Los rebeldes armados que han ocupado Cap-Haïtien y otros pueblos haitianos no deben atacar a civiles, incluyendo a partidarios del Gobierno. También condenó los ataques armados de los partidarios del Gobierno contra las manifestaciones de la oposición política en Puerto Príncipe.

De acuerdo con las últimas noticias, los rebeldes armados en Cap-Haïtien han estado buscando los grupos leales al Presidente Jean-Bertrand Aristide, y algunos miembros de esas fuerzas han amenazado matar a los partidarios de su Gobierno.

Considerando los posibles altos niveles de la violencia, Human Rights Watch dijo que la comunidad internacional debería considerar el envío de fuerzas militares y policiales a Haití para proteger los derechos humanos de la población civil. Se ha tenido conocimiento de aproximadamente 70 personas muertas, sin considerar las decenas de heridos. El Presidente Aristide ha solicitado la presencia de fuerzas internacionales.

"Dado el horrible registro en derechos humanos de algunos de los líderes de las fuerzas rebeldes nos preocupa enormemente que aprovechen la oportunidad para tomar represalias", manifestó Joanne Mariner, subdirectora de la División de las Américas de Human Rights Watch. "A estas personas, conocidas por asesinatos y otros abusos durante la dictadura militar, no se les debe permitir que emprendan represalias violentas contra partidarios del Gobierno", agregó.

Las fuerzas rebeldes anunciaron que han organizado una manifestación para el próximo domingo en Puerto Principe, la capital haitiana, lo que suscita temores por el probable aumento de la violencia. Existe un gran número de los grupos pro-Aristide, conocidos como chimères, en Puerto Principe. Si las fuerzas rebeldes logran tomar control de la capital, hay un alto riesgo de que se capturaren y asesinen a miembros de estos grupos.

Ministros del Gobierno también han manifestado tener temor por posibles retaliaciones violentas y, según los informes de la prensa, están buscando resguardo en lugares escondidos.

Human Rights Watch enfatiza que los grupos a favor del gobierno también se distinguen por el uso de métodos violentos e ilegales. Con frecuencia, han atacado manifestaciones pacíficas de la oposición política en Puerto Príncipe, como ocurrió la semana pasada.

Temores a un derramamiento de sangre se han generado por los antecedentes de los líderes de los grupos rebeldes, que incluyen a Louis Jodel Chamblain y Jean-Pierre Baptiste (también conocido como Jean Tatoune). Chamblain, uno de los principales líderes del grupo paramilitar conocido como Frente Revolucionario para el Avance y Progreso Haitiano (Front révolutionnaire pour l'avancement et le progrès haïtien FRAPH), durante el régimen militar de 1991-1994, fue declarado culpable en ausencia en septiembre 1995 y condenado a cadena perpetua por el asesinato de Antoine Izméry, reconocido activista en democracia.

Tatoune, también líder del FRAPH, es uno de los responsables por la masacre de Raboteau en 1994, en la cual se asesinó a por lo menos 15 personas. Además, en el año 2000, en un juicio histórico, fue condenado por su participación en la masacre y sentenciado a cadena perpetua.

Según lo han manifestado los periodistas, menos de la mitad del país está bajo control del gobierno.