(Washington, DC) - La  Organización de los Estados Americanos no debería  revocar la suspensión de Cuba como miembro pleno y activo de la organización mientras dicho país no ponga fin a la denegación sistemática de las libertades fundamentales de los cubanos, señaló hoy Human Rights Watch.

Los miembros de la OEA podrían votar a favor de terminar la suspensión de Cuba impuesta en 1962 durante la próxima reunión de la Asamblea General que se celebrará en Honduras del 2 al 3 de junio.

"Los miembros de la OEA han asumido explícitamente el compromiso de promover los derechos humanos y el Estado de derecho en la región", expresó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. "Poner fin a la suspensión de Cuba sería equivalente a burlarse de ese compromiso".

En 2001, los miembros de la OEA suscribieron la Carta Democrática Interamericana, en la cual se estableció el compromiso de los gobiernos de emprender una defensa activa de la democracia en la región.

Cuba es el único país del hemisferio donde se reprimen prácticamente todas las formas de disidencia política. Durante casi cinco décadas, el gobierno cubano ha impuesto el consenso político a través de procesos penales, detenciones a corto y largo plazo, hostigamiento de personas mediante turbas, abuso físico y vigilancia. Estos abusos han continuado luego del traspaso del poder de Fidel Castro a Raúl Castro en julio de 2006.

Cuba fue suspendida de la OEA en 1962, debido a que su gobierno de orientación marxista-leninista se consideró "incompatible" con el sistema interamericano. La revocación de esta suspensión requiere el voto favorable de una mayoría de dos tercios de los Estados miembros.

"La razón por la cual Cuba no debería ser considerada un miembro pleno de la OEA no es la ideología política de su gobierno, sino su manifiesta violación de las libertades fundamentales consagradas en la Carta Democrática Interamericana", señaló Vivanco.

Un informe difundido en mayo de 2009 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismo de derechos humanos de la OEA, comprobó que en Cuba: "[l]as restricciones a los derechos políticos, a la libertad de expresión y de difusión del pensamiento han conformado durante décadas una situación permanente y sistemática de violaciones de los derechos humanos de los habitantes en Cuba".

Fidel Castro desestimó el informe y lo calificó como "basura pura", mientras que Raúl Castro manifestó en mayo que la OEA debería desaparecer por completo.

Human Rights Watch exhortó a los miembros de la OEA a que trabajen conjuntamente para elaborar una estrategia común que exija al gobierno cubano el restablecimiento de los derechos fundamentales de libertad de expresión, intimidad, asociación, reunión, circulación y debido proceso legal.

"En vez de reducir los requisitos para admitir a Cuba, la OEA debería presionar a Cuba para que fortalezca el respeto de los derechos humanos y así alcanzar un estándar colectivo más elevado", señaló Vivanco. "La situación de Cuba requiere un compromiso constructivo con el país, no una aceptación tácita de sus prácticas abusivas".