Un vendedor ambulante observa la emisión en directo del veredicto de la corte de La Haya condenando el ex presidente de Liberia Charles Taylor en Freetown.

© 2012 Reuters

(La Haya) – La condena del 26 de abril de 2012 contra Charles Taylor, ex presidente de Liberia, por cometer graves crímenes internacionales durante el conflicto armado brutal de Sierra Leona proporciona justicia a las víctimas y demuestra que nadie está por encima de la ley, señaló hoy Human Rights Watch. Taylor fue condenado por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad ante un Tribunal Especial para Sierra Leona con cargos derivados de su apoyo a los grupos rebeldes en el país.

 

“Los líderes poderosos como Charles Taylor llevan demasiado tiempo por encima de la ley”, dijo Elise Keppler, asesora principal sobre justicia internacional de Human Rights Watch. “La condena contra Taylor demuestra a los que están en el poder que les pueden exigir cuentas por crímenes graves”.

 

Desde los juicios de Nuremberg, Taylor es el único jefe de Estado que ha sido condenado por crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad por un tribunal internacional o un tribunal mixto internacional y nacional. Slobodan Milosevic, presidente de la antigua Yugoslavia, fue juzgado por un tribunal internacional, pero murió antes de que se dictara la sentencia. Karl Doenitz, que era comandante de la Marina alemana y ejerció de presidente de Alemania durante aproximadamente una semana al final de la Segunda Guerra Mundial, fue condenado por el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg.

 

La sentencia en el caso de Taylor se ha dictado cinco meses después de que Laurent Gbagbo, ex presidente de Costa de Marfil, compareciera ante la Corte Penal Internacional (CPI) acusado de crímenes contra la humanidad durante la crisis política y militar de Costa de Marfil en 2011. La CPI también ha dictado una orden de arresto contra Omar al-Bashir, presidente de Sudán, que sigue siendo un fugitivo de la justicia.

 

El Tribunal Especial halló a Taylor culpable de los crímenes de guerra de aterrorizar a la población civil, asesinatos, ultrajes a la dignidad personal, tratos crueles y reclutamiento y uso de niños soldados; y los crímenes contra la humanidad de asesinato, violación, esclavitud sexual, mutilación y maltrato y servidumbre.

 

“Desde Nuremberg, ningún tribunal internacional o mixto de crímenes de guerra había dictado una sentencia contra un actual o antiguo jefe de Estado”, dijo Keppler. “Se trata de una victoria para las víctimas sierraleonenses de los crímenes brutales de Taylor, y para todos aquellos que buscan justicia cuando se cometen los abusos más terribles”.
Taylor fue condenado por incitación y complicidad, además de planificar crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos por el Frente Revolucionario Unido (RUF) y el Consejo Revolucionario de las Fuerzas Armadas (AFRC), los grupos rebeldes de Sierra Leona cuyos combatientes fueron responsables de numerosas atrocidades durante el conflicto armado de 11 años del país, que acabó en 2002. El Tribunal Especial para Sierra Leona condenó previamente a un total de seis miembros de ambos grupos armados por su participación en estos crímenes.

 

El equipo de abogados dispone de 14 días desde la fecha de recepción de la sentencia completa para informar al tribunal de su intención de apelar. La sentencia contra Taylor se pronunciará el 30 de mayo.Cumplirá una condena de prisión en el Reino Unido, en virtud de un acuerdo con los Países Bajos.

 

La sentencia es significativa para toda la población de África occidental, señaló Human Rights Watch. Taylor está implicado en abusos contra los derechos humanos y el fomento de la inestabilidad en varios países de la subregión. Las fuerzas bajo el mando de Taylor estuvieron implicadas en terribles abusos contra la población civil de su Liberia natal, como ejecuciones sumarias y numerosas masacres, violaciones generalizadas y sistemáticas, mutilación y tortura, y el reclutamiento forzado y el uso a gran escala de niños combatientes.

 

La labor del Tribunal Especial se limita a los crímenes cometidos en Sierra Leona. El Gobierno liberiano no ha emprendido acciones legales por los crímenes graves cometidos durante su conflicto armado, que concluyó en 2003.

 

“La falta de avance del Gobierno liberiano en la presentación de cargos contra aquellos implicados en crímenes de guerra durante su propio conflicto armado es enormemente decepcionante”, dijo Keppler. “Las víctimas liberianas de masacres, violaciones y torturas merecen totalmente la misma justicia que las víctimas en Sierra Leona”.

 

Del juicio contra Taylor se debe aprender a promover la mejor práctica posible en futuros juicios de líderes de tan alto nivel, señaló Human Rights Watch. En el caso contra Taylor se evitaron la mayoría de las interrupciones y retrasos que han empañado otros procesos internacionales importantes.

 

La sentencia contra Taylor constituye un hito para el Tribunal Internacional para Sierra Leona, señaló Human Rights Watch. Una vez que concluya este caso, está previsto que el Tribunal Especial se convierta en el primer tribunal internacional o mixto que complete sus juicios y reduzca paulatinamente sus operaciones. Los Tribunales Penales Internacionales para la antigua Yugoslavia y Ruanda se acercan a su conclusión, pero continúan procesando casos.

 

Antecendentes

 

De 1989 a 1997, Taylor lideró un grupo rebelde, el Frente Patriótico Nacional de Liberia (NPFL), que intentó derrocar al presidente de Liberia en ese momento, Samuel Doe, y hacerse con el control del país. Taylor juró el cargo de presidente el 2 de agosto de 1997, tras unas elecciones que formaron parte de un acuerdo de paz promovido por la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO).

 

La presidencia de Taylor, que duró hasta 2003, se caracterizó por la represión de la disidencia y el hostigamiento de los medios de comunicación, la sociedad civil y la oposición política. Además de los abusos en Liberia, sus fuerzas participaron en conflictos armados e incursiones transfronterizas en países vecinos, como Sierra Leona, Guinea y Costa de Marfil, donde cometieron numerosos abusos. Los responsables de estos abusos disfrutaron de casi total impunidad.

 

La represión de Taylor en Liberia instigóuna rebelión para derrocarle. En agosto de 2003, tras las incursiones rebeldes en Monrovia, la capital del país, y la publicación del auto de procesamiento contra Taylor por el Tribunal Especial para Sierra Leona, Taylor renunció a la presidencia. Le ofrecieron refugio en Nigeria, donde permaneció hasta su entrega al Tribunal Especial en marzo de 2006.

 

El 7 de marzo de 2003, el Tribunal Especial acusó a Taylor de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y otras violaciones graves del derecho internacional humanitario cometidos durante el conflicto armado de Sierra Leona. En marzo de 2006, poco después de la captura de Taylor, se modificó el auto de procesamiento y se redujeron los cargos de 17 a 11.

 

El 29 de marzo de 2006 se puso a Taylor a disposición del Tribunal Especial. Debido a las preocupaciones acerca de la estabilidad regional en África occidental, el juicio se trasladó de Freetown a los Países Bajos. El juicio comenzó el 4 de junio de 2007, pero se aplazó ese mismo día cuando Taylor rechazó a su equipo de abogados. El mes siguiente se asignaron nuevos abogados y el proceso se reanudó en enero de 2008. La fase de instrucción concluyó oficialmente el 11 de marzo de 2011.