Civiles hacen fila para recibir alimentos al norte de Sri Lanka. 26 de mayo de 2009.

© 2009 Reuters

(Ginebra) – El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó el 27 de mayo una resolución extremadamente pobre sobre Sri Lanka que hace caso omiso de los llamados solicitando una investigación internacional sobre presuntos abusos cometidos durante los combates recientes y otras cuestiones de derechos humanos, dijo hoy Human Rights Watch. El Consejo celebró un período extraordinario de sesiones el 26 y 27 de mayo de 2009 sobre la situación de los derechos humanos en Sri Lanka, una semana después de la derrota de los Tigres de Liberación de Tamil Ealam (LTTE por sus siglas en inglés) por las fuerzas gubernamentales.

"El Consejo de Derechos Humanos ni siquiera expresó su preocupación por los cientos de miles de personas que enfrentan detención indefinida en campamentos del gobierno", dijo Juliette de Rivero, directora de Incidencia Política en Ginebra para Human Rights Watch. "El Consejo hizo caso omiso de las necesidades urgentes y desperdició una oportunidad importante para promover los derechos humanos".

La resolución fue aprobada con 29 votos a favor, 12 en contra, y 6 abstenciones. La resolución elogia en gran medida al gobierno de Sri Lanka por sus políticas actuales y fracasa en abordar las graves denuncias de violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario por parte de las fuerzas gubernamentales, enfocándose sólo en los abusos cometidos por los LTTE.

"Es profundamente decepcionante que una mayoría en el Consejo de Derechos Humanos decidió enfocarse en alabar a un gobierno cuyas fuerzas han sido responsables de los repetidos bombardeos indiscriminados de civiles", dijo de Rivero. "Estos Estados bloquearon un mensaje que el gobierno necesita escuchar para garantizar el acceso a los civiles desplazados y defender las normas de derechos humanos. Ellos socavaron el propósito mismo del Consejo".

La mayoría de los miembros del Consejo - entre ellos China, Sudáfrica y Uruguay - ignoraron la petición de rendición de cuentas y justicia para las víctimas realizada por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay. En cambio, la resolución adoptada reafirma el principio de no injerencia en la jurisdicción interna de los Estados, un retroceso para el Consejo de Derechos Humanos, dijo Human Rights Watch.

Durante el período extraordinario de sesiones, Pillay, solicitó una investigación internacional independiente de las violaciones de los derechos humanos internacionales y del derecho humanitario cometidos durante los combates recientes, incluyendo a aquellos específicamente responsables. La ONU estima que más de 7,000 civiles han muerto en los combates en Sri Lanka desde finales de enero de 2009.

"Las imágenes de mujeres, hombres y niños aterrorizados y demacrados, huyendo de la zona de combate deben quedar grabadas en nuestra memoria colectiva", dijo Pillay. "Estas imágenes deben impulsarnos a la acción".

La resolución rechazada deploraba los abusos cometidos tanto por las fuerzas gubernamentales como por los LTTE, instaba al gobierno a cooperar plenamente con las organizaciones humanitarias y a proporcionar protección a los civiles y a las personas desplazadas, y formulaba una apelación al gobierno de Sri Lanka para respetar la libertad de los medios de comunicación e investigar los ataques contra periodistas y defensores de derechos humanos. También solicitaba a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU el mantener al Consejo informado acerca de la situación sobre el terreno.

Human Rights Watch dijo que Brasil, Cuba, India, y Pakistán lideraron los esfuerzos para prevenir la aprobación de una resolución más fuerte que fue promovida por los 17 miembros del Consejo que convocaron a la Sesión Especial: Alemania, Argentina, Bosnia-Herzegovina, Canadá, Chile, Francia, Italia, Mauricio, México, los Países Bajos, Eslovenia, Eslovaquia, Corea del Sur, Suiza, Ucrania, Uruguay y el Reino Unido.

Human Rights Watch, en particular, elogió a Argentina, Chile, la República Checa, Mauricio, México, y Suiza por sus esfuerzos en favor de una resolución más firme.

"Estas naciones negociaron arduamente para defender el mandato del Consejo para responder eficazmente a las emergencias de derechos humanos", dijo de Rivero. "Es lamentable que no fueron apoyadas por la mayoría".

Human Rights Watch dijo que el secretario general Ban Ki-moon ha debilitado lamentablemente los esfuerzos para producir una resolución firme con sus comentarios recientes en Sri Lanka. Ban elogió públicamente al gobierno por "hacer todo lo posible" y por sus "esfuerzos tremendos", mientras que acepta las garantías gubernamentales, que han sido rotas en varias ocasiones pasadas, de que aseguraría el acceso de ayuda humanitaria para los civiles necesitados.

Ban también se distanció del lenguaje fuerte utilizado en abril por el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios, John Holmes, quien advirtió que los combates en Sri Lanka podrían resultar en un "baño de sangre". A diferencia de Pillay, Ban también fracasó en presionar por una investigación internacional.

"El secretario general Ban comparte la culpa del Consejo de Derechos Humanos en su pobre desempeño con Sri Lanka", dijo de Rivero. "Esto se suma a una crisis de confianza en los organismos de la ONU para hablar con claridad sobre problemas críticos de derechos humanos".