Personas observan a los equipos de rescate mientras colocan el cuerpo de una víctima dentro de una fosa común en la aldea de Nahawa, Dogo, cerca de Jos, capital del estado de Plateau, en el centro de Nigeria, el 8 de marzo de 2010.

© 2010 Reuters

(Dakar) – El Presidente interino de Nigeria debe asegurarse de que la masacre de al menos 200 pobladores cristianos en el centro de Nigeria el 7 de marzo de 2010 sea investigada rápida y exhaustivamente y que los responsables sean enjuiciados, dijo Human Rights Watch hoy. El Presidente interino también debe cerciorarse de que los militares y los policías actúen con rapidez para proteger a los civiles de todas las razas del peligro de nuevos ataques o asesinatos por represalias, incluso llevando a cabo patrullajes regulares en todas las regiones vulnerables, señaló Human Rights Watch.

Los últimos asesinatos en el agitado estado de Plateau, Nigeria tuvieron lugar en las primeras horas de la madrugada del 7 de marzo, cuando grupos de hombres armados con pistolas, machetes y cuchillos atacaron a los residentes de las aldeas de Dogo Nahawa, Zot y Ratsat, a 10 kilómetros al sur de Jos, la capital del estado de Plateau. Entre los muertos había docenas de mujeres y niños.

"Esta terrible violencia ha dejado miles de muertos en el estado de Plateau durante la última década, pero nadie ha tenido que rendir cuentas por ello", dijo Corinne Dufka, investigadora principal para el oeste de África de Human Rights Watch. "Las autoridades deben proteger a estas comunidades, llevar a los autores ante la justicia y abordar las profundas causas de la violencia".

Los testigos entrevistados por Human Rights Watch dijeron que los ataques fueron cometidos por hombres musulmanes de habla Hausa y Fulani contra cristianos, la mayoría de la etnia Berom. Líderes de la sociedad civil en Jos dijeron que los ataques parecían ser represalia por ataques anteriores en la zona contra las comunidades musulmanas y el robo de ganado a los pastores Fulani. El 19 de enero, más de 150 residentes musulmanes fueron asesinados en un ataque en la cercana ciudad de Kuru Karama.

Los testigos dijeron que los grupos de hombres armados atacaron la aldea mayoritariamente cristiana de Dogo Nahawa, alrededor de las 3am. Después de rodear la ciudad, persiguieron y atacaron a los residentes cristianos, matando a muchos cuando trataban de huir y quemando vivos a muchos otros. Los testigos dijeron que creían que algunos de los atacantes habían vivido en sus aldeas antes de huir durante la tensión entre las comunidades de 2001, 2008, y principios de 2010.

Testigos de las matanzas, líderes de la comunidad de Jos, y periodistas que visitaron las aldeas dijeron a Human Rights Watch que habían visto cadáveres, entre ellos cadáveres de niños pequeños y bebés, dentro de las casas, esparcidos por las calles y en las vías principales para salir de las aldeas. Un líder cristiano que participó hoy en un entierro masivo de 67 cuerpos en Dogo Nahawa dijo que alrededor de 375 personas han muerto o están desaparecidas. Periodistas y líderes comunitarios que visitaron la ciudad dijeron que muchas casas, automóviles y otros bienes fueron quemados y destruidos.

“Vemos estos ataques como represalia de la crisis en enero", dijo a Human Rights Watch el portavoz de la policía del estado de Plateau, Mohammed Lerama. Según las cifras oficiales de la policía, hasta el momento se han detenido a 98 personas en relación con los ataques.

Goodluck Jonathan, quien fue nombrado presidente interino el 9 de febrero por la Asamblea Nacional de Nigeria, respondió a la violencia de enero con el despliegue de tropas adicionales a las calles de Jos y las comunidades circundantes. La presencia militar y las patrullas se han limitado en gran medida a las principales carreteras y ciudades, y no han protegido muchas de las pequeñas comunidades.

Después del clímax de la violencia de mediados de enero, dentro y alrededor de la ciudad de Kuru Karama, Jonathan se comprometió a llevar a los perpetradores ante la justicia. "Quienes hayan planeado, fomentado o avivado las brasas de esta crisis a través de sus acciones o declaraciones serán arrestados y llevados ante la justicia con rapidez", dijo. "No permitiremos a nadie a esconderse detrás de las acciones de grupos para evadir la justicia. Los delitos, en toda su extensión, son una responsabilidad individual, no un asunto comunitario”.

Aunque los compromisos de Jonathan son un paso en la dirección correcta, tienen que continuar con investigaciones creíbles y actuaciones judiciales, dijo Human Rights Watch.