(Nueva York) - Estudiantes con discapacidad enfrentan tasas desproporcionadamente elevadas de castigos corporales en escuelas públicas, afirma un informe publicado hoy por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y Human Rights Watch. La disciplina física, que a menudo incluye golpizas, puede empeorar las condiciones médicas de estos estudiantes y socavar su educación, indica el informe, que insta a una moratoria inmediata sobre el castigo corporal en las escuelas públicas estadounidenses.

"Los estudiantes con discapacidad ya afrontan retos adicionales y recibir golpes de sus docentes sólo empeora la situación", dijo Alice Farmer, becaria Aryeh Neier en ACLU y Human Rights Watch y autora del informe. "El castigo corporal es abuso desde todo punto de vista y viola el derecho de las y los estudiantes a una educación decente".

En el informe de 70 páginas, "Impairing Education: Corporal Punishment of Students with Disabilities in US Public Schools" ["Educación perjudicial: Castigo corporal a estudiantes con discapacidad en escuelas públicas estadounidenses"], ACLU y Human Rights Watch revelan que los estudiantes con discapacidad conformaban el 18.8 por ciento del alumnado que sufrió castigo corporal en escuelas durante el año escolar 2006-2007, aunque constituían sólo el 13.7 por ciento de la población estudiantil total a nivel nacional. En ese año, por lo menos 41,972 estudiantes con discapacidad fueron sometidos a castigo corporal en escuelas estadounidenses. Estas cifras probablemente sean menores a la tasa real de disciplina física, ya que no todos los casos son reportados o registrados.

El castigo corporal, que es legal en 20 estados, típicamente cobra la forma de "reglazos", y consiste en que un administrador o docente golpea al niño o la niña repetidas veces en los glúteos con una regla larga de madera. Las entrevistas de ACLU y Human Rights Watch descubrieron que los estudiantes con discapacidad también sufrieron muchas otras formas de castigo corporal, incluyendo golpizas, nalgadas, bofetadas, pellizcos, fueron arrastrados por la habitación y lanzados al piso.

El informe indica que algunos estudiantes sufrieron abuso físico por conductas relacionadas con su discapacidad, incluso alumnos con síndrome de Tourette a quienes se les castigó por exhibir movimientos involuntarios y estudiantes autistas que fueron castigados por conductas repetitivas tales como mecerse. En algunos casos, el castigo corporal a estudiantes con discapacidad condujo a que sus condiciones empeoraran. Por ejemplo, algunos padres y madres informaron que estudiantes autistas se tornaron violentos consigo mismos o hacia otras personas después del castigo corporal.

"El castigo corporal puede provocar que las y los estudiantes sientan indefensión, humillación y renuencia a regresar a la escuela", dijo Farmer. "La fuerza física es ineficaz, viola los derechos de la niñez y es especialmente ofensiva cuando se utiliza para castigar a estudiantes por sus discapacidades. Una disciplina más efectiva, que incluye apoyar conductas positivas, crea aulas seguras donde niñas y niños son capaces de aprender".

"Educación perjudicial" se basa en más de 200 entrevistas realizadas por ACLU y Human Rights Watch entre diciembre de 2007 y junio de 2009 con especialistas y personas directamente afectadas por castigos corporales, incluyendo a madres y padres, estudiantes, docentes, administradores y profesionales en educación especial. El informe llama a una prohibición completa del uso del castigo corporal contra todo el alumnado de escuelas públicas estadounidenses y ofrece recomendaciones al Congreso, al Departamento de Educación y a gobiernos locales para que implementen una moratoria sobre el castigo corporal contra estudiantes con discapacidad hasta que se logre una prohibición total.

El uso del castigo corporal constituye una violación de la legislación internacional de derechos humanos, según la cual sólo puede utilizarse fuerza física contra estudiantes cuando sea absolutamente necesaria para proteger a un niño o niña u otras personas. En julio, Estados Unidos firmó la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), el tratado internacional más completo en la historia relativo a los derechos de las personas con discapacidad.

"Esperamos que, con la firma de la CDPD, el gobierno de Obama haya indicado su voluntad de adoptar las próximas medidas para poner a Estados Unidos a la altura de los estándares internacionales de derechos humanos - incluso prohibiendo inmediatamente el castigo corporal a estudiantes con discapacidad", dijo Farmer.

Testimonios seleccionados:

Anna M., sobre lo que sucedió cuando llegó a recoger a su hijo de siete años, quien es autista, en su escuela primaria pública en Florida: "Él estaba marcado - en la parte superior de sus brazos, debajo de éstos y en todo el pecho. Tenía un labio abierto, de lo que al principio no me percaté. Me dijo: ‘Me hicieron lavarme la sangre antes de que te viera'".

Deena S., cuyo hijo con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) quedó severamente lastimado tras recibir reglazos en su escuela secundaria pública en Texas: "Eran moretones profundos. No marcas. Medían tres por cuatro pulgadas. En el centro de los moretones había un color un tanto claro. Al final se pusieron muy oscuros. Ésta no fue sólo una pequeña marca roja; estaba casi negra".

Theresa E., cuya nieta autista de cinco años fue castigada físicamente en su escuela primaria en Georgia: "Se podían ver los moretes. Todo su brazo estaba hinchado para cuando ella llegó a la sala de emergencias. Su brazo derecho. El médico dijo que parecía como si hubiera sido golpeada con un bate de beisbol o tenido un accidente en motocicleta. ... Hasta esta fecha no sé con qué la golpearon.

Michelle R., cuyo hijo tiene el síndrome de Tourette, que provoca movimientos físicos involuntarios, y fue castigado por esta condición en su escuela primaria pública en Misisipi: "Uno de sus tics consistía en empuñar las manos ... esto era visto como agresión y él se metía en problemas por ello. ... Él trataba de explicar que era un tic y no podía controlarlo, pero ellos ven esto como si él lo estuviera empeorando. ... Tenían un clóset y lo metían en éste, y fue ahí donde lo golpearon".