(Nueva York, 26 de noviembre de 2008) - Human Rights Watch ha sido galardonado con el Premio de Derechos Humanos 2008 de las Naciones Unidas, en reconocimiento por su aportación fundamental al movimiento pro derechos humanos para poner fin a los abusos cometidos durante los últimos 60 años, señaló hoy Human Rights Watch. La ceremonia de entrega de este galardón, que se concede cada cinco años, se celebrará el 10 de diciembre de 2008 en Nueva York, coincidiendo con el 60° Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

"Nos enorgullece recibir este premio como miembros del movimiento pro derechos humanos", señaló Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. "Los gobiernos sienten siempre la tentación de violar los derechos humanos, pero 60 años después de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el movimiento pro derechos humanos está en condiciones de asegurarse que los abusadores paguen un precio muy alto", agregó.

El Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se otorga a personas y organizaciones con una destacada trayectoria en la defensa de los derechos humanos. Entre los premiados este año se encuentran Louise Arbour, antigua alta comisionada de la ONU para los derechos humanos y miembro de la junta directiva de Human Rights Watch; el Dr. Denis Mukwege, quien trabaja con víctimas de la violencia sexual en la República Democrática del Congo; y el premio póstumo a la antigua primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, asesinada en diciembre de 2007.

"Este premio ayudará a Human Rights Watch y a nuestros socios de campañas a detener las matanzas en Darfur, a poner fin al uso de bombas de racimo en todo el mundo, a cerrar el centro de detención de Guantánamo antes de que lo trasladen efectivamente a Estados Unidos, a liberar a los niños soldados esclavizados por fuerzas militares y a proteger a los civiles durante los conflictos armados", dijo Roth. "Al encarecer el precio a pagar por los abusos, hacemos que los gobierno lo piensen dos veces antes de violar los derechos de su gente y, en el proceso, salvamos vidas y promovemos las libertades fundamentales", agregó.

Human Rights Watch, que celebra este año su 30° aniversario, es una organización no gubernamental independiente, financiada mediante las contribuciones de particulares y fundaciones de todo el mundo. No acepta directa o indirectamente fondos de ningún gobierno. El equipo de Human Rights Watch está formado por unos 280 profesionales que investigan y denuncian los abusos cometidos en más de 80 países. Human Rights Watch comparte el liderazgo de la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres, que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1997.

Human Rights Watch comenzó en 1978 con la creación de Helsinki Watch, cuyo objetivo era verificar el cumplimiento de los países del bloque soviético de los Acuerdos de Helsinki de 1975. En la década de los ochenta se creó Americas Watch para investigar los abusos cometidos por los regímenes autoritarios de América Central, y cuestionar las teorías esgrimidas  por el gobierno de Reagan, en un tiempo en que las violaciones a los derechos humanos cometidas por un tipo de gobierno eran en cierto modo más tolerables que las cometidas por otros. Después se crearon los comités de observación (watch committees) para África, Asia y Medio Oriente, que se sumaron a los dos anteriores para formar Human Rights Watch en 1988.

Human Rights Watch tiene su sede principal la ciudad de Nueva York, y oficinas en Berlín, Bruselas, Chicago, Ginebra, Johannesburgo, Londres, Los Ángeles, Moscú, París, San Francisco, Tokio, Toronto y Washington, DC. Human Rights Watch sigue los acontecimientos en más de 80 países de todo el mundo y tiene programas sobre derechos de la mujer; terrorismo y antiterrorismo; empleo de armamento abusivo en los conflictos; VIH / SIDA; derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales; responsabilidad corporativa con respecto a los derechos humanos; justicia internacional y refugiados.

Durante los últimos 30 años, Human Rights Watch ha contribuido a la promoción del respeto por los derechos humanos mediante acciones como:

  • Encabezando una coalición internacional para presionar por la adopción de un tratado prohibiendo el uso de niños soldados.
  • Documentando los abusos cometidos por Estados Unidos en la "guerra contra el terror"; incluyendo detenciones secretas de la CIA, interrogatorio y entrega de prisioneros; la tortura de detenidos en Irak, Afganistán y Guantánamo; y la injusticia de los procesos judiciales en Guantánamo.
  • Trabajando para lograr un tratado general para la prohibición de las minas terrestres antipersonales.
  • Documentando las violaciones de las leyes de la guerra en numerosos conflictos como los de Afganistán, Bosnia, Chechenia, Colombia, República Democrática del Congo, Kosovo, Georgia, Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, Irak, Líbano, Somalia y Sudán.
  • Colaborando con tribunales internacionales de crímenes de guerra y aportando pruebas de abusos que llevaron a la condena de oficiales de la antigua Yugoslavia y Ruanda;
  • Ayudando a llevar a la luz los abusos cometidos en China antes de los Juegos Olímpicos de 2008;
  • Documentando las muertes y las lesiones de civiles a causa de las municiones de racimo en Kosovo, Afganistán, Irak, Líbano y Georgia, y contribuyendo a que se hiciera realidad el tratado internacional para la prohibición de estas armas.

"Instamos a todos los gobiernos, entre ellos el de Estados Unidos, a que firmen el nuevo tratado para la prohibición de las municiones de racimo en diciembre", dijo Roth, quien estará presente en la ceremonia para la firma el 3 de diciembre en Oslo.