Una calle en el pueblo abandonado de Tawergha. Algunas casas fueron saqueadas, algunas quemadas. Banderas verdes se muestran sobre las casas en muestra del apoyo a Muammar Gaddafi el 4 de septiembre de 2011.

© 2011 Sidney Kwiram/Human Rights Watch

 

(Trípoli) - Las autoridades dentro y en los alrededores de Misrata están impidiendo que miles de personas regresen a las aldeas de Tomina y Kararim, y no han detenido los saqueos ni los incendios de casas en estos lugares por parte de  milicias locales, Human Rights Watch señaló hoy.

 

Esta situación es similar a la de aproximadamente 30,000 personas desplazadas procedentes de la cercana ciudad de Tawergha, a quienes también se les ha impedido regresar a sus casas durante al menos cinco meses, dijo Human Rights Watch.

 

Los funcionarios de Misrata han tratado de justificar estas violaciones a Human Rights Watch, afirmando que la gente de Tomina, Kararim y Tawergha luchó con las fuerzas de Gadafi y cometió atrocidades contra los habitantes de Misrata durante el conflicto de 2011.

 

"Tomina y Kararim son pueblos fantasmas porque los funcionarios de Misrata están impidiendo que miles de personas que huyeron regresen a sus casas", dijo Peter Bouckaert, director de situaciones de emergencia de Human Rights Watch, quien recientemente visitó las aldeas y se reunió con los residentes desplazados. "Los grupos armados de Misrata están abiertamente saqueando y destruyendo sus hogares, como lo han estado haciendo durante meses en Tawergha".

 

Las autoridades de Misrata deben emitir órdenes inmediatas a las milicias que controlan para que terminen con los saqueos y la destrucción de casas, y deberían desplegar fuerzas de seguridad para proteger la zona afectada y facilitar el retorno de los desplazados, dijo Human Rights Watch.

 

El Gobierno de transición de Libia y sus simpatizantes de todo el mundo deben presionar a las autoridades y a las milicias de Misrata para que cesen su conducta abusiva en contra de las personas desplazadas, dijo Human Rights Watch. Los comandantes y miembros de las milicias responsables de crímenes, que incluyen el haber impedido que personas regresaran a sus hogares, deben ser investigados y procesados.

 

El Consejo Nacional de Transición y el Gobierno de transición han sido incapaces de ejercer control sobre los centenares de milicias que operan en Libia, dijo Human Rights Watch. Sin embargo, en Misrata las autoridades militares locales, entre las que se encuentra el consejo militar, parecen tener influencia sobre muchas de las 250 milicias de la ciudad. El Consejo Militar de Misrata al parecer opera los puestos de control, incluyendo uno 80 kilómetros al sur de la ciudad.

 

"Sin duda las autoridades de Misrata pueden hacer mucho más para permitir ahora el regreso de las personas y proteger los bienes de carácter civil", dijo Bouckaert. "Están obligadas a tomar medidas para poner fin a estos crímenes en virtud del derecho internacional".

 

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