Palestinians carry their belongings as they leave their house in Gaza City on January 13, 2009.

© 2009 Reuters

(Jerusalén) - Israel debe permitir a los grupos humanitarios un amplio e inmediato acceso a Gaza y la evacuación de los heridos para aliviar el sufrimiento de la población civil, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy.  Human Rights Watch también instó al Secretario General de la ONU, que visitará Israel el 15 de enero, a que adopte medidas urgentes para ayudar a aliviar el sufrimiento de los civiles de Gaza.

Después de
diecinueve meses  de un  bloqueo muy restrictivo y dos semanas de
intensas operaciones militares,  Gaza  se encuentra en necesidad desesperada de
alimentos, agua, electricidad y saneamiento. La atención médica es
deplorablemente insuficiente para hacer frente a los miles de heridos en los
combates. Los civiles no tienen a dónde huir de los ataques aéreos y terrestres
que asolan el territorio.

"Israel
y Egipto necesitan  abrir sus fronteras
para permitir el flujo regular de alimentos, medicinas y combustible en Gaza, y
para evacuar a las personas que necesitan atención médica de manera urgente", dijo
Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. "Una ‘pausa'
humanitaria de tres horas diarias es deplorablemente insuficiente para ayudar a
todos los heridos y abastecer a la población civil de Gaza, que ya ha sufrido
una privación grave durante los últimos 19 meses."

Según el
informe de 27 páginas "Privados y en peligro: Crisis humanitaria en la
Franja de Gaza", los habitantes civiles en Gaza se enfrentan a una grave
escasez de alimentos, agua, gas para cocinar, combustible y atención médica.
Human Rights Watch dijo que los organismos de las Naciones Unidas sólo han sido
capaces de llegar a una pequeña parte de los que dependen de la ayuda - más de
80 por ciento de la población - desde que la ofensiva israelí comenzó el 27 de
diciembre de 2008. El suministro eléctrico ha mejorado ligeramente en los
últimos días, pero sigue siendo bajo, y en algunos lugares las aguas residuales
inundan las calles. La lucha actual está previniendo que muchas familias
abandonen sus hogares comprar alimentos u obtener ayuda alimentaria. Los niños,
que constituyen el 56 por ciento de los residentes de Gaza, se encuentran
especialmente vulnerables.

Según el
Ministerio de Salud de Gaza, a partir del 12 de enero, los ataques israelíes en
Gaza habían matado por lo menos a  910
palestinos - tanto los civiles como combatientes - y herido a otros 4,250. Más
de 292 niños y 75 mujeres se encuentran entre los muertos, más de 1,497 niños y
626 mujeres habían sido heridos. Según la ONU, más del 40 por ciento de los
muertos y el 50 por ciento de los heridos son mujeres y niños.

Israel ha
tomado algunas medidas positivas en los últimos días, pero dichas acciones son
muy insuficientes en relación con la magnitud de la crisis, dijo Human Rights
Watch. Human Rights Watch pidió al Gobierno israelí expandir dramáticamente el
esfuerzo humanitario, con la entrada diaria de más camiones a Gaza, más cruces
abiertos, y con una mejor distribución interna dentro de Gaza.

"Gaza
se encontraba en medio de una crisis humanitaria, incluso antes de que esta lucha
iniciara, debido al bloqueo ilegal de Israel, con la cooperación de Egipto para
mantener cerrada su frontera con Gaza ", dijo Roth. "Y ahora se
enfrenta una catástrofe."

Los heridos
están apenas recibiendo una atención rudimentaria en instalaciones que carecen
de equipo, material y personal. Desde el 30 de diciembre los hospitales han
estado trabajando tiempo completo con generadores, cuando la única planta de
electricidad Gaza dejó de funcionar;  y
en algunos hospitales el combustible para los generadores ya se está agotando.
Según los organismos humanitarios y funcionarios médicos, muchos pacientes
están muriendo innecesariamente por falta de atención médica oportuna. Un
problema fundamental ha sido la incapacidad de transferir a las personas
gravemente heridas fuera de Gaza. Según el Ministerio de Salud de Gaza, al
menos 413 heridos estaban en estado crítico al 11 de enero.

Human
Rights Watch publicó su informe justo antes de la visita a la región del
secretario general de la ONU Ban Ki-moon, quien estará en Israel el 15 de
enero. En una carta dirigida al secretario general, Human Rights Watch lo instó
a que adopte medidas urgentes para ayudar a aliviar el sufrimiento de los
civiles de Gaza y que procure una investigación internacional sobre las
presuntas violaciones de las leyes de la guerra por Israel y Hamas.

Una
investigación internacional sería una importante forma de demostrar que las
Naciones Unidas están profundamente preocupadas por la suerte de las víctimas
de este conflicto. Dado que Israel ha bloqueado la entrada a Gaza de los medios
de comunicación y los grupos de derechos humanos, sólo una investigación
internacional tendría la oportunidad de descubrir datos clave y reducir los
abusos en este momento crítico.

"La
visita del Secretario General de la ONU es una oportunidad para abordar la
crisis humanitaria en Gaza y la necesidad de proteger a los civiles", dijo
Roth. "Él tiene que apoyarse en todos los actores, proteger a los civiles
y garantizar la rendición de cuentas. Sólo una investigación internacional
imparcial puede lograrlo."

Human
Rights Watch también instó al gobierno israelí a:

  • Tomar
    todas las medidas posibles para facilitar la labor de los organismos médicos y humanitarios.
  • Apoyar
    corredores humanitarios y otras medidas
    para facilitar el acceso de personal médico y humanitario y de los civiles que
    huyen de los combates. Abrir cruces fronterizos para la evacuación de los
    heridos fuera de Gaza. Facilitar la transferencia de los heridos a los
    hospitales de Gaza y luego, si es necesario, a su remisión fuera de Gaza.
  • Tomar
    todas las medidas necesarias para garantizar que las fuerzas no ataquen a los miembros de la ayuda humanitaria ni sus instalaciones,
    suministros o transporte.

Human
Rights Watch instó tanto a Israel como a Hamas a apoyar los esfuerzos de las
Naciones Unidas para crear zonas con  capacidad significativamente mayor para
proteger a los civiles de las hostilidades en curso y tomar todas las medidas
posibles para evitar las operaciones militares cerca de esas zonas, como las
escuelas de  las Naciones Unidas y otros
lugares de acogida de personas desplazadas.