Actualizado el 8 de marzo de 2017

¿Qué es la “Política de Ciudad de México” de Trump, también conocida como “Ley Mordaza Global”?

El 23 de enero de 2017, el presidente de Estados Unidos Donald Trump emitió un “Memorando Presidencial sobre la Política de Ciudad de México”. Esta disposición restablece y amplía drásticamente la “Política de Ciudad de México” adoptada por anteriores gobiernos republicanos desde 1984.

Desde 1973, la legislación federal ha prohibido usar asistencia exterior estadounidense para actividades relacionadas con el aborto[1]. Esta norma va más allá, y exige a organizaciones extranjeras que reciban asistencia exterior del gobierno estadounidense para todo tipo de programas de salud —que probablemente incluyan desde el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del SIDA (US President’s Emergency Plan for AIDS Relief, PEPFAR)[2] hasta programas de vacunación— certificar que no usan sus propios fondos no estadounidenses para:

  • brindar servicios de aborto,
  • asesorar a pacientes sobre la posibilidad de aborto o derivarlas para un aborto, o
  • promover la liberalización de leyes de aborto.

Esta política se conoce además ampliamente como “Ley Mordaza Global”, debido a las restricciones que impone a cómo las organizaciones utilizan sus propios fondos, que no han sido aportados por el gobierno estadounidense, incluso limitando las conversaciones que los proveedores de salud pueden mantener con sus pacientes e impidiendo que exijan cambios legales en sus propios países.

¿Qué significa esto en la práctica?

Por ejemplo, si una organización no gubernamental destina el 50% de su presupuesto a servicios de salud sexual y reproductiva, incluido el asesoramiento o los servicios vinculados con aborto usando sus propios fondos no estadounidenses, pero recibe el otro 50% de su presupuesto de EE. UU. y lo aplica a suministrar vacunas a bebés, suplementos nutricionales o tratamiento para el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis (TB), esa organización ahora debe optar entre perder el financiamiento estadounidense o restringir o interrumpir sus programas de salud reproductiva.

De un modo u otro, los servicios de salud en comunidades con recursos insuficientes se verán menoscabados. Durante la aplicación de versiones anteriores de la Ley Mordaza Global, las organizaciones que optaron por perder el financiamiento estadounidense tuvieron que reducir el personal, los servicios y, a veces, cerrar sus clínicas. Por otra parte, los proveedores de salud en organizaciones que cumplieron las restricciones para conservar los fondos estadounidenses han señalado haber sido testigos de casos de mujeres que mueren a causa de abortos inseguros mientras ellos estaban “amordazados”, es decir, impedidos de brindar información completa y precisa a las pacientes y de promover cambios a leyes sobre aborto restrictivas.

Por ejemplo, en 2009 Human Rights Watch comprobó que la norma afectaba al financiamiento proporcionado a Perú para salud materna, dado que no permitía financiar a organizaciones que lo usaran para practicar o brindar información sobre lo que en Perú se denominan abortos terapéuticos, es decir, los abortos que tienen por objeto preservar la salud de la madre o que se realizan debido a una malformación del feto que lo haga inviable.

¿Por qué la versión de Trump de esta norma es mucho peor que las anteriores, y por qué los defensores de la salud sostienen que sus efectos son devastadores?

En gobiernos republicanos anteriores, las restricciones de la Política de la Ciudad de México se aplicaban específicamente a fondos estadounidenses de planificación familiar, por un valor de aproximadamente USD 575 millones.

La política de Trump extiende las restricciones a la totalidad de la asistencia mundial estadounidense en salud, que podrían ser fondos de hasta USD 9.500 millones para planificación familiar, salud materna e infantil, nutrición, VIH/SIDA (incluido el PEPFAR), enfermedades infecciosas, malaria, TB y enfermedades tropicales desatendidas. Por el momento se desconocen los efectos para estos programas, pero se prevé que la medida causará graves perjuicios.

  • Estados Unidos, como mayor donante global en el área de salud, estará obstaculizando el progreso en materia de resultados de salud en vez de facilitar mejoras.
  • Las mujeres y jovencitas en aproximadamente 60 países de ingresos bajos y medios tendrán menor acceso a anticoncepción, lo cual redundará en más embarazos no deseados y más abortos, con frecuencia inseguros.
  • Las restricciones conllevarán un aumento de las muertes maternas, tanto debido a abortos inseguros como a un incremento de los embarazos no planificados en sitios donde los índices de mortalidad materna ya son elevados.
  • Los programas de salud que se queden sin fondos estadounidenses podrían verse obligados a cancelar servicios relacionados con la salud de recién nacidos, niños pequeños y niños en general, incluidas vacunaciones, prevención y tratamiento del VIH/SIDA, la malaria y la TB, así como programas de nutrición.
  • La restricción convierte a fondos de salud necesarios en un instrumento para limitar las expresiones y las acciones de activistas y proveedores de salud en otros países, al impedirles difundir información de salud sobre aborto o hablar sobre posibles reformas a las leyes de aborto sin perder los fondos estadounidenses.

¿Cuándo y cómo entra en vigor la Ley Mordaza Global?

La Ley Mordaza Global ampliada por Trump tendrá un impacto progresivo. Las organizaciones extranjeras que reciban fondos estadounidenses deberán optar entre perder el financiamiento procedente de EE. UU. o aceptar las restricciones al momento de la renovación de los contratos, estableciendo nuevos acuerdos de financiamiento, o durante la enmienda de un acuerdo de financiamiento existente. No obstante, es posible que ya esté teniendo un efecto amedrentador, ya que las organizaciones podrían estar limitando sus actividades anticipándose a las nuevas restricciones.

¿Por qué la atención de la salud sexual y reproductiva es tan importante?

Las mujeres y las jovencitas tienen el derecho humano —protegido conforme al derecho internacional— de tomar sus propias decisiones con respecto a si desean tener hijos, la cantidad de hijos y en qué momento de la vida hacerlo. Los embarazos no deseados pueden afectar a muchos otros derechos, como interrumpir la educación de las niñas, contribuir al matrimonio infantil, provocar problemas de salud o poner en riesgo la vida de la mujer.

¿Qué se puede hacer?

Una prioridad es achicar el déficit de financiamiento para los servicios integrales de salud sexual y reproductiva y apoyar a organizaciones que brindan estos servicios, incluido el aborto seguro y legal. Concretamente, la Ley Mordaza Global de Trump generará un déficit de financiamiento para algunas organizaciones que brindan los servicios de mayor calidad en algunas de las comunidades y países con menos recursos. El déficit de financiamiento dejado por EE. UU., el principal proveedor de asistencia de salud en el mundo, será casi imposible de cubrir, y por ello será vital aumentar y diversificar el financiamiento de otras fuentes.

El gobierno holandés ha creado una iniciativa de financiamiento internacional para apoyar a organizaciones afectadas por la Ley Mordaza Global, denominada “She Decides [Ella Decide]”. En el marco de una primera cumbre organizada por Bélgica, Dinamarca, los Países Bajos y Suecia el 2 de marzo de 2017, se comprometieron fondos por cerca de USD 190 millones.

Como estrategia a largo plazo, existe un proyecto legislativo estadounidense, denominado Ley Ella (HER Act), derogaría en forma permanente la Política de la Ciudad de México (Ley Mordaza Global). Si bien es altamente improbable que se sancione durante el gobierno actual, está recibiendo apoyo creciente y podría ser impulsada como una solución duradera más adelante.


[1] La “Reforma Helms” de 1973 a la Ley de Asistencia Exterior (Foreign Assistance Act) prohíbe el uso de fondos estadounidenses para solventar “la práctica del aborto como método de planificación familiar”.

[2] El PEPFAR es la iniciativa del gobierno estadounidense sobre VIH/SIDA, y es el principal componente de la Iniciativa de Salud Global del Presidente.