Cientos de miles de niños que trabajan en el campo están trabajando en condiciones peligrosas y extenuantes en Estados Unidos, denuncia Human Rights Watch en un informe publicado hoy.

La organización internacional de derechos humanos descubrió que los niños que trabajan en el campo suelen trabajar jornadas de 12 y 14 horas, y están expuestos al envenenamiento por pesticidas, enfermedades provocadas por el calor, lesiones y discapacidades para toda la vida. La gran mayoría de los niños que trabajan en el campo son latinos.

Las leyes que gobiernan el trabajo infantil en la agricultura son mucho menos estrictas que las relativas a otros sectores de la economía, dijo Human Rights Watch, y permiten que los niños trabajen a edades más tempranas, más horas y en condiciones más peligrosas, en comparación con los menores empleados en otros trabajos.

"El trabajo agrícola es la actividad más peligrosa donde pueden trabajar los niños en este país," dijo Lois Whitman, directora ejecutiva de la División de Derechos del Niño de Human Rights Watch. "Las leyes estadounidenses deben modificarse para que protejan la salud, la seguridad y la educación de todos los niños."

La ley federal de 1938 que rige este tipo de trabajo exime específicamente a los menores que trabajan en el campo de los requisitos sobre edad mínima y horario máximo que protegen a otros niños. En el ámbito estatal, 18 estados no tienen una edad mínima establecida para el trabajo agrícola, mientras en otros estados la edad mínima es sólo de nueve o diez años.

El informe, "Campo de lágrimas: Explotación infantil en la agricultura estadounidense," se concentra en los niños de 13 a 16 años. Algunos de estos jóvenes trabajadores dijeron a Human Rights Watch que llegan a trabajar hasta 70 u 80 horas a la semana. Con frecuencia, sus jornadas laborales empiezan antes del amanecer.

Partiendo de numerosas entrevistas con niños que trabajan en el campo y defensores de estos jóvenes, "Campo de lágrimas" concluye que:

Los menores que trabajan en el campo están habitualmente expuestos a pesticidas peligrosos y padecen irritaciones, dolores de cabeza, mareos, nausea y vómitos. Entre las consecuencias a largo plazo del envenenamiento por pesticidas están el cáncer, el daño cerebral y los problemas de aprendizaje y memorización.

Muchos jóvenes que trabajan en el campo se ven obligados a trabajar sin tener acceso a baños, instalaciones para lavarse las manos y agua potable adecuada, los tres requisitos sanitarios más fundamentales. La falta de instalaciones para el aseo contribuye al envenenamiento por pesticidas y las infecciones bacterianas, mientras la falta de agua potable adecuada puede provocar deshidratación y enfermedades relacionadas con el calor. Los niños suelen trabajar en los campos a temperaturas superiores a los 36 grados centígrados.

Los niños que trabajan en la agricultura sufren un gran número de lesiones producidas por cuchillos y equipo pesado. Los niños que trabajan en el campo constituyen el ocho por ciento de los menores trabajadores, pero sufren el 40 por ciento de los accidentes mortales en el trabajo infantil.

Las largas horas de trabajo interfieren en la educación de los niños que trabajan en los campos. Estadísticamente, sólo el 55 por ciento de los niños que trabajan en el campo de Estados Unidos terminan los estudios de secundaria. De las docenas de niños entrevistados por Human Rights Watch, casi todos habían abandonado los estudios durante al menos un período prolongado.

Los jóvenes que trabajan en el campo suelen ser engañados con respecto al salario, y muchos de ellos ganan mucho menos del salario mínimo. Algunos de los entrevistados por Human Rights Watch dijeron estar ganando sólo dos dólares por hora. Actualmente, el salario mínimo federal es de 5,15 dólares.

Human Rights Watch ha apelado al Congreso para que enmiende las leyes laborales de Estados Unidos con el fin de acabar con la discriminación a los niños que trabajan en el campo. La ley en cuestión es la Ley de Normas Laborales Justas (Fair Labor Standards Act, FLSA), que exime específicamente a los jóvenes que trabajan en el campo de los requisitos sobre salario mínimo y horario máximo que protegen al resto de los niños. En otras actividades, la FLSA prohíbe el empleo de niños menores de 14 años y limita la jornada laboral de los menores de 16 años a tres horas al día en época escolar. Además, la FLSA permite que los niños de 16 y 17 años trabajen en condiciones peligrosas en la agricultura; en el resto de las ocupaciones la edad mínima para el trabajo peligroso es 18 años.

"Un niño de 12 años puede trabajar un número ilimitado de horas en una finca, pero no se permite que trabaje las mismas horas en un restaurante de comida rápida," dijo Lee Tucker, consultora de Human Rights Watch y autora del informe. "No existe un buen motivo para tener ese doble rasero."

El año pasado, Estados Unidos fue uno de los primeros países en ratificar un nuevo tratado sobre las peores formas de trabajo infantil. El Congreso ha negado recientemente beneficios comerciales a los países en vías de desarrollo que incumplen el nuevo convenio internacional. Pero el mismo Estados Unidos lo está incumpliendo.

Human Rights Watch ha instado al Departamento de Trabajo (Department of Labor) a que sancione más enérgicamente las violaciones de las leyes ya vigentes, que incluyen los requisitos sobre salario mínimo, y a la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency) a que mejore la protección de los niños frente a la exposición a los pesticidas. La Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo (Occupational Safety and Health Administration) debe expandir la aplicación de los reglamentos sanitarios para el campo, dijo Human Rights Watch, y todos los Estados deben establecer o elevar la edad mínima para el trabajo agrícola al menos a los 14 años.