(Nueva York) – Para resolver su crisis de personal militar, el gobierno birmano está alistando de manera forzosa en sus fuerzas armadas a muchos niños, algunos de ellos de tan sólo 10 años de edad, según un informe de Human Rights Watch hecho público hoy.

Los reclutadores militares birmanos buscan niños con el fin de cubrir la incesante demanda de nuevos reclutas debido a su continua expansión militar, las elevadas tasas de deserción y la falta de voluntarios. Los grupos armados no estatales, incluyendo los grupos insurgentes de base étnica, también reclutan y usan a niños soldados, aunque en una proporción mucho menor.

“La brutalidad del gobierno militar de Birmania va más allá de su ofensiva violenta contra manifestantes pacíficos”, declaró Jo Becker, activista pro derechos de los niños de Human Rights Watch. “Reclutadores militares están literalmente comprando y vendiendo a niños para cubrir las tropas de las fuerzas armadas birmanas”.

El informe de 135 páginas: “Vendidos para ser soldados: el reclutamiento y uso de niños soldado en Birmania” (“Sold to Be Soldiers: The Recruitment and Use of Child Soldiers in Burma,”), basado en una investigación sobre Birmania, Tailandia y China, revela que reclutadores militares y facilitadores civiles reciben pagos en efectivo y otros incentivos por cada nuevo recluta, incluso si el recluta viola claramente las normas sobre edad mínima o estado de salud.

Un niño declaró a Human Rights Watch que fue reclutado de manera forzosa a los 11 años, a pesar de que medía sólo 1,3 metros (4’3”) y pesaba menos de 31 kilos (70 libras). Los oficiales de los centros de reclutamiento falsifican habitualmente los documentos de alistamiento para pretender que los niños tienen 18 años, la edad mínima legal para poder ser reclutado.

Los reclutadores buscan a niños en estaciones de tren y de autobús, mercados y otros lugares públicos, y a menudo amenazan con arrestarlos si se niegan a ingresar al ejército. Algunos niños son golpeados hasta que aceptan ser “voluntarios”.

“Los generales de mayor rango del gobierno toleran el reclutamiento descarado de niños y no sancionan a los responsables”, afirmó Becker. “En este contexto, los reclutadores militares trafican con los niños a voluntad”.

Los niños soldados reciben por lo general 18 semanas de entrenamiento militar. Algunos son enviados a situaciones de combate a los pocos días de su traslado a los batallones. Los niños soldados son obligados en ocasiones a participar en violaciones de derechos humanos, como en la quema de aldeas y el empleo de civiles en trabajos forzosos. Aquellos que tratan de escapar o desertar son golpeados, vueltos a reclutar a la fuerza o encarcelados.

Todos los ex soldados entrevistados por Human Rights Watch informaron de la presencia de niños en sus unidades de entrenamiento. Miles de niños forman parte de las tropas militares, aunque su proporción varía sustancialmente de un batallón a otro. En particular, en algunos batallones de nueva formación, los niños representan al parecer un elevado porcentaje de los soldados rasos.

Human Rights Watch expresó su preocupación por que la reciente ofensiva del ejército contra los monjes y los manifestantes civiles pueda hacer a los niños aún más vulnerables al reclutamiento.

“Incluso antes de la reciente ofensiva, muchos adultos jóvenes rechazaron ingresar al servicio militar debido a las duras condiciones, los bajos salarios y el maltrato por parte de oficiales superiores”, declaró Becker. “Después de desplegar a sus soldados contra los monjes budistas y otros manifestantes pacíficos, el gobierno puede tener aún más dificultades para reclutar voluntarios”.

En 2004, el gobierno militar, conocido como el Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo (CEPD), creó un comité de alto nivel para evitar el reclutamiento de niños en el ejército. Sin embargo, Human Rights Watch ha encontrado que, en la práctica, el comité no ha dado una solución eficaz al problema y ha dedicado la mayor parte de sus esfuerzos a denunciar reportes exteriores de reclutamiento de niños. Apenas el pasado mes de septiembre los medios de comunicación estatales anunciaron que el gobierno está trabajando para revelar que las acusaciones acerca del uso de niños soldados son “completamente falsas”.

“El comité gubernamental creado para tratar el problema del reclutamiento de niños es una farsa”, declaró Becker. “En lugar de denunciar informes sobre el reclutamiento de menores dignos de crédito, el gobierno debe enfrentar directamente el problema. Debe desmovilizar a todos los niños empleados en sus unidades y acabar por completo con el reclutamiento de menores”.

La mayoría de los 30 o más grupos armados no estatales de Birmania al parecer también reclutan y usan a niños soldados, aunque en una proporción mucho menor. Human Rights Watch estudió las políticas y prácticas de 12 grupos armados y descubrió que algunos de ellos, como el Ejército Karenni o el Ejército de Liberación Nacional Karen, han adoptado medidas para reducir el número de niños entre sus fuerzas. Otros, sin embargo, como el Ejército Democrático Budista Karen, el Ejército Estatal Unido de Wa y el Frente Popular de Liberación de las Nacionalidades Karenni, siguen reclutado y usando niños, en ocasiones mediante la imposición de cuotas de reclutamiento en las aldeas locales. Los niños soldados en las fuerzas armadas de estos grupos pueden llegar a tener tan sólo 11 o 12 años. Aunque algunos grupos armados se limitan a emplear a los niños soldados para tareas dentro sus campamentos, otros los despliegan en situaciones de combate.

En las próximas semanas, el grupo de trabajo sobre niños y conflictos armados del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estudiará las violaciones que afectan a los menores en Birmania, incluyendo el uso y el reclutamiento de niños soldados. El Secretario General de las Naciones Unidas ya ha señalado a las fuerzas armadas nacionales de Birmania en cuatro informes consecutivos al Consejo de Seguridad por violar las normas internacionales que prohíben el uso de niños soldados. El Secretario General también ha enumerado a diversos grupos armados de oposición como responsables.

El Consejo de Seguridad ha declarado en repetidas ocasiones que estudiará la imposición de sanciones específicas, incluyendo el embargo de armas y otras formas de asistencia militar, contra aquellas partes incluidas en la lista del Secretario General que se nieguen a terminar con el empleo de niños como soldados. Hasta la fecha, no ha adoptado ninguna medida en el caso de Birmania.

Human Rights Watch ha recomendado que el Consejo de Seguridad considere imponer medidas tales como prohibiciones al suministro de armas y asistencia militar, restricciones de viaje a los dirigentes del CEPD y limitaciones sobre el flujo de recursos financieros que recibe el CEPD.

“El Consejo de Seguridad debe cumplir su promesa de pedir cuentas a los responsables del reclutamiento y empleo de niños soldados”, dijo Becker. “Dado el pésimo historial de Birmania en lo que se refiere a los niños soldados, las sanciones contra el gobierno militar birmano está claramente justificadas”.

Testimonios del informe

“Llenaron los formularios y me preguntaron por mi edad, y cuando dije que tenía 16 años me abofeteó y me dijo: ‘Tienes 18. Responde que tienes 18’. Me preguntó de nuevo y dije: ‘Pero esa es mi verdadera edad’. El sargento preguntó: ‘Entonces ¿por qué te alistaste en el ejército?’ Y yo le contesté: “Fue contra mi voluntad. Me capturaron”. Y él dijo: ‘Está bien. Entonces cierra la boca’, y llenó el formulario. Lo único que quería era volver a casa y se los dije, pero se negaron. Les dije: ‘Entonces déjenme por favor hacer sólo una llamada telefónica, pero también se negaron a ello”.
—Maung Zaw Oo, describiendo la segunda vez que fue obligado a alistarse en el ejército, en 2005

“Los oficiales son corruptos y los batallones necesitan reclutar gente, así que hay un negocio. Los batallones sobornan a los oficiales de reclutamiento para que les proporcionen reclutas. La mayoría de ellos son menores, pero los oficiales de reclutamiento llenan los formularios por ellos y dicen que tienen 18”.
—Than Myint Oo, reclutado dos veces a la fuerza siendo niño

“No recuerdo cuántos años tenía la primera vez que entré en combate. Alrededor de 13. En aquella ocasión caímos en una emboscada de los karenni, y cuatro de nuestros soldados murieron. Tenía miedo, porque era muy joven, y traté de huir, pero [el] capitán gritó: ‘¡No huyas! ¡Si huyes, yo mismo te dispararé!’”
—Aung Zaw, describiendo la primera vez que entró en combate.

“Algunos realmente quieren alistarse, pero otros son obligados. Cada aldea tiene que enviar en cada ocasión a 10 personas. … La gente tiene que turnarse para mandar reclutas, así que algunos padres envían a chicos menores de 18 años. Tienen que cumplir con esta obligación y, si no lo hacen, el EDBK (Ejército Democrático Budista Karenni) puede causarles muchos problemas. No aceptan a personas que estén locas o enfermas, pero si eres normal tienes que ir, seas mayor o menor de 18. La edad no les importa”.
—Suboficial del Ejército Democrático Budista Karenni (EDBK).

“Es necesario que refutemos siempre las acusaciones [acerca del reclutamiento forzoso de niños soldados] sistemáticamente… [y] que proyectemos siempre ante la comunidad internacional los esfuerzos correctos que está haciendo el comité y refutemos acusaciones infundadas”.
—General Adjunto Thein Sein, en su discurso de clausura ante el Comité para la Prevención del Reclutamiento Militar de Menores de Edad, 2005.