Siluetas de soldados del ejército del gobierno congoleño, Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo(FARDC), mientras están en guardia en la villa de Mushake, 40km al oeste de Goma.

© 2007 Reuters

(Bruselas) - El Gobierno de la República Democrática del Congo debe investigar y enjuiciar urgentemente a los altos oficiales del ejército presuntamente implicados o cómplices en delitos sexuales desenfrenados contra mujeres y niñas, como parte de sus esfuerzos para combatir la violencia sexual, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Human Rights Watch también instó a implementar una serie de otras acciones para prevenir la violencia sexual durante el conflicto en el Congo.

El informe de 56 páginas, "Soldados que violan, comandantes que condonan: La violencia sexual y la reforma militar en la República Democrática del Congo", documenta la persistencia de la violencia sexual del ejército, y el impacto limitado de los esfuerzos del Gobierno y de los donantes para abordar el problema. El informe analiza de cerca la conducta de la 14a Brigada del Ejército como un ejemplo del problema más amplio de violencia sexual de los soldados. La brigada ha sido implicada en muchos actos de violencia sexual en las provincias Kivu del Norte y del Sur, a menudo en el contexto de saqueos masivos y otros ataques contra civiles. A pesar de una amplia información sobre la situación militar y política, las autoridades judiciales no han tomado medidas decisivas para prevenir la violación.

"Hemos visto avances en el procesamiento de los soldados ordinarios por violencia sexual", dijo Juliane Kippenberg, investigadora de África para Human Rights Watch en la división de los Derechos del Niño. "Pero los altos oficiales del ejército siguen intactos. Sus propios crímenes y su responsabilidad de mando por los crímenes de sus soldados deben ser investigados y llevados ante la justicia."

Durante 2008, las Naciones Unidas registraron 7,703 casos de violencia sexual por parte del ejército, los rebeldes, y otros actores en los Kivus, en el este del Congo, donde el ejército ha estado luchando contra diversos grupos rebeldes. La mayoría de las víctimas fueron niñas. Los tribunales militares en Kivu condenaron a 27 soldados por delitos de violencia sexual durante el 2008. En marzo de 2009, 11 soldados fueron condenados por cargos de violación como crimen de lesa humanidad en Walikale, en Kivu del Norte.

Pero el más alto funcionario condenado por los delitos de violencia sexual en la región fue un capitán -ningún coronel o general ha sido procesado por violación, y ningún funcionario ha sido procesado por cometer o tolerar actos de violencia sexual bajo su mando. El 7 de mayo de 2009, funcionarios de la justicia militar congoleña arrestaron al coronel Ndayanbaje Kipanga, acusado de violar a cuatro mujeres en Rutshuru, en Kivu del Norte. Si bien esto podría haber sido un caso histórico en la rendición de cuentas de los comandantes de alto nivel por casos violación, el coronel Kipanga escapó dos días después de su arresto, debido a la laxitud de los procedimientos de detención.

Para poner fin a la violencia sexual del ejército, el Gobierno debería crear un mecanismo de investigación para deponer a los oficiales del ejército abusivos, establecer una estricta cadena de mando, mejorar las condiciones de vida y los salarios de los soldados, y fortalecer el sistema de justicia militar, dijo Human Rights Watch.

Human Rights Watch también instó al Gobierno a considerar la posibilidad de establecer una " cámara mixta", que esté compuesta de congoleños y jueces y fiscales internacionales, para ayudar a superar las deficiencias del sistema de justicia del país. La cámara especial operaría dentro de los órganos jurisdiccionales nacionales y enjuiciaría a militares y dirigentes civiles por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, que incluirían delitos sexuales, más allá de los pocos casos que fuesen juzgados por la Corte Penal Internacional. El 2 de julio, el presidente Joseph Kabila propuso en una reunión con Human Rights Watch la idea de un tribunal mixto con un mandato similar.

La violencia sexual por el ejército está muy extendida a pesar de los esfuerzos realizados por el Gobierno congoleño y la comunidad internacional para ponerle fin. La esposa del presidente Kabila, Oliva Lemba Kabila, abrió una campaña nacional en 2007 contra la violencia sexual. A principios de julio de 2009, el Gobierno reconoció públicamente la necesidad de una política de "tolerancia cero" de violaciones a los derechos humanos por parte del ejército, tras intensas críticas de grupos internacionales, que incluían a Human Rights Watch. El ejército congoleño instruyó a todas las tropas que la protección de la población es su deber, y alertó que la violación y otros crímenes contra la población civil serán castigados.

"Tolerancia cero para la violación es un noble objetivo, pero no tiene sentido si el Gobierno no enjuicia a los comandantes de mayor responsabilidad en las violaciones ", dijo Kippenberg. "El Gobierno congoleño, la ONU, y otros han hecho mucho para apoyar a las víctimas de violencia sexual, pero no para poner fin a la atmósfera permisiva que la causa".

En marzo de 2009, la Misión de las Naciones Unidas en el Congo (MONUC) desarrolló una estrategia global para combatir la violencia sexual, que el Gobierno apoyó. Como parte de los esfuerzos de las Naciones Unidas, miembros del Consejo de Seguridad, durante su visita a Congo el 18 y 19de mayo entregaron al presidente Kabila una lista de cinco altos oficiales del ejército acusados de violación y pidieron al Presidente tomar medidas. Hasta la fecha, ninguno ha sido detenido.

Las Naciones Unidas, la Unión Europea y otros donantes han prestado asistencia al Congo para la reforma militar, incluyendo capacitación del ejército sobre el derecho internacional humanitario y asistencia para mejorar de la estructura de mando. También proporcionan apoyo crucial a las instituciones de justicia del país, incluido el sistema de justicia militar.

"La reforma del sector de la seguridad, en particular del Ejército, es una prioridad para los donantes internacionales, pero las reformas hasta ahora han logrado muy poco en la reducción de la alarmante violencia sexual contra mujeres y niñas", dijo Kippenberg. "Tanto el Gobierno congoleño como sus asociados internacionales deben convertir sus buenas intenciones para aliminar la violación en acciones concretas que aportan resultados".

El Consejo de Seguridad tiene previsto celebrar un debate abierto en agosto de 2009, sobre cómo llevar a cabo la resolución 1820 sobre la violencia sexual en conflictos, aprobada en junio de 2008. La resolución define las obligaciones concretas de los distintos países y entidades de las Naciones Unidas para prevenir y sancionar los actos de violencia sexual cuando se utilizan como arma de guerra.

Human Rights Watch pidió al Consejo de Seguridad utilizar la resolución 1820 para iniciar medidas duras contra los gobiernos y los grupos armados que cometen actos de violencia sexual en el Congo y en otros lugares. Estas deben incluir el establecimiento de puntos de referencia, medidas tales como prohibir viajar a las personas responsables, sanciones, y la denegación de la cooperación de las Naciones Unidas con las partes abusivas. Human Rights Watch también pidió la creación de un enviado especial o representante de la mujer, la paz y la seguridad para servir como un defensor de alto nivel y coordinador de estos esfuerzos.

Antecedentes

Organismos de las Naciones Unidas estiman que el 65 por ciento de las víctimas de violencia sexual en 2008 fueron niños, la mayoría mujeres adolescentes. Las niñas que son violadas pueden sufrir lesiones particularmente graves, tienen dificultades para encontrar pareja, abandonan la escuela, son rechazadas por sus familias, o tienen que criar a un niño nacido de una violación.

La violencia sexual ha sido generalizada y sistemática en el Congo durante los últimos 15 años, con más de una docena de grupos armados que utilizan la violación para aterrorizar, sancionar y controlar a los civiles. El ejército congoleño, debido a su tamaño y distribución geográfica en todo el país, es el mayor perpetrador de violencia sexual. Desde enero de 2009, cuando el ejército comenzó una campaña en contra de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) - un grupo armado hutu ruandés - los casos de violación se duplicaron o triplicaron en las provincia de Kivu del Norte y del Sur de la zona este del Congo, de acuerdo a la información recolectada por Human Rights Watch. Perpetradores de violencia sexual incluyen el ejército congoleño, las FDLR, y grupos rebeldes congoleños.

Testimonios

"Regresaba del río de buscar agua .... Dos soldados se me acercaron y me dijeron que si me rehusaba a dormir con ellos me iban a matar. Me golpearon y arrancaron la ropa. Uno de los soldados me violó ... Mis padres hablaron con un comandante quien les dijo que sus soldados no violaban, y que yo estaba mintiendo. Reconocí a los dos soldados, y sé que uno de ellos se llama Edouard ".

– Minova, 15 años de edad, Kivu del Sur, marzo de 2009

"Había ido a los campos para encontrar patatas. Regresaba a la casa. Cuando vi que soldados se me acercaban. Me preguntaron qué estaba haciendo en el campo. Y me dijeron que podía elegir: darles la comida o convertirme en su esposa. Les dije que tomaran la comida. Se negaron y me tomaron[violaron], y se llevaron la comida de todos modos. Eran dos soldados de la 14ª brigada, llevaban charreteras moradas con uniforme de color sólido. Cuando la violación ocurrió, había combates e inseguridad. La 14ª brigada habían luchado contra el CNDP [Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo] ese mismo día ".

– Mujer de 18 años de edad, Sake, Kivu del Norte, marzo de 2009 (17 años de edad en el momento de la violación)

"Éramos tres mujeres jóvenes e íbamos en camino a Cirunga .... Ellos [los soldados] nos violaron y nos arrastraron a su campamento, que no estaba muy lejos. Permanecí ahí durante un mes, bajo supervisión constante .. .. No había conversación entre nosotros, tenía relaciones sexuales conmigo en cualquier momento, cuando le daban ganas, y con mucha violencia. Yo pasaba mis días llorando. Le rogaba a Dios que me liberara de ese infierno ".

– Mujer de 23 años de edad, Kabare, Kivu del Sur, abril de 2009

"Una noche llegaron soldados a atacarnos. Esto fue en febrero o marzo de 2008. Dijeron que matarían a nuestro padre. Los soldados estaban enojados con mi papá porque él les había impedido talar un árbol de aguacate [para utilizarlo como leña] .. .. Nos quedamos en la sala. Dos soldados violaron a mi hermana mayor. Cuando terminó, la hirió con un cuchillo en el ojo, y hizo lo mismo con mi hermano .... Luego se marcharon. Mi madre elabora cerveza y se llevaron el dinero que había ganado ".

– Jóven de 13 años de edad, Kabare, Kivu del Sur, abril de 2009

"Regresaba de Bagira. Me encontré con un grupo de chicas y caminamos juntas. Encontramos a un grupo de soldados. Fue alrededor de las 6:30pm y estaba oscuro. Quienes tuvieron fuerza huyeron. Los soldados capturaron a dos jóvenes y las violaron. Tenían alrededor de 14 o 15 años de edad. Yo huí y escuché los gritos de las chicas. Los soldados huyeron porque la gente hizo ruido. Las chicas lloraron durante todo el camino a casa. No ha habido investigaciones judiciales ".

- Maestro, Kabare, Kivu del Sur, abril de 2009