Abdullah Muhammad al-Tisi de Yakla sostiene una foto de su hijo Ali Abdullah Mohammed al-Tisi, asesinado durante el ataque perpetrado por un avión no tripulado de EE.UU. en las afueras de Rad `a, Yemen el 12 de diciembre de 2013.

© 2013 Human Rights Watch

Un ataque letal perpetrado contra una caravana de vehículos que celebraba una boda en Yemen en diciembre de 2013 genera profundas dudas de que las fuerzas estadounidenses estén cumpliendo la política del presidente Barack Obama en materia de ejecuciones selectivas, indicó Human Rights Watch en un informe difundido hoy.

El informe de 28 páginas, denominado “A Wedding That Became a Funeral: US Drone Attack on Marriage Procession in Yemen” (Boda convertida en funeral: ataque estadounidense con drones a caravana durante una boda en Yemen), insta al gobierno estadounidense a investigar el ataque, publicar sus conclusiones y adoptar medidas en caso de que haya habido irregularidades.

El ataque del 12 de diciembre provocó la muerte de 12 hombres e hirió al menos a otras 15 personas, incluida la novia. Funcionarios estadounidenses y yemeníes indicaron que los fallecidos eran miembros del grupo armado Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), pero testigos y familiares dijeron a Human Rights Watch que las víctimas eran civiles. En un significativo discurso trasmitido en mayo, Obama indicó que la política estadounidense exige una “certeza casi absoluta” de que no se causarán daños a civiles durante los ataques selectivos.

“La negativa de EE. UU. a explicar el mortal atentado contra una procesión que celebraba un enlace matrimonial permite cuestionar seriamente que el gobierno esté cumpliendo su propia política sobre ejecuciones selectivas”, observó Letta Tayler, investigadora sénior sobre terrorismo y lucha antiterrorista de Human Rights Watch y autora del informe. “Todos los yemeníes, y en particular los familiares de las víctimas fatales y los heridos, merecen recibir explicaciones de por qué esta boda se transformó en un funeral”.

La procesión, integrada por 11 vehículos que transportaban a los recién casados hasta la población del novio, en las afueras de la ciudad yemení de Rad’a, fue alcanzada por cuatro misiles Hellfire que destruyeron una camioneta pick-up y causaron daños en otros vehículos próximos. Varios testigos y una fuente yemení en el gobierno indicaron que tres o cuatro hombres lograron descender raudamente de la camioneta antes del impacto. Funcionarios estadounidenses y yemeníes, que pidieron que no se difundiera su identidad, señalaron que el objetivo se encontraba entre la lista de los “terroristas más buscados” de Yemen, pero que logró escapar a pesar de haber resultado herido. Un funcionario del gobierno yemení indicó que otro hombre que escapó también se encontraba en la lista de “terroristas más buscados” de ese país.

Estados Unidos no ha reconocido oficialmente el ataque. Ni Estados Unidos ni Yemen han ofrecido información concreta, como grabaciones de video registradas por las aeronaves no tripuladas, para respaldar su descripción sobre las circunstancias o los objetivos.

Testigos y familiares dijeron a Human Rights Watch que no había miembros de AQPA en la procesión y proporcionaron los nombres y otros datos de las víctimas fatales y los heridos. Según contaron, entre los muertos se encontraba el hijo adulto del novio, y la novia habría sufrido heridas superficiales en el rostro. El gobernador y jefe militar local se refirió al saldo de víctimas como un “error” y dispuso la entrega de dinero y fusiles a los familiares de los fallecidos y los heridos, un gesto de disculpa que se ofrece tradicionalmente en Yemen.

“Las acciones de las autoridades locales, sumadas a las versiones de los testigos, sugieren que al menos algunos de los muertos y heridos eran civiles”, expresó Tayler. “Si había miembros de Al Qaeda en la procesión en la Península Arábiga, Estados Unidos debe explicar quiénes eran y por qué se convirtieron en objetivos legítimos”.

En su anuncio sobre las ejecuciones selectivas pronunciado en mayo, Obama también señaló que la política estadounidense exige una “certeza casi absoluta” de que el objetivo estuviera presente, representa una amenaza “continua e inminente” para Estados Unidos, y no existe una posibilidad viable de arresto. Human Rights Watch indicó que EE. UU. no ha demostrado que el ataque reúna estos criterios.

El ataque a la caravana durante la boda posiblemente también haya constituido una transgresión del derecho de guerra, al no discriminar entre combatientes y civiles, o provocar daños a civiles que no guardan proporción con la ventaja militar esperada. Estados Unidos debería investigar si se configuraron violaciones del derecho de guerra y dar a conocer sus conclusiones.

Si los miembros de AQPA se sumaron deliberadamente a la caravana para evitar ser atacados, habrían cometido una violación del derecho de guerra al usar “escudos humanos”. Sin embargo, esto no justificaría un ataque indiscriminado ni desproporcionado por parte de las fuerzas estadounidenses.

“En vez de infundir confianza en que las ejecuciones deliberadas son lícitas y acordes con la política estadounidense, el silencio del gobierno de Obama no hace más que profundizar el estado de preocupación”, aseveró Tayler. “Al no abordar los daños posiblemente causados a civiles, EE. UU. se expone a que los aliados yemeníes se conviertan en enemigos”.