Una mujer de Sri Lanka sostiene una pancarta frente a la Embajada de Arabia Saudita en protesta por la sentencia de muerte contra Rizana Nafeek en Colombo, el 9 de noviembre de 2010.

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Actualización: El 9 de enero, el ministerio del interior de Arabia Saudita anunció la ejecución de Rizana Nafeek, una trabajadora doméstica de Sri Lanka acusada de asesinar a un bebé bajo su cuidado en 2005, cuando ella tenía 17 años.

Human Rights Watch condena fuertemente esta ejecución.

“Arabia Saudita es uno de solo tres países que ejecutan personas por crímenes que cometieron cuando eran menores,” dijo Nisha Varia, investigadora sénior de mujeres en Human Rights Watch. “Rizana Nafeek es otra víctima de las profundas fallas del sistema judicial de Arabia Saudita”.

(Nueva York, 9 de enero de 2013) – El rey Abdullah y el ministro del interior de Arabia Saudita deben detener la ejecución de Rizana Nafeek, una trabajadora doméstica de Sri Lanka condenada por matar a un bebé bajo su cuidado cuando tenía 17 años, señaló hoy Human Rights Watch. Según fuentes del Gobierno de Sri Lanka, el Ministerio del Interior de Arabia Saudita, bajo la dirección del príncipe Mohammed bin Nayef bin Abdul Aziz, ha dictado órdenes para que se ejecute a Nafeek.

De acuerdo con el sistema de qisas (represalias) que rige los casos de asesinato en Arabia Saudita, los padres del bebé todavía puede conceder un indulto a Nafeek o reclamar una indemnización por derramamiento de sangre.

“El monarca y el ministro del interior saudíes deben suspender inmediatamente las órdenes de ejecución contra Rizana Nafeek”, dijo Nisha Varia, investigadora principal sobre derechos de la mujer de Human Rights Watch.  “Los funcionarios saudíes deben reunirse a continuación con la familia del bebé y las autoridades de Sri Lanka para asegurarse de que no se vuelva a considerar la pena de muerte”.

El 6 de enero de 2013, el presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, envío un llamamiento al rey Abdullah para pedirle que suspendiera la ejecución hasta que se pudiera llegar a un acuerdo entre la familia del bebé y un comité de reconciliación saudí.

Nafeek llevaba trabajando dos semanas en Arabia Saudita en 2005 cuando el bebé de cuatro meses de la familia Utaibi murió bajo su cuidado. Nafeek se retractó de una confesión que, según dijo, había hecho bajo presión, y afirma que el bebé se ahogó por accidente cuando bebía de un biberón. Las autoridades tienen encarcelada a Nafeek en la prisión de Dawadmi desde 2005.

En anteriores entrevistas con funcionarios de la Embajada de Sri Lanka y los artículos de Arab News ,Human Rights Watch encontró que hubo problemas graves con el acceso a abogados e intérpretes competentes d urante el interrogatorio y el juicio de Nafeek. Nafeek no tuvo acceso a asesoramiento legal hasta que el tribunal de Dawadmi la condenó a muerte mediante decapitación en 2007.

En 2010, la Corte Suprema de Arabia Saudita confirmó la condena y la sentencia a muerte de Nafeek, lo que agotó todos los recursos judiciales a menos que surgieran nuevas pruebas. Sin embargo, el monarca y el ministro del interior tienen que firmar sendas órdenes antes de poder ejecutar la sentencia.

El derecho internacional prohíbe la pena de muerte por crímenes cometidos antes de cumplir los 18 años. Una agencia de empleo de Sri Lanka alteró la fecha de nacimiento en el pasaporte de Nafeek para que reflejara que tenía 23 años, y así poder migrar para trabajar, pero su certificado de nacimiento demuestra que tenía 17 años en ese momento. El Tribunal Superior de Colombo, Sri Lanka, condenó posteriormente a dos agentes de empleo a dos años de prisión por falsificar los documentos de viaje de Nafeek.

“Rizana no era más que una niña cuando se produjo la muerte del bebé, y no contó con un abogado que la defendiera ni un intérprete competente para traducir su versión de los hechos”, dijo Varia. “Arabia Saudita debe reconocer, como lo ha hecho el resto del mundo desde hace tiempo, que nunca se debe condenar a muerte a ningún delincuente menor de edad”.

Arabia Saudita ha ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño, que prohíbe expresamente la pena de muerte o la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional para los delitos cometidos antes de que el acusado cumpliera 18 años. No obstante, las leyes saudíes ofrecen amplia discreción a los jueces para tratar a los niños como adultos en los casos penales, y los tribunales han impuesto penas de muerte a niños de hasta 13 años.

Arabia Saudita es uno de los tres únicos países de todo el mundo en los que se sabe que se ha ejecutado a personas en los últimos cinco años por delitos que cometieron cuando eran menores de edad.

Arabia Saudita ejecuta a los condenados a muerte mediante la decapitación pública con una espada.

Human Rights Watch se opone a la pena de muerte en todas las circunstancias debido a su crueldad y finalidad inherentes. Teniendo en cuenta la posibilidad de que se cometan errores en cualquier sistema de justicia penal, también es posible que se ejecute a personas inocentes. En 2012, Arabia Saudita ejecutó al menos a 69 personas.