Jóvenes de las Fuerzas Nacionales de Liberación (FNL) protestan en las calles de Kinama, Bujumbura, después de miembros de las FNL fueran detenidos arbitrariamente en enero. Las protestas fueron seguidas por enfrentamientos con lanzamientos de piedras entre las FNL y otros miembros del CNDD-FDD, con varios heridos como resultado. Nadie ha tenido que rendir cuentas por la violencia.

© 2010 Teddy Mazina

(Bujumbura) - Conforme se acercan las elecciones y ante el preocupante aumento de la violencia política, las autoridades de Burundi necesitan de dejar claro a todos los partidos políticos y a sus partidarios que nadie está por encima de la ley, Human Rights Watch señaló en un informe publicado hoy.  La violencia, si no se controla, podría representar un revés en los avances notables que Burundi ha hecho hacia la paz y la democracia multipartidista después de años de guerra civil, dijo Human Rights Watch.

El informe de 47 páginas, "‘We'll Tie You Up and Shoot You': Lack of Accountability for Political Violence in Burundi" ("‘Vamos a atarte y a dispararte': Falta de rendición de cuentas por la violencia política en Burundi"), se basa en cuatro meses de investigación de campo en Bujumbura y cuatro provincias rurales.  El informe documenta numerosos incidentes de violencia, al menos uno fatal, por y en contra de miembros de partidos políticos para saldar cuentas políticas.  La mayor parte de la violencia ha involucrado al gobernante Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia-Fuerzas para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD) y su competidor más cercano en las próximas elecciones, la Fuerzas Nacionales de Liberación (FNL).  Con pocas excepciones, la policía no ha llevado a cabo investigaciones a fondo, y nadie ha sido procesado por la gran mayoría de estos incidentes.

"Si las autoridades policiales y judiciales no investigan y castigan los ataques por motivos políticos, los autores seguirán creyendo que están por encima de la ley", dijo Georgette Gagnon, directora para África de Human Rights Watch.  "La situación ya es extremadamente tensa, con un número de militantes de partido armados y dispuestos a recurrir a la violencia para intimidar a sus rivales".

Desde septiembre de 2009, por lo menos siete enfrentamientos entre militantes de diferentes partidos han resultado en lesiones graves.  La mayoría han sido entre el CNDD-FDD y miembros de las FNL, ambos de los cuales han instigado enfrentamientos.  Otros partidos, incluido el Movimiento para la Solidaridad y la Democracia (MSD), Unión para la Paz y el Desarrollo (UPD), y el Frente para la Democracia en Burundi (FRODEBU) han acusado a los miembros de Imbonerakure, la liga juvenil del partido CNDD-FDD, de atacar físicamente sus miembros.  El FNL-Iragi, un grupo escindido asociado con el CNDD-FDD, ha hecho acusaciones similares contra las FNL.

En el caso más reciente de violencia grave, miembros del CNDD-FDD y las FNL lucharon en Ntega, provincia de Kirundo, el 9 de mayo.  Un miembro del CNDD-FDD golpeó a Abraham Nshimirimana, un activista de las FNL en la cabeza con un garrote de madera.  Nshimirimana murió a causa de sus heridas dos días después.

La reciente violencia podría aumentar durante las cinco encuestas electorales sucesivas programadas entre mayo y septiembre de 2010, salvo que las agencias de aplicación de la ley y los mismos partidos políticos tomen medidas inmediatas.  Uno de los miembros de las FNL en Kinama, Bujumbura, dijo a Human Rights Watch, "Aunque el Gobierno nos quitó nuestras armas, nos quedamos con algunas para protegernos. Si un miembro del FNL es asesinado, vamos a luchar hasta el final. Todos somos ex- combatientes. El CNDD-FDD tiene armas, nosotros tenemos armas".

"Este tipo de declaraciones sugieren un potencial para un grave incremento en la violencia", dijo Gagnon.  "Algunos militantes de partido están convencidos de que están por encima de la ley, y otros, que han perdido la fe en el sistema de justicia, están tomando la justicia por sus propias manos".

Por ejemplo, el 2 de mayo, en la comuna de Kanyosha, Bujumbura, un camión conducido por partidarios del partido gobernante se abró camino a través de una multitud de partidarios de la oposición FNL, derribando e hiriendo levemente a una persona.  Miembros de las FNL respondieron destrozando una bandera del CNDD-FDD.  Luego jóvenes del CNDD-FDD comenzaron a golpear miembros de las FNL.

Una joven de 17 años que pasaba por allí dijo a Human Rights Watch: "Yo venía de la oficina de las FNL y vi un grupo de miembros del CNDD-FDD. Uno de ellos me conocía y me señaló. Me acusaron de llevar granadas a para lanzarlas contra ellos. Abrieron mi bolsa para registrarla, y encontraron un sombrero de las FNL. Empezaron a golpearme".  La joven, quien dijo haber sido golpeada por tres hombres adultos, tenía un ojo amoratado e hinchado.

Otra víctima dijo: "Un miembro Imbonerakure vino a mi casa y me golpeó con un martillo, sólo porque soy un miembro de las FNL. La policía llegó e intervino. Lo detuvieron brevemente, pero lo liberaron unas horas más tarde al descubrir que era miembro del CNDD-FDD".  La víctima fue a la comisaría al día siguiente para presentar una queja.  Le entregaron una citación para que él mismo entregara a la persona que lo había atacado, a quien no ha podido encontrar.

La policía dijo a Human Rights Watch que había abierto un expediente para investigar este incidente, pero no respondió a las preguntas acerca de por qué el presunto autor fue puesto en libertad.

Un miembro del FNL reconoció que esa misma noche los miembros de su partido secuestraron a un miembro del partido gobernante, lo llevaron a una oficina del partido y lo golpearon.  La policía intervino, al igual que los altos funcionarios de las FNL, quienes convencieron a sus miembros de liberar a los rehenes.  Cuando los miembros del CNDD-FDD vieron la gravedad de la golpiza que recibió el secuestrado, golpearon a los funcionarios las FNL que habían negociado la liberación y perforaron los neumáticos de sus autos.  La policía ayudó a rescatar a los funcionarios de las FNL.

Más tarde esa noche, después de que la policía se fue, los miembros del CNDD-FDD recorrieron el barrio, detuvieron vehículos, y golpearon a los miembros de las FNL que se encontraron en los vehículos o en la calle.  La policía regresó en torno de la 1am y se restableció el orden.

"La policía ha hecho algunos avances al intervenir en incidentes violentos, pero la acción parece detenerse allí", dijo Gagnon.  "La policía no está haciendo rendir cuentas a los responsables por estos incidentes".

En la mayoría de los casos recientes de violencia política documentada en el informe, la policía no ha hecho rendir cuentas a nadie, ha detenido a sospechosos pero los ha liberado inmediatamente, o sólo ha arrestado a miembros de la oposición, dejando a miembros del partido gobernante libres.  La policía también tiene que mantener una presencia preventiva en los barrios propensos a la violencia relacionada con las elecciones, dijo Human Rights Watch.

En algunos casos, la policía parecía haber llevado a cabo investigaciones exhaustivas e imparciales, aunque a veces después de intentos fallidos.  Cuando se lanzó una granada en Kinama el 10 de abril durante una pelea entre el CNDD-FDD y miembros de las FNL, la policía arbitrariamente detuvo a más de una docena de miembros de las FNL, encarcelando a algunos de ellos en un centro de detención ilegal.  Todos fueron puestos en libertad varios días después.  Sin embargo, la policía dijo a Human Rights Watch el 6 de mayo que, tras las investigaciones en curso, habían identificado a un miembro del CNDD-FDD como un probable sospechoso y que trasladarían su expediente a la oficina del fiscal.

La falta de acción contra los responsables ha sido especialmente notable en los incidentes en que están implicados funcionarios de alto rango, como en el caso de Jean Baptiste Nzigamasabo, un miembro del CNDD-FDD en el parlamento, que, de acuerdo a muchos testigos, lideró una revuelta de la liga juvenil del partido gobernante en Kirundo en un ataque contra miembros de las FNL en enero.  Los atacantes gritaron, "Te vamos a amarrar, te vamos a disparar", mientras lanzaban piedras a los miembros de las FNL, hiriendo de gravedad a por lo menos dos.  Nzigamasabo no ha sido cuestionado por las autoridades judiciales acerca de su papel en el ataque.

El informe de Human Rights Watch describe una serie de otros incidentes, entre septiembre y abril, la mayoría en Bujumbura, Kirundo, Cibitoke y Bubanza.  Estos incluyen el asesinato todavía sin resolver de Sylvestre Niyonzima, un activista UPD muerto a tiros en enero.  Una investigación dirigida por el fiscal de Bubanza no ha conducido a ninguna detención; la familia y los colegas de Niyonzima sostienen que el asesinato tuvo motivos políticos.

Human Rights Watch advirtió que unas elecciones verdaderamente libres y justas no pueden tener lugar en una atmósfera de miedo o de denegación de justicia.  El informe pide a los observadores electorales nacionales e internacionales no sólo documentar los casos de violencia política, sino también vigilar el acceso de las víctimas a la justicia.

"Los funcionarios públicos y líderes de partidos políticos deben dejar en claro de que la violencia relacionada con las elecciones no será tolerada, y respaldar de estas afirmaciones al denunciar, investigar y, en su caso, perseguir los delitos por motivos políticos", dijo Gagnon.  "Los donantes internacionales - los fundadores principales del sistema policiaco y judicial de Burundi - deben apoyar esta demanda de tolerancia cero para la violencia electoral".

Antecedentes

Las elecciones programadas entre el 21 de mayo y el 7 de septiembre tendrán luegar después de una guerra civil casi 16 años, desde 1993 hasta 2009.  Incluyen elecciones comunales (municipales) el 21 de mayo, una elección presidencial el 28 de junio, elecciones legislativas el 23 y 28 de julio, y de colina (aldea) el 7 de septiembre.  Candidatos de más de 20 partidos están contendiendo en las elecciones - una demostración de progreso después del dominio de un solo partido antes de la guerra - aunque algunos han enfrentado restricciones ilegales sobre las reuniones y han sido objeto de detenciones arbitrarias.

Los dos principales contendientes, el CNDD-FDD y las FNL, son ambos antiguos grupos rebeldes hutus que lucharon contra un ejército predominantemente tutsi durante la guerra.  El CNDD-FDD se desarmó en 2004 y ganó una clara mayoría en las elecciones de 2005, que fueron consideradas, en general, libres y justas.  Las FNL continuaron luchando hasta 2009.

El conflicto militar entre las dos partes se ha transformado en una competencia política por el apoyo del electorado de mayoría hutu.  Debido a que existen muchos ex combatientes entre los simpatizantes de ambos partidos, algunos todavía armados, han ocurrido diversos asesinatos políticos y otros ataques durante los últimos meses de negociaciones de paz, y los mismos continuaron incluso después del desarme oficial de las FNL en abril de 2009.  Una serie de asesinatos aparentemente por motivos políticos entre 2008 y 2009, documentados en 2009 por Human Rights Watch en el informe "Pursuit of Power" (Buscando poder), no han resultado en condenas.

Aunque ha habido menos asesinatos políticos en los últimos meses, otras formas de violencia han aumentado desde 2009, con decenas de activistas heridos desde enero, a menudo en ataques con lanzamiento de piedras, pero a veces con machetes o granadas.  En varios casos, los incidentes violentos que no han sido abordados fueron seguidos por más incidentes en la misma localidad o entre los mismos individuos, lo que demuestra el potencial para los ciclos de la venganza.

El presidente Pierre Nkurunziza, quien está compitiendo por un segundo mandato bajo la bandera del CNDD-FDD, recientemente condenó la violencia política.  Después de que militantes del partido rompieron la ventana de un vehículo perteneciente a los periodistas que estaban cubriendo la violencia del 10 de abril en Kinama, el Presidente dijo en una conferencia de prensa que los responsables deben ser castigados.  El 5 de mayo, al inicio de la campaña electoral, dijo que cualquier miembro del CNDD-FDD que fuera encontrado de haber participado en ese tipo de violencia sería llevado ante la justicia.  El líder de las FNL y candidato presidencial, Agathon Rwasa, también ha condenado la violencia en sus discursos.  Sin embargo, ninguna de las partes ha facilitado las investigaciones policiacas o judiciales sobre el comportamiento de sus miembros.