En muchas zonas rurales pobres de todo el mundo, hombres, mujeres y niños trabajan en la minería artesanal de oro para ganarse la vida. La minería artesanal oa pequeña escala exige mucha mano de obra, utiliza métodos de baja tecnología y pertenece al sector informal de la economía. Se estima que alrededor del 12 por ciento de la producción mundial de oro proviene de las minas artesanales.

 

Hay un estimado de entre 10 y 15 millones de mineros artesanales en todo el mundo, los cuales trabajan en más de 70 países. En algunas regiones, hasta el 20 por ciento de los mineros son niños. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de un millón de niños trabajan en la minería artesanal en todo el mundo y el número va en aumento. Desde el inicio de la crisis financiera en 2008, el precio del oro ha registrado un alza dramática, y es probable que la minería artesanal de oro siga siendo una actividad económica atractiva para muchas personas en zonas pobres y rurales.

La mayoría de los mineros artesanales de oro (adultos y niños) utiliza mercurio para extraer el oro del mineral, ya que es fácil de obtener y es el método más barato y disponible.Mezclanoro con mercurio y luego queman la amalgama para separar el oro, poniendo en riesgo su salud y sus vidas. El trabajo con mercurio está clasificado como peligroso según el derecho internacional y no debe ser llevado a cabo por menores de 18 años.

Bajo el liderazgo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los gobiernos están en proceso de negociar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre el mercurio. Las negociaciones, en particular la próxima tercera sesión de la Comisión Intergubernamental de Negociación (INC3) en Nairobi, del 31 octubre hasta 4 noviembre de 2011, ofrecen una oportunidad importante para proteger el derecho a la salud de millones de niños y adultos en las comunidades mineras artesanales.

 

Efecto del mercurio sobre la salud de niños y adultos

El mercurio es una sustancia tóxica que ataca el sistema nervioso central. No se conoce ningún nivel seguro de exposición. El envenenamiento por mercurio causa una amplia gama de problemas neurológicos, incluyendo problemas de coordinación y pérdida de memoria. El mercurio también puede atacar el sistema cardiovascular, los riñones, el tracto gastrointestinal, el sistema inmunológico y los pulmones. Los síntomas de exposición al mercurio incluyen temblores, contracciones nerviosas, problemas de visión, dolores de cabeza, problemas de memoria y de concentración. El mercurio también puede afectar la salud reproductiva de las mujeres, por ejemplo mediante la reducción de la fertilidad y el aumento de la probabilidad de sufrir un aborto involuntario. Los mineros artesanales están expuestos al mercurio a través de la inhalación de los vapores emitidos cuando la amalgama se funde. La inhalación del vapor es la manera más peligrosa de exponerse al mercurio para los mineros de oro. Una segunda, un poco menos peligrosa, es a través del contacto con la piel: los mineros tocan el mercurio sin protección en las manos. La intoxicación por mercurio puede ser diagnosticada por médicos especialistas, pero es difícil de detectar para los demás; los investigadores han descrito el envenenamiento por mercurio como una "epidemia invisible".

El mercurio es particularmente nocivo para los niños y puede afectar su desarrollo cognitivo.

Un estudio médico sobre la exposición al mercurio de los niños en las minas artesanales de oro en Indonesia y Zimbabue halló que los niños que vivían en las minas mostraban niveles significativamente más altos de mercurio en la sangre, el cabello y la orina que aquellos que vivían en otros lugares. Los niños que vivían en las zonas mineras y que además trabajaban con mercurio registraron el mayor nivel de concentración de mercurio en el cuerpo. La causa principal es su exposición a los vapores de mercurio cuando se quema la amalgama para recuperar el oro. Los niños también mostraron con frecuencia signos de intoxicación por mercurio, tales como problemas de coordinación (ataxia) y memoria, así como temblores.

Algunas mujeres trabajan con mercurio estando embarazadas o en período de lactancia. Esto es peligroso dado que el mercurio es especialmente nocivo para los fetos y los bebés, y puede ser transmitido en el útero ya través de la leche materna. La exposición al mercurio también amenaza la salud de los niños que no trabajan en la minería artesanal. Muchas mujeres que llevan a cabo la fusión, ya sea en la mina o en casa, tienen niños pequeños consigo que respiran el vapor de mercurio. Además, los niños pueden exponerse al mercurio al comer pescado: aguas contaminadas con mercurio son a veces vertidas a los ríos, donde este elemento puede acumularse en los peces y convertirse en su forma más tóxica.

Papúa Nueva Guinea

Una investigación de Human Rights Watch descubrió que los mineros de oro artesanales en la mina industrial de Porgera en Papúa Nueva Guinea usan mercurio rutinariamente. La amalgama de mercurio-oro es a menudo quemada dentro de las casas de las personas, exponiendo a los niños al vapor de mercurio. En algunos casos, las familias usan los mismos utensilios para preparar la comida. Muchos mineros artesanales entrevistados por Human Rights Watch dijeron que habían escuchado que el mercurio puede ser peligroso, pero que creían que al haber estado trabajando con la sustancia durante tanto tiempo eran inmunes a cualquier efecto negativo que pudiera tener bajo circunstancias normales. Las tiendas venden abiertamente frascos de mercurio.

El médico jefe del hospital más cercano a la mina de Porgera dijo que a pesar de que su centro hospitalario carecía del equipo necesario para detectar  la intoxicación por mercurio, el personal regularmente diagnostica casos a partir de los severos síntomas de muchos mineros ilegales. Dijo que muchos pacientes parecen "zombies" en el momento en que llegan al hospital, y agregó que "algunos se recuperan, otros no."[1]

Malí

Una investigación de Human RightsWatch en Malí descubrió que niños de apenas seis años llevan a cabo la amalgamacióny tocan el mercurio directamente con sus manos cuando se mezcla en el mineral. Ningún niño que entrevistamos entiende los peligros del uso de mercurio. Una niña de 11 años describió cómo trabaja con el mercurio:

Una vez que el mineral se ha cribado, se pone un poco de mercurio.Entonces hay que frotarel mineral y el mercurio con las dos manos. Cuando el mercurio ha atraído el oro, se pone sobre una caja de metal y se quema. Cuando he terminado, vendo el oro a un comerciante. Lo hago todos los días. ... Sé que el mercurio es peligroso, pero no sé cómo. No uso protección.[2]

Algunos mineros artesanales consideran el mercurio una sustancia poderosa, mágica. Un joven de 16 años que lleva a cabo la amalgamaciónexplicó:

Nadie me ha dicho que el mercurio es peligroso. Nos dijeron que tiene poderes mágicos... para capturar el oro de los minerales. Aquí trabajamos sin ningún tipo de protección.... Este trabajo me agota y a menudo me pone enfermo.[3]

Aunque el mercurio es un producto peligroso según el reglamento del gobierno de Malí, el comercio del mercurio está en auge. Algunoscomerciantes dijeron a Human RightsWatch que compran mercurio de los países de la subregión, en particular, de Ghana y Burkina Faso. Muchos venden o proveen mercurio a los niños sin explicar los riesgos de salud.

 

El futuro Tratado de Mercurio: una oportunidad para proteger el derecho a la salud      

Es vital que las actuales negociaciones de un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre el mercurio se centren en cómo proteger el derecho a la salud de millones de niños y adultos en las comunidades mineras artesanales. Las leyes internacionales de derechos humanosdetallan derechos muy relevantes que deberían constituir la base del futuro tratado de mercurio.

En particular, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales consagra el derecho al  más alto nivel posible de salud y obliga a los Estados a mejorar "todos los aspectos de higiene ambiental e industrial". Bajo el tratado, los Estados también tienen la obligación fundamental de garantizar la atención médica infantil y de proteger a los niños de condiciones de trabajo nocivas para su salud. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece que todo ser humano tiene el derecho intrínseco a la vida.

La Convención sobre los Derechos del Niño obliga a los Estados miembro a garantizar en la medida de lo posible la supervivencia y el desarrollo del niño. Se consagra el derecho del niño a disfrutar del más alto nivel posible de salud ya instalacionespara el tratamiento médico. Además, se reconoce el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el trabajo que pueda ser peligrosoo interferir en su educación, o que sea nocivo para su salud o su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. El Convenio 182 de la OIT prohíbe las peores formas de trabajo infantil, como eltrabajar en un medio insalubre en que el niño queda expuesto a sustancias peligrosas.

 

Recomendaciones de HRW a los gobiernos que asistirán a la tercera reunión del Comité Intergubernamental de Negociación (INC3)

El tratado de mercurio debería exigir a los gobiernos que preparen e implementen planes de acción nacionales para reducir, y eliminar en la medida de lo posible, el uso de mercurio en la minería artesanal de oro. El proyecto de tratado ya prevé, en una de las opciones, la creación de planes de acción y propone una serie de medidas para reducir, controlar, y finalmente eliminar el mercurio en la minería artesanal de oro, proporcionar información sobre el mercurio, e incluir a los principales interesados ​​en su aplicación.

Sin embargo, el proyecto de tratado no propone medidas suficientes en las áreas de salud. Por eso, Human Rights Watch pide planes de acción nacionales vinculantes sobre mercurio en los que se estipule lo siguiente: ;:

  • Los gobiernos deberían desarrollar una respuesta de salud para las comunidades, y en particular para los niños, ya afectados por el envenenamiento por mercurio, incluyendo pruebas y tratamiento, así como servicios sociales y médicos a largo plazo, según sea necesario;
  • Los gobiernos deberían establecer un programa de salud pública dedicado específicamente al envenenamiento por mercurio, que incluya la recopilación de datos sobre salud, formación para los trabajadores de la salud, concienciación a través de los centros de salud, y pruebas y tratamiento de la intoxicación por mercurio siempre que sea posible;
  • Los gobiernos deberían desarrollar estrategias, dentro de un plazo determinado, para evitar el uso de mercurio por niños y mujeres embarazadas que trabajan en la minería artesanal ya pequeña escala. Estas estrategias deberían incluir campañas de concienciación, el cumplimiento de las leyes de trabajo infantil y programas para retirar a los niños completamente de la minería artesanal;
  • Se deberían fijar objetivos específicos para la reducción de mercurio en un plazo de 5, 10 y 20 años.

Además, los gobiernos que negocian el tratado deberían explícitamente basar el tratado en el derecho internacional de los derechos humanos, con especial referencia al derecho al disfrute del más alto nivel de salud posible, el derecho a la vida y el derecho de los niños a no ser sometidos a las peores formas de trabajo infantil.


    [1]Entrevista de Human Rights Watch con el doctor Moises Granada, en Paiam, en Papúa Nueva Guinea, en noviembre de 2010.

    [2]Entrevista de Human Rights Watch con una niña de 11 años, en Worognan, en la región de Sikasso, Malí, el 8 de abril de 2011.

    [3]Entrevista de Human Rights Watch con niño de 16 años, en Baroya, en la región de Kayes, Malí, el 3 de abril de 2011.