Los asesinatos de dos dirigentes sindicales ocurridos en la última semana en Colombia subrayan la importancia que se procese judicialmente a los responsables de la violencia antisindical, dijo hoy Human Rights Watch.

Jairo Giraldo, dirigente del sindicato nacional de trabajadores de la fruta, y Leonidas Silva Castro, dirigente del sindicato de maestros, fueron asesinados en dos distintos incidentes. Los asesinos aún no han sido capturados y los motivos siguen siendo desconocidos.

“Colombia tiene una larga y terrible historia de asesinatos contra dirigentes sindicales, y un récord muy pobre cuando se trata de llevar ante la justicia a los responsables” dijo José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. “Para que el país pueda ofrecer las garantías mínimas de seguridad para la actividad sindical, las autoridades deben asegurarse que estos casos sean rigurosamente investigados y procesados.”

Veintiséis sindicalistas, incluyendo cinco dirigentes, han sido asesinados en Colombia este año, de acuerdo a la confederación de trabajadores más grande de Colombia, la Central Unitaria de Trabajadores. La Escuela Nacional Sindical, un destacado grupo dedicado a la promoción de los derechos laborales en Colombia, ha registrado más de 2,500 asesinatos de sindicalistas desde 1986. Aproximadamente 98 por ciento de estos asesinatos aún no ha sido aclarados.

Human Rights Watch señaló que los asesinatos son frecuentemente atribuidos a los escuadrones de la muerte de los paramilitares, cuyos líderes han reconocido explícitamente que han deliberadamente atacado y ejecutado a sindicalistas. También ha habido casos en los que las guerrillas de izquierda y los militares han estado comprometidos en el asesinato de sindicalistas. Es probable que algunos asesinatos sean el resultado de la delincuencia común.

Giraldo, uno de los dos sindicalistas asesinados la semana pasada, era dirigente de Sinaltraifrut, un sindicato de trabajadores de la fruta que trabajan en propiedades que, según informes de prensa, han sido confiscadas de sus dueños como consecuencia de investigaciones por tráfico de drogas. Giraldo se apartó de una federación de trabajadores más amplia, para apoyar el tratado de libre comercio entre Colombia y los Estados Unidos. El Vice Presidente de Colombia, Francisco Santos, ha atribuido su asesinato a grupos de extrema izquierda que no compartían sus puntos de vista.

Castro, la otra víctima reciente, era el presidente de la filial municipal de Villacaro del Sindicato de Maestros del Norte de Santander. El fue asesinado en su hogar el 2 de noviembre de 2007, después de participar en un evento vinculado a sus actividades sindicales.

“Asesinatos como estos producen en Colombia un efecto intimidante entre los sindicalistas,” dijo Vivanco. “Los trabajadores colombianos deberían poder ejercer, reclamar sus derechos y expresar sus puntos de vista sin temer por sus vidas,” señaló.