Participantes en la Marcha contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia en Tegucigalpa, Honduras, el 17 de mayo de 2019.

© 2019 Mirte Postema/Human Rights Watch

La semana pasada, viajé a Honduras para documentar hechos de violencia contra lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero (LGBT). Abunda la violencia, según sostienen activistas LGBT hondureños, pero también hay muchas historias de valentía, orgullo y resistencia.

Estas historias se hicieron sentir el viernes pasado en las calles de Tegucigalpa, la capital, cuando cerca de 350 hondureños marcharon hacia la plaza principal de la ciudad para celebrar el Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia (IDAHOBIT). ¿Cuáles fueron los reclamos más comunes, además de que cese la violencia? El reconocimiento legal de la identidad de género de las personas trans, y que se ponga fin a la prohibición de matrimonio y la oportunidad de adopción para las parejas del mismo sexo.

Los activistas están trabajando de distintas formas para generar cambios.

En marzo de 2018, Indyra Mendoza, coordinadora de la Red Lésbica CATTRACHAS, presentó un recurso ante la Corte Suprema contra la inacción del Estado, que no ha establecido un proceso para que las personas trans puedan cambiar su nombre y género en documentos oficiales. Cuestionó además los artículos constitucionales que prohíben a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio y adoptar hijos. En julio de 2018, Donny Reyes, coordinador de la Asociación LGBT Arcoiris, y Alex Sorto, director ejecutivo de Somos CDC, también interpusieron un recurso de inconstitucionalidad sobre el matrimonio igualitario y la adopción.

Ambos recursos todavía no han sido resueltos por la Corte Suprema hondureña, que se prevé que se pronuncie más adelante este año.

Sin embargo, los hondureños también están trabajando para promulgar cambios normativos en el Congreso. Las organizaciones de la sociedad civil Cozumel Trans y Colectivo Unidad Color Rosa han presentado al Congreso un proyecto de ley de identidad de género, que contemplaría la posibilidad de cambiar el nombre y los marcadores de género. El proyecto todavía no ha sido discutido.

A su vez, CATTRACHAS está litigando tres casos en el sistema interamericano de derechos humanos con el objeto de generar cambios a nivel nacional. Dos de estos casos señalan la responsabilidad del Estado por la violencia endémica contra las mujeres trans en Honduras. A principios de este mes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos remitió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos un caso sobre la impunidad con respecto al homicidio de Vicky Hernández, una mujer trans, ocurrido en 2009. Se espera el fallo de la corte para el 2020, lo cual será vinculante para Honduras. También tramita ante la comisión un caso similar sobre el asesinato de Leonela Zelaya en 2004. A su vez, se encuentra pendiente la determinación de admisibilidad de un caso sobre el derecho a cambiar de nombre.

Tras una semana de escuchar incontables relatos de violencia, discriminación y exclusión, la marcha que tuvo lugar en Tegucigalpa con ocasión del IDAHOBIT me permitió ver otra realidad poderosa: la resiliencia y la determinación de los activistas LGBT en Honduras.