(Lima) – Más de 65 gobiernos se reunieron en Lima del 23 al 25 de mayo de 2007 con el propósito de empezar a discutir los elementos de un nuevo tratado para prohibir las bombas de racimo que ocasionan daños inaceptables a la población civil. En la Conferencia de Lima sobre Bombas de Racimo, 28 países nuevos se han unido al proceso iniciado en la exitosa reunión que tuvo lugar en febrero en Oslo, donde 46 países acordaron concluir para el año 2008 un nuevo tratado sobre las bombas de racimo.

“Los gobiernos son conscientes de que deben actuar con rapidez a fin de evitar el futuro desastre que probablemente enfrentaremos si las bombas de racimo no son prohibidas”, dijo Steve Goose, director de la división de armas de Human Rights Watch. “Las bombas de racimo que no llegan a explotar ya están causando daños a miles de civiles cada año y, a menos que actuemos para prohibirlas, harán que la crisis de las minas antipersonales parezca pequeña en comparación”.

Las bombas de racimo (submuniciones) han sido colocadas por decenas o cientos en proyectiles de mortero, bombas o cohetes que han sido esparcidos de manera indiscriminada sobre territorios extensos, y en muchos casos no han explotado de inmediato. Las submuniciones no detonadas pueden permanecer latentes hasta que las personas, a menudo niños y niñas, las activan años después de que un conflicto ha concluido. Por lo menos, 75 países almacenan bombas de racimo que contienen miles de millones de submuniciones.

Antes de la conferencia de Lima, la Cluster Munition Coalition (Coalición sobre las Bombas de Racimo o CMC según sus siglas en inglés), que Human Rights Watch ayudo a fundar en 2003 y que hoy co-preside, advertió que ciertos países intentarían a debilitar cualquier futuro tratado sobre las bombas de racimo, sujetándolo a los procedimientos paulatinos de la Convención sobre ciertas Armas Convencionales (CCW).

“La CCW se ha convertido un proceso sin salida,” dijo Goose. “Lima ha demostrado que este nuevo proceso tiene el apoyo y el impulso necesario antes de que el problema eclipse la magnitud del problema global de las minas terrestres”.

El nuevo proceso tiene su reflejo en la campaña que resultó exitosamente en la prohibición de las minas antipersonales en 1997. El proceso seguirá con una serie de reuniones internacionales en Viena, Austria en diciembre del 2007; en Wellington, Nueva Zelanda en febrero del 2008; y en Dublín, Irlanda en mayo del 2008.