El Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. publicó el 10 de agosto un aviso que describe su intención de comprar guantes de descarga eléctrica por una suma de entre USD 10 y USD 20 millones para agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El “Emisor de Voltaje de Salida de Baja Intensidad”, al que el fabricante, Compliant Technologies, se refiere como “el G.L.O.V.E” (Generated Low Output Voltage Emitter), puede descargar una corriente eléctrica dolorosa cuando se aplica sobre la piel desnuda, y causar una “interferencia neuro periférica” que afecta el movimiento físico.
Debido a los posibles riesgos para la salud, Compliant Technologies recomienda que los guantes no se usen contra personas mayores, niños pequeños, personas embarazadas y personas con ciertas discapacidades. Todos estos son grupos contra los cuales el ICE ha aplicado anteriormente acciones de interceptación y detención.
El manual para usuarios de G.L.O.V.E. también describe varias consecuencias físicas potenciales de esta tecnología que podrían provocar muerte súbita.
Desde hace mucho tiempo se han empleado de manera abusiva dispositivos de electrochoque en todo el mundo, incluso como método de tortura y otros malos tratos. Ante estos riesgos, la Unión Europea ha establecido restricciones comerciales sobre estos dispositivos.
En 2023, la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la tortura determinó que las “armas de electrochoque por contacto directo” son “intrínsecamente crueles, inhumanas o degradantes”, y recomendó a los gobiernos que las prohibieran completamente.
La magnitud del daño potencial de esta tecnología en manos del ICE, una agencia abusiva que moviliza reclutas con capacitación mínima, podría ser considerable. La administración Trump ha llevado a cabo una campaña de detenciones masivas, y arrestó a decenas de miles de personas cada mes, muchas de ellas de manera ilegítima.
El ICE ha cometido abusos y actos de violencia generalizados contra inmigrantes y ciudadanos estadounidenses. Esto incluyó el uso ilegítimo de fuerza letal y excesiva, así como el uso peligroso de las llamadas armas “menos letales” desde corta distancia. Y las políticas de uso de la fuerza no han puesto fin a estas violaciones.
Dado el historial del ICE, sus agentes no deberían estar armados con ninguna tecnología sobre la cual haya un patrón debidamente documentado de uso abusivo.
El Congreso ha estado financiando al ICE con poca supervisión. Debe investigar urgentemente los planes de la administración de comprar guantes de electrochoque, los riesgos que entrañan y su potencial para el abuso.