La escasez de mujeres no es un tema que debería sernos indiferente
por Heather Barr

Women hold children's' hands as they wait to cross a street after school in downtown Shanghai September 12, 2014.

© 2014 Reuters

En los años 80 y 90, la revista Newsweek difundió entre las mujeres estadounidenses la “alegre” noticia de que tenían más probabilidades de ser asesinadas por un terrorista que de encontrar un marido después de los 40 años. Supuestamente había demasiadas mujeres y pocos hombres, y las mujeres resultaban las perdedoras. Y por supuesto, permanecer soltera era un destino terrible.

La Organización Mundial de la Salud calcula que la proporción natural de sexos al nacer es de aproximadamente 105 niños por cada 100 niñas y en una sociedad es mejor tener un número igual de hombres y mujeres. Aunque necesitamos a unos cuantos hombres más para mantener el equilibrio, ya que los hombres mueren antes. 

En este momento, gracias a una delicada e indeseada situación, estamos descubriendo el grave efecto de lo que pasa cuando la proporción de sexos se sale de control,. En los dos países más poblados del mundo, China e India, existe una grave escasez de mujeres. 

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¿Pueden los algoritmos salvarnos del error humano?
por Dinah PoKempner

Sophia the Robot, Chief Humanoid, Hanson Robotics & SingularityNET, on the Centre Stage during the opening day of Web Summit 2017 at Altice Arena in Lisbon

Stephen McCarthy/Creative Commons

Hay pruebas suficientes de que el juicio humano se puede ver nublado por las emociones humanas, prejuicios o incluso niveles bajos de azúcar en la sangre, y de que esto puede tener graves consecuencias para el respeto de los derechos humanos.

Durante siglos, el derecho ha tenido esto en cuenta, formulando estándares como el hombre (o la mujer) “razonable”, o haciendo concesiones para la capacidad disminuida. La investigación sobre el sesgo cognitivo está en auge.

Por esta razón, muchos celebran nuestra creciente confianza en el análisis de grandes bases de datos y los algoritmos para ayudar (o incluso reemplazar) la toma de decisiones humana predictiva. Las herramientas de aprendizaje automático pueden discernir y aprender de patrones en datos masivos que la mente humana no puede procesar. Dichos procesos pueden resultar en autos que se conducen solos más seguros, diagnósticos médicos más precisos, o incluso mejores estrategias militares, y esto podría salvar muchas vidas.

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Las atrocidades como la “nueva normalidad
por Philippie Bolopion

Rohingya refugees gather behind a barbed-wire fence in the “no-man’s land” border zone between Myanmar and Bangladesh, April 25, 2018.

© 2018 Ye Aung Thu/AFP/Getty Images

No hay desafío más abrumador para el movimiento por los derechos humanos que tratar de salvar a los civiles de la letanía de los abusos asociados con los conflictos violentos de nuestros tiempos, aquellos que se están cobrando la vida de cientos de miles de personas y que empujan a millones a huir, atravesando fronteras internacionales. Donde antes hubo indignación y llamamientos a la acción, ahora se ha establecido la complacencia. ¿Cómo hemos llegado a esto?

Durante un tiempo, el mundo parecía determinado a poner fin a los crímenes más horrendos que enfrenta la humanidad. Impulsado por el  final de la Guerra Fría e indignado ante el genocidio en Ruanda y la depuración étnica en Bosnia, nació un movimiento global en el nuevo milenio cuya bandera era un poderoso grito de guerra, que hacía eco al de los sobrevivientes del Holocausto: “Nunca más”. Sus ideas eran radicales en ese momento: ningún gobierno debía esconderse detrás de su soberanía para masacrar a su propio pueblo y ningún jefe de Estado iba a estar por encima de la ley.

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A medida que China aprieta el puño, las instituciones globales se quedan sin aire
por Sophie Richardson

Presiden Republik Rakyat Tiongkok Xi Jinping menyampaikan pidato di Palais des Nations di Perserikatan Bangsa-bangsa di Jenewa, 18 Januari 2017. 

© 2017 Denis Balibouse/Reuters

Cuatro décadas después de que Beijing lanzara su llamada era de “reforma y apertura”, las autoridades chinas se muestran cada vez menos tolerantes dentro de sus fronteras con las opiniones críticas y la participación política.

Pero las personas fuera de China aún no parecen darse cuenta de que sus derechos humanos también pueden verse amenazados a medida que aumenta el poder de Beijing.

En los años 90 y 2000, el objetivo de China era en gran medida inmunizarse de las críticas en los foros clave de las Naciones Unidas. Pero en los últimos años, Beijing también ha tratado de expandir su influencia e imponer sus estándares y políticas en las instituciones internacionales de derechos humanos más importantes, debilitando algunos de los únicos medios de rendición de cuentas y justicia disponibles para las personas de todo el mundo. 

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Vivir más tiempo, pero encerrados: cómo ayudar a las personas mayores a permanecer conectadas y en casa 
por Bethany Brown

Corridor in a care facility for older people. 

© Flickr

Estamos viviendo más tiempo que nunca. Los expertos estiman que más de un tercio de todos los bebés nacidos en países ricos en 2012 vivirán para celebrar al menos 100 cumpleaños. La esperanza de vida en todas las regiones del mundo está aumentando. Las Naciones Unidas calculan que en Asia, donde viven la mayoría de las personas mayores del mundo, se han sumado en las últimas décadas casi 30 años a la esperanza de vida. Se proyecta que África experimente lo mismo para el año 2050.

Un cambio social tan grande nos obliga a reflexionar sobre lo que significa vivir una vida independiente y digna como persona mayor. ¿Debería nuestro disfrute de los derechos humanos fundamentales disminuir con la edad? La respuesta es “no”.

Las personas mayores tienen el derecho a vivir independientemente en sus comunidades en igualdad de condiciones que todos los demás, con apoyo si es necesario. Pero en este momento, el envejecimiento o la discriminación contra las personas en función de su edad, persiste en todas las sociedades y, a menudo, motiva decisiones políticas que socavan los derechos humanos. 

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Atrapados entre fuerzas: convencer a las “potencias medias” para que combatan a los autócratas pese al alto costo
por Farida Deif

Prince Mohammed bin Salman Al Saud, Crown Prince of the Kingdom of Saudi Arabia, attends a bilateral meeting with United Nations Secretary-General Antonio Guterres in the Executive Suite at UN Headquarters in New York.

© 2018 Albin Lohr-Jones/Pacific Press/LightRocket via Getty Images

En un sofocante clima político dominado por autócratas susceptibles, los gobiernos que critican el historial de derechos humanos de otro país corren el riesgo de pagar un precio cada vez más alto.

En agosto, un tuit rutinario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá que pedía la liberación de las defensoras de los derechos de las mujeres sauditas desencadenó una crisis diplomática en toda regla: Arabia Saudita no tardó en tomar represalias expulsando al embajador de Canadá en Riad y congelando todo el comercio y las inversiones bilaterales.

La reacción saudí debería alarmar a los gobiernos respetuosos de los derechos, así como al movimiento de derechos humanos. Hoy en día, los gobiernos represivos como Arabia Saudita no sólo silencian brutalmente a sus propios defensores de los derechos humanos, sino que también intentan sofocar las críticas de otros Estados de sus acciones abusivas. 

 

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