,000 prisioneros políticos en el país.