Los cameruneses sospechosos de mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo son atacados por la policía, los políticos, los medios de comunicación y hasta por sus propias comunidades, señalaron cuatro organizaciones de derechos humanos en un informe conjunto publicado hoy.

El Gobierno debe adoptar medidas urgentes para despenalizar dicha conducta consensuada y garantizar el pleno disfrute de los derechos humanos a todos los cameruneses, independientemente de su orientación sexual o identidad de género, señalaron Alternatives-Cameroun, l'Association pour la défense des droits des homosexuels, Human Rights Watch, y la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gais y Lesbianas.

El informe de 62 páginas, "Criminalizing Identities: Rights Abuses in Cameroon Based on Sexual Orientation and Gender Identity" ("Penalización de la identidad: Violaciones de los derechos humanos en Camerún basadas en la orientación sexual y la identidad de género"), explica en detalle cómo el Gobierno se sirve del artículo 347 bis del Código Penal para negar derechos fundamentales a personas consideradas gais, lesbianas, bisexuales y transgénero (LGBT). El informe describe arrestos y maltratos policiales, abusos en las prisiones y un ambiente homófobo que fomenta el rechazo y el abuso en la comunidad. La consecuencia es que no se castiga a las personas por una conducta ilegal específica, sino por su identidad homosexual, señalaron los grupos.

"Los pobres y los jóvenes, que no suelen tener medios para obtener asistencia legal, son los que más sufren el entorno abusivo de Camerún", señaló Steave Nemande, presidente de Alternatives-Cameroun. Incluso después de salir de las cárcel, la familia y los amigos los rechazan con frecuencia. Se les niega la educación, el empleo y hasta un sitio donde vivir. Sus vidas están arruinadas", agregó.

El informe, basado en 45 entrevistas con víctimas, documenta el abuso policial, que incluye palizas en el cuerpo y hasta en las plantas de los pies de las víctimas. Los guardias de prisiones ignoran los abusos de otros presos, que incluyen palizas, violaciones, así como el orinar y defecar sobre las posesiones de las víctimas.

Aquellos arrestados en virtud del artículo 347 bis permanecen habitualmente detenidos sin cargos por encima del plazo máximo estipulado por la legislación camerunesa, observaron los grupos. Los jueces pueden condenarlos a penas de prisión sin pruebas creíbles de que hayan participado en un acto homosexual. Incluso cuando los jueces han desestimado los cargos, en ocasiones, los fiscales han vuelto a formular cargos contra el acusado antes de que pueda salir en libertad.

El prejuicio y la discriminación contra la población de gais y lesbianas son dominantes en Camerún. Las mujeres que no se visten o actúan de manera "típicamente femenina" suelen ser objeto de persecución. Al igual que los hombres, pueden ser condenadas al ostracismo por sus familias o sufrir el maltrato físico de sus familiares, lo que es especialmente duro en una sociedad donde se espera que las mujeres dependan de la familia y se sometan a su control.

Las mujeres sospechosas de mantener relaciones sexuales con otras mujeres están específicamente expuestas a la violación y los ataques sexuales en sus comunidades, y corren el riesgo de perder la custodia de sus hijos. Cuentan con muy pocos recursos legales debido a su temor al arresto y el encarcelamiento.

Los medios de comunicación en Camerún agravan este ambiente represivo, señalaron los grupos. Los periódicos han publicado los nombres de personas presuntamente gais y han inventado el término "homocraty" para sembrar el temor y el odio hacia los que mantienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo, y los describen como ansiosos de poder, corruptos, ricos y con intención de controlar el país.

"En Camerún se considera que las lesbianas, los gais y los bisexuales son seres inferiores a los perros", señaló Sébastien Mandeng de l'Association pour la défense des droits des homosexuels. "Se enfrentan a una gran injusticia debido a la homofobia", agregó.

"La criminalización de las relaciones sexuales con personas del mismo sexo tiene graves consecuencias para la salud", señalaron los grupos. Camerún no cuenta con programas de VIH/sida diseñados para atender las necesidades especiales de las personas LGBT, a pesar de las pruebas de que este sector de la población es vulnerable al virus. El Gobierno no hace un seguimiento de la prevalencia del VIH y no realiza estudios de la conducta en estas comunidades con respecto a la transmisión del virus. Adicionalmente, el Gobierno prohíbe la distribución de condones en las prisiones, a pesar de que la prevalencia del VIH es elevada en las cárceles, que los hombres presos mantienen relaciones homosexuales y que la violación es un fenómeno habitual.

Las personas que viven en el secreto están expuestas al chantaje y el abuso, señaló Boris Dittrich, director de Incidencia del Programa de Derechos de LGBT de Human Rights Watch. "Los arrestos pueden ser relativamente raros, pero la violencia física y la crueldad psicológica contra esta población pueden ser devastadores", agregó.

La condena de los organismos internacionales no ha sido suficiente para poner fin a la persecución de personas en virtud del artículo 347 bis. En diciembre de 2008, durante el examen periódico universal de derechos humanos de Camerún, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU recomendó la despenalización de la conducta homosexual. En julio de 2010, el Comité de Derechos Humanos de la ONU instó al Gobierno a frenar los prejuicios y estigmas sociales contra las personas LGBT, lo que incluye que los programas de salud pública tengan "alcance universal y garanticen el acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo en relación con el VIH/sida". El Gobierno de Camerún rechazó ambas recomendaciones.

En noviembre de 2009, Alternatives-Cameroun presentó una petición con más de 1,500 firmas ante la Asamblea Nacional solicitando la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, la Asamblea Nacional ni siquiera ha considerado introducir este tema en los debates parlamentarios.

"La criminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo tiene consecuencias que van más allá de los arrestos obviamente inaceptables", señaló Monica Mbaru, coordinadora para África de la Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gais y Lesbianas. "Promueve la desigualdad dentro del propio sistema de justicia y fomenta la violencia dentro de los hogares, las familias y las comunidades. El Gobierno de Camerún tiene que asumir la responsabilidad de garantizar que todos los cameruneses vivan sin sufrir discriminación, independientemente de su orientación o su identidad", agregó.