(Ginebra) – En 2015, las municiones en racimo han sido utilizadas en Libia, Sudán, Siria, Ucrania y Yemen, causando daños inaceptables a civiles, dijo hoy Human Rights Watch durante la presentación del documento Monitor de Municiones en Racimo 2015. Ninguno de los países anteriormente mencionados se ha sumado al tratado que prohíbe el uso de estas armas.

Monitor de Municiones en Racimo 2015 es un informe global que evalúa la adhesión a la Convención sobre Municiones en Racimo de 2008. El tratado ha traído significativos avances en la erradicación de estas armas conforme más naciones se suman y destruyen rápidamente sus reservas.

“Las municiones en racimo son armas prohibidas que nadie debería utilizar bajo ninguna circunstancia debido a los daños que provocan a los civiles tanto en el momento del ataque como mucho después”, dijo Mary Wareham, directora de incidencia de la división de armas de Human Rights Watch y una de las editoras del informe. “Aquellos que utilizan municiones en racimo deberían parar inmediatamente y adherirse sin demora a su prohibición internacional”.

En una preocupante iniciativa, Australia, Canadá y el Reino Unido – países parte del tratado – están proponiendo diluir el lenguaje que condena el uso nuevo de las municiones en racimo en los borradores de los documentos que serán emitidos por la Primera Conferencia de Revisión de la Convención. La conferencia, que tuvo lugar cinco años después de que entrara en vigor el tratado, se celebrará del 7 al 11 de septiembre en Dubrovnik, Croacia.

Las municiones en racimo son armas prohibidas que nadie debería utilizar bajo ninguna circunstancia debido a los daños que provocan a los civiles tanto en el momento del ataque como mucho después. Aquellos que utilizan municiones en racimo deberían parar inmediatamente y adherirse sin demora a su prohibición internacional.

Mary Wareham

Directora de incidencia de la división de armas de Human Rights Watch y una de las editoras del informe

La Convención sobre Municiones en Racimo ha prohibido estas armas debido al efecto indiscriminado y extendido que implican al momento de su uso y al peligro a largo plazo que representan para la población civil. Las municiones en racimo pueden ser lanzadas por sistemas de artillería y proyectiles o ser arrojadas desde el aire. Normalmente estallan antes de tocar la superficie y dispersan decenas o incluso cientos de pequeñas cargas explosivas en un área del tamaño de un campo de fútbol. Las submuniciones de las bombas de racimo a menudo no detonan con el primer impacto, convirtiéndose así en minas terrestres que representan una amenaza hasta que son despejadas y destruidas.

Monitor de Municiones en Racimo 2015 es el informe anual que elabora la Coalición contra las Municiones en Racimo (CMC), la coalición global de organizaciones no gubernamentales fundada por Human Rights Watch junto con otros actores. Human Rights Watch lidera la labor de la Coalición contra las Municiones en Racimo en lo que respecta a monitorear el cumplimiento de las disposiciones del tratado que prohíben el uso, la producción, la comercialización y el almacenamiento de municiones en racimo.

Según el informe, no ha habido denuncias o alegaciones confirmadas de nuevo uso de las municiones en racimo por cualquiera de los Estados Parte de la Convención desde que entró en vigor el 1 de agosto de 2010. Sin embargo, las municiones en racimo se han utilizado en siete países desde 2010, incluyendo cinco en 2015:

  • Tailandia disparó bombas en racimo contra Camboya durante los enfrentamientos fronterizos en febrero de 2011;
  • A principios de 2015, fueron lanzadas bombas en racimo sobre dos lugares en Libia, pero no fue posible determinar la responsabilidad de manera concluyente. Anteriormente, en abril de 2011, las fuerzas gubernamentales libias leales a Muammar Gaddafi dispararon  proyectiles de mortero con municiones en racimo en la ciudad de Misrata;
  • Bombas en racimo fueron lanzadas cerca de la ciudad de Bor, en Sudán del Sur, a principios de 2014, pero no se sabe con seguridad quién fue el responsable de su uso;
  • Las fuerzas armadas de Sudán utilizaron bombas en racimo arrojadas desde el aire en la provincia sureña de Kordofan en el primer semestre de 2015, y previamente en 2012;
  • Las fuerzas del gobierno sirio comenzaron a utilizar bombas en racimo lanzadas desde el aire a mediados de 2012 y después cohetes con municiones en racimo en ataques que se creen que podrían continuar, por su parte, el grupo extremista Estado Islámico (también conocido como ISIS) utilizó cohetes con municiones en racimo en la segunda mitad de 2014;
  • Las fuerzas gubernamentales ucranianas y las fuerzas antigubernamentales respaldadas por Rusia utilizaron cohetes con municiones en racimo en las provincias de Donetsk y Luhansk, en el este de Ucrania, en ataques que empezaron en 2014 y cesaron después de un alto el fuego en febrero de 2015;
  • Uno o más miembros de la coalición encabezada por Arabia Saudita ha utilizado municiones en racimo disparadas vía terrestre y desde el aire en el norte de Yemen desde marzo de 2015 en operaciones contra las fuerzas houthis, también conocidas como Ansar Allah.

La Convención sobre Municiones en Racimo requiere que cada Estado Parte haga “todos los esfuerzos posibles por desalentar a los Estados no Parte (…) de utilizar municiones en racimo”. Más de 140 países han condenado el nuevo uso de las municiones en racimo, incluidos más de 48 Estados no Parte. La mayoría condenó su uso a través de declaraciones nacionales, así como adhiriéndose a resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad de la ONU y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Un total de 117 países se han suscrito o adherido a la Convención sobre Municiones en Racimo de 2008, que prohíbe el uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de municiones en racimo. El tratado también exige la remoción de restos de dichas municiones en un plazo de 10 años y obliga a brindar asistencia a las víctimas de estas armas. De estos países, 95 son Estados Parte que han quedado jurídicamente obligados a cumplir todas las disposiciones de la Convención, mientras que los otros 22 participantes han firmado el tratado pero aún no lo han ratificado.

Desde septiembre de 2014, Belice, Guyana, Palestina y Eslovaquia se han adherido a la convención, mientras que los signatarios Canadá, República del Congo, Guinea, Islandia, Paraguay, Ruanda y Sudáfrica han completado el proceso de ratificación.

Según se indica en el documento Monitor de Municiones en Racimo 2015, los Estados Parte han destruido hasta el momento un total de 1,3 millones de municiones en racimo que contenían aproximadamente 160 millones de submuniciones. Esto equivale a la destrucción del 88 por ciento de las municiones en racimo y el 90 por ciento de las submuniciones que los Estados Parte del tratado declararon mantener en reserva. Tan sólo en 2014 se destruyeron 121.000 municiones en racimo y 16,4 millones de submuniciones en Francia, Alemania, Italia, Mozambique, Suiza y otros Estados Parte. Japón completó la destrucción de sus reservas en febrero, mientras que Canadá completó ese proceso en 2014 antes de ratificar la convención en marzo de 2015.

La mayoría de los países que se suscribieron al tratado pero que aún no han ratificado la Convención sobre Municiones en Racimo están en el proceso de ratificación bajo sus leyes nacionales. Colombia, la República Democrática del Congo (RDC), Madagascar y Somalia, países que han firmado el tratado, parecen ser los que están más cerca de completar la ratificación.

“El nuevo uso de municiones en racimo ha provocado una fuerte reacción por parte de otros países, indicando que el estigma contra estas armas continua creciendo conforme se fortalece el tratado que las prohíbe”, dijo Wareham. “Los países que se preocupan por proteger a su población civil deben condenar cualquier uso de municiones en racimo y presionar a los que las sigan utilizando para que respeten y se adhieran a la convención”.