A Chinese medical worker hands out leaflets on AIDS to migrant workers at a train station in Guangzhou, China.

© 2003 Reuters

Grupos internacionales, naciones y donantes deben prestar mayor atención a la protección de los derechos humanos y la prevención del VIH y a las necesidades de tratamiento de los migrantes, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. El informe se publicó antes de la reunión de la Junta de Coordinación del Programa ONUSIDA en Ginebra el 22 de junio de 2009.

El informe de 22 páginas, "Discrimination, Denial, and Deportation: Human Rights Abuses Affecting Migrants Living with HIV" (Discriminación, negación y deportación: Violaciones de los derechos humanos que afectan a los migrantes que viven con VIH), describe cómo la discriminación y los abusos de derechos humanos que enfrentan las poblaciones migrantes, resultan en una mayor vulnerabilidad a la infección del VIH y obstaculiza el cuidado y tratamiento.

"Leyes y políticas discriminatorias que niegan a los migrantes el acceso a la prevención y el tratamiento amenazan el progreso de la lucha mundial contra el SIDA", dijo Joseph Amon, director de la división de Salud y Derechos Humanos en Human Rights Watch. "Interrupciones en el tratamiento del VIH pueden conducir a más infecciones, el desarrollo de la resistencia a los medicamentos, y la muerte".

Cientos de millones de personas cruzan las fronteras cada año, viajando y migrando por trabajo o escuela, por razones familiares, o para huir de la persecución o de desastres naturales. Millones de personas se desplazan dentro de los países. Sin embargo, aún cuando se comprometieron a lograr el acceso "universal" a la prevención del VIH, tratamiento, atención y apoyo para el 2010, las naciones no han logrado eliminar las barreras para asegurar que los migrantes internos e internacionales tengan acceso a los servicios del VIH. En lugar de ello, muchos países tienen leyes y políticas discriminatorias que limitan la entrada, estancia o residencia de las personas que viven con VIH y limitan el acceso de los migrantes internos e internacionales al tratamiento. Muchos países deportan a los migrantes sin considerar si el tratamiento del VIH estará disponible en su país de origen.


En su informe, Human Rights Watch pidió a las naciones, los organismos y donantes internacionales, y a organizaciones no gubernamentales a trabajar conjuntamente en la reforma de la ley y en la prestación de servicios para garantizar que no exista la discriminación y la continuidad del tratamiento para las poblaciones migrantes VIH positivas en todo el mundo.

Tales leyes y políticas discriminatorias pueden tener resultados devastadores. El informe documenta:

  • La deportación de los migrantes que resultan positivos del VIH en Arabia Saudita.
  • Cómo los vestigios de un sistema de registro interno dificultan el acceso a la atención médica gratuita para los migrantes internos en China y Rusia.
  • La marcada discrepancia entre las garantías a los refugiados, los solicitantes de asilo y, especialmente, los migrantes indocumentados de Sudáfrica al acceso a la atención médica, y la dura realidad.
  • Cómo las personas seropositivas deportadas de Estados Unidos a menudo se enfrentan a duras condiciones y a la falta de acceso a la atención médica en su país de origen.

Las naciones, los organismos internacionales, donantes y organizaciones no gubernamentales deben seguir exigiendo que los países que tienen restricciones a la entrada, estancia y residencia relacionadas con el VIH, las deroguen de inmediato y por completo, dijo Human Rights Watch. Las restricciones de acceso al tratamiento del VIH/ SIDA basadas en el origen y ciudadanía deben ser inmediatamente eliminadas, y las leyes de deportación que envían a las personas que viven con el VIH a los países donde un tratamiento adecuado no se encuentra disponible, deben ser reconsideradas.

"Desde el comienzo de la epidemia, la vulnerabilidad a la infección del VIH que enfrentan los migrantes ha sido bien conocida", dijo Amon. "Sin embargo, los donantes y los gobiernos siguen fracasando en garantizar que los migrantes tengan  acceso a los programas de prevención del VIH, e ignoran su necesidad urgente de tratamiento. En lugar de «acceso universal», los migrantes se enfrentan a la denegación y a la deportación".